Muchas veces he observado la falta de entusiasmo y a veces diría
desinterés hacia la iglesia, la misa, y hasta la palabra de Dios,
principalmente de padres con chicos en catequesis, por eso coloco este
mensaje tan interesante que encontré en Red de Catequistas, y que
presenta una situación muy parecida a la de mi país Argentna y
seguramente de toda Latinoamérica.
REVITALIZAR LA EVANGELIZACIÓN
En México sigue en descenso el número de católicos. Muchos lo son sólo
porque fueron bautizados, participan ocasionalmente en celebraciones y
mantienen alguna devoción, pero no estudian ni reflexionan la Sagrada
Escritura, no educan en la fe a sus hijos, desconocen su religión, no
sacramentalizan su unión conyugal, están a favor del aborto y de la
eutanasia. Por su ignorancia bíblica, son presa fácil de cualquier
propuesta religiosa, protestante o de otro signo, como el creciente
culto a la llamada “santa muerte”.
Lo más preocupante, sin embargo, no es la reducción de católicos, sino
el estilo de vida de muchos, que está en contradicción con el
Evangelio, como comprobamos en estos hechos, que no son privativos de
nuestros fieles: El narcotráfico y la corrupción han invadido el país.
La violencia, los asesinatos y los secuestros dejan en la indefensión a
miles de compatriotas. La lucha por el poder, al interior de los
partidos políticos y en las contiendas electorales, desgasta y divide.
Los jóvenes crecen desorientados, sin una figura paterna bien definida,
sin identidad personal y sin esperanza, refugiándose en la droga, el
sexo, los videos, la música, el ruido y la moda. La familia se
desvanece y se pierde más y más el respeto a la vida desde el seno
materno. Los abismos sociales y culturales se hacen más profundos,
entre los pocos ricos y riquísimos, y los millones de pobres y
marginados.
Ante esta realidad, ¿cuál es la misión de la Iglesia? Para reflexionar
sobre ello, los obispos mexicanos estamos reunidos, durante esta
semana, en asamblea plenaria.
JUZGAR
No podemos ocultar o minimizar estos datos, sino afrontarlos con
seriedad. Es lo que hicimos en la V Conferencia en Aparecida. Como nos
dijo el Papa Benedicto XVI, al inaugurarla, “se percibe un cierto
debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de
la propia pertenencia a la Iglesia Católica”. Confesamos que “vemos con
preocupación, por un lado, que numerosas personas pierden el sentido
trascendente de sus vidas y abandonan las prácticas religiosas, y, por
otro lado, que un número significativo de católicos está abandonando la
Iglesia para pasarse a otros grupos religiosos” (DA 100, f). “Es
limitado el número de católicos que llegan a nuestra celebración
dominical; es inmenso el número de los alejados, así como el de los que
no conocen a Cristo” (DA 173).
ACTUAR
¿Qué hacer? “A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que
“no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea,
sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un
nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (DA
12).
En el documento de Aparecida, se señalan varios lineamientos para
impulsar una nueva evangelizació n: la pastoral bíblica, la lectio
divina, la catequesis más kerigmática, la formación permanente de todos
los servidores de la pastoral, la adecuada preparación de los
seminaristas, la atención a la vida consagrada, la promoción de los
laicos, la comunión eclesial, la pastoral familiar, juvenil y
vocacional, la renovada opción por los pobres, la pastoral social para
la promoción humana integral, las comunidades eclesiales de base, la
misión permanente, la integración parroquial y diocesana de los nuevos
movimientos, la formación de equipos misioneros de laicas y laicos,
sobre todo en las ciudades, etc.
Se pide una conversión pastoral, que se resume en una renovación de las
parroquias: “Uno de los anhelos más grandes … es el de una valiente
acción renovadora de las Parroquias a fin de que sean de verdad
espacios de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de
la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios,
organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de
movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad
cultural de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y
supraparroquiales y a las realidades circundantes” (DA 170).
En vez de sólo quejarte de la situación y culpar al clero, ¿qué puedes hacer tú?
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
Tags: iglesia, entusiasmo, catequesis