MADRID-
A medida que aumentan las investigaciones sobre el Sudario de Oviedo, aumentan
las posibilidades, según los especialistas, de que este trozo de tela cubriera
la cabeza de la misma persona a la que envolvió la Sábana Santa de Turín y que
esa persona sea quien afirma la tradición: Jesús de Nazaret.
El Instituto Nacional de Toxicología, entidad española de prestigio internacional, ha conseguido analizar parte del ADN hallado en los restos de sangre del Santo Sudario de Oviedo, una reliquia que pudo ser empleada para cubrir la cabeza de Cristo en el traslado desde la cruz hasta el sepulcro.
El
presidente del Centro Español de Sindonología, Jorge Manuel Rodríguez ha
confirmado que «se trata de la primera vez, a nivel mundial, que alguien posee
un fragmento de ADN de una reliquia tan importante que se atribuye a Jesús».
«Al estudiar los hilos, que están impregnados en sangre, los expertos
descubrieron una pequeña parte de ADN mitocondrial, una sección de ADN que se
hereda de la madre», apuntó. Por tanto, «en caso de que el Sudario de Oviedo
hubiese cubierto la cabeza de Cristo estaríamos también ante el hallazgo de una
parte del ADN que procedería de la Virgen María», señala.
Según
el estudio realizado por el Equipo de investigación del Centro Español de
Sindonología «producida la muerte, se cubría la cabeza del crucificado,
siguiendo la costumbre hebrea, y se procedía a trasladar el cuerpo hasta el
sepulcro, y allí se procedía a colocar la mortaja definitiva». De este modo el
Santo Sudario de Oviedo sería una reliquia complementaria de la famosa Sábana
Santa, pues se habría usado antes del entierro definitivo y el mismo cadáver
habría manchado sucesivamente ambos lienzos.
Desde el siglo VII, el Santo Sudario se encuentra en España, aunque pocos son conscientes de ello. Mientras que la Sábana Santa de Turín es asediada por visitantes, novelas y películas, el Santo Sudario de Oviedo permanece en un discreto segundo plano.
Nota de Iesvs.org:
La Beata Anna Katharina Emmerick describe incluso con medidas exactas, al menos cinco paños, donde ha quedado la imagen de Jesús. El reconocimiento de la autenticidad de uno, no implica la invalidez de otro.
Respecto a los estudios científicos cabe preguntarse:
¿se trata la muestra científica con la misma reverencia con que se debe tratar la Eucaristía?
¿es válido destruir una partícula de Jesús en aras de la ciencia? “Felices los que creen sin ver”
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