S?bado, 05 de abril de 2008

Muchas veces he observado la falta de entusiasmo y a veces diría desinterés hacia la iglesia, la misa, y hasta la palabra de Dios, principalmente de padres con chicos en catequesis, por eso coloco este mensaje tan interesante que encontré en Red de Catequistas, y que presenta una situación muy parecida a la de mi país Argentna y seguramente de toda Latinoamérica.

REVITALIZAR LA EVANGELIZACIÓN


En México sigue en descenso el número de católicos. Muchos lo son sólo porque fueron bautizados, participan ocasionalmente en celebraciones y mantienen alguna devoción, pero no estudian ni reflexionan la Sagrada Escritura, no educan en la fe a sus hijos, desconocen su religión, no sacramentalizan su unión conyugal, están a favor del aborto y de la eutanasia. Por su ignorancia bíblica, son presa fácil de cualquier propuesta religiosa, protestante o de otro signo, como el creciente culto a la llamada “santa muerte”.

Lo más preocupante, sin embargo, no es la reducción de católicos, sino el estilo de vida de muchos, que está en contradicción con el Evangelio, como comprobamos en estos hechos, que no son privativos de nuestros fieles: El narcotráfico y la corrupción han invadido el país. La violencia, los asesinatos y los secuestros dejan en la indefensión a miles de compatriotas. La lucha por el poder, al interior de los partidos políticos y en las contiendas electorales, desgasta y divide. Los jóvenes crecen desorientados, sin una figura paterna bien definida, sin identidad personal y sin esperanza, refugiándose en la droga, el sexo, los videos, la música, el ruido y la moda. La familia se desvanece y se pierde más y más el respeto a la vida desde el seno materno. Los abismos sociales y culturales se hacen más profundos, entre los pocos ricos y riquísimos, y los millones de pobres y marginados.

Ante esta realidad, ¿cuál es la misión de la Iglesia? Para reflexionar sobre ello, los obispos mexicanos estamos reunidos, durante esta semana, en asamblea plenaria.

JUZGAR
No podemos ocultar o minimizar estos datos, sino afrontarlos con seriedad. Es lo que hicimos en la V Conferencia en Aparecida. Como nos dijo el Papa Benedicto XVI, al inaugurarla, “se percibe un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia Católica”. Confesamos que “vemos con preocupación, por un lado, que numerosas personas pierden el sentido trascendente de sus vidas y abandonan las prácticas religiosas, y, por otro lado, que un número significativo de católicos está abandonando la Iglesia para pasarse a otros grupos religiosos” (DA 100, f). “Es limitado el número de católicos que llegan a nuestra celebración dominical; es inmenso el número de los alejados, así como el de los que no conocen a Cristo” (DA 173).

ACTUAR
¿Qué hacer? “A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (DA 12).

En el documento de Aparecida, se señalan varios lineamientos para impulsar una nueva evangelizació n: la pastoral bíblica, la lectio divina, la catequesis más kerigmática, la formación permanente de todos los servidores de la pastoral, la adecuada preparación de los seminaristas, la atención a la vida consagrada, la promoción de los laicos, la comunión eclesial, la pastoral familiar, juvenil y vocacional, la renovada opción por los pobres, la pastoral social para la promoción humana integral, las comunidades eclesiales de base, la misión permanente, la integración parroquial y diocesana de los nuevos movimientos, la formación de equipos misioneros de laicas y laicos, sobre todo en las ciudades, etc.

Se pide una conversión pastoral, que se resume en una renovación de las parroquias: “Uno de los anhelos más grandes … es el de una valiente acción renovadora de las Parroquias a fin de que sean de verdad espacios de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a las realidades circundantes” (DA 170).

En vez de sólo quejarte de la situación y culpar al clero, ¿qué puedes hacer tú?

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

Tags: iglesia, entusiasmo, catequesis

Publicado por mario.web @ 13:03
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