S?bado, 31 de enero de 2009
Que nunca nos falte Mar?a Fuente: Catholic.net Autor: Pedro Garc?a, Misionero Claretiano Una hermosa canci?n a la Virgen empieza con estas palabras: T? eres, Mar?a, la Madre de Dios; T? eres la Madre que Cristo nos dio. Palabras tan sencillas, que las dice un ni?o. Palabras tan profundas, que no las sobrepasa el mayor te?logo. No se puede decir nada m?s de la Virgen, ni tampoco se puede decir menos. Esas palabras resumen y nos dan todo lo que se ha dicho, se dice y se puede decir de Mar?a. Mar?a es totalmente Madre: Madre de Dios y Madre nuestra. En los designios de Dios, Jesucristo fue la primera idea que Dios tuvo en la creaci?n. Todo lo hizo en orden a su Hijo, que un d?a se har?a hombre. Jesucristo, ?ser?a hombre verdadero? ?no iba a ser un enga?o? ?ten?a que ser hermano nuestro?... Entonces, ten?a que tener nuestra misma naturaleza. Ten?a que ser un descendiente de Ad?n. Ten?a que nacer de una mujer. Y Mar?a fue la elegida para ser la Madre del Dios hecho hombre. ?Y c?mo se quiso lucir Dios en su Madre! ?C?mo se la prepar?! ?C?mo la preserv? de toda mancha de pecado! ?C?mo la quiso siempre Virgen, para no compartir con nadie su paternidad divina! La hizo totalmente pura, totalmente hermosa, totalmente agraciada. La hizo --es palabra de Dios en el Evangelio-- la llena de gracia, la bendita entre todas las mujeres. Pero Dios hizo algo m?s en Mar?a. Al hacerla Madre suya, Mar?a se convirti? tambi?n en Madre de todos los redimidos, en la Madre espiritual de todos los hombres. ?C?mo es esto?... Jes?s, en el momento supremo de la Redenci?n, en el Calvario, la proclama sin atenuantes Madre nuestra. - Mujer, ah? tienes a tu hijo. Y t?, Juan, ah? tienes a tu madre. Para entender el pensamiento de Jes?s, vamos nosotros ahora a hacerle a hablar a ?l desde la cruz en que est? agonizando. Que nos explique su intenci?n. Y o?mos que dice a su Madre: - ?Mujer! ?Mar?a! ?Madre! T? no tienes m?s que un hijo, yo, tu Jes?s. Pero yo, tu Jes?s, no soy una cabeza sin miembros. Soy un Jes?s entero. Soy la cabeza y soy todos mis miembros. Estos miembros m?os son la multitud de hombres y de mujeres que yo he conquistado con mi sangre. Si yo soy tu Hijo, tu Jes?s, tambi?n t? eres entonces la Madre de todos ellos, porque yo y ellos no somos m?s que un Jes?s, uno solo, el que t? concebiste en tus entra?as: a m? me llevaste f?sicamente; a ellos, espiritualmente, porque ellos y yo somos el ?nico Jes?s, tu Jes?s. La Iglesia de Jesucristo ha cre?do siempre esto, y esto es lo que sentimos nosotros. ?Somos hijos de Mar?a, porque somos un solo Cristo con Jes?s!... Y Mar?a, entonces, es intercesora nuestra ante Jesucristo y ante el Padre. Es Abogada nuestra. Porque nos ama con Coraz?n de Madre. Mar?a, por otra parte, siendo Ella tambi?n una redimida por Jesucristo, aunque de una manera tan singular, ha sido ya glorificada plenamente en el Cielo, hecha por Dios el Modelo de la Iglesia en la peregrinaci?n de la fe, e Imagen de nuestra glorificaci?n final. Mar?a va a ocupar un lugar muy distinguido en nuestros mensajes, nacidos del amor y que nos llevar?n al amor de nuestra Madre, a la que decimos ya desde ahora: - Quiero cantarte Mar?a, - como canta el ruise?or. - T?, adivina en cada nota - el latir del coraz?n. Al fin y al cabo, no vamos a hacer sino cumplir la profec?a y el encargo del Evangelio, de llamarla ?Dichosa!, porque, como dijo Ella inspirada por el Esp?ritu, todas las gentes me llamar?n bienaventurada. La devoci?n a Mar?a ha sido considerada siempre en la Iglesia como una se?al segura de salvaci?n. No se equivoca ciertamente la piedad cristiana cuando piensa as?. Porque nunca se pierde nadie que se ve estrechado por los brazos de la madre. Eso de que Jes?s nos entregara a Mar?a como hijos cuando ?l pend?a de la cruz, no era un gesto vac?o de significado. Si Jes?s nos la daba por Madre, ?de qu? nos iba a servir si no se empe?aba Ella en el negocio de nuestra salvaci?n? Convencidos de esta realidad, nosotros la veneramos, la invocamos, la obsequiamos, la amamos con todo el coraz?n. As? lo hemos hecho desde ni?os y as? lo haremos siempre. Si Mar?a es nuestra Madre, no necesitamos razones para perdernos de amores por Ella... ?Y c?mo nos responde Mar?a?... Corre por ah? el cuento de la princesa oriental, en la India misteriosa. Junto a su castillo de oro se halla el hermoso jard?n. Pero un d?a empezaron a marchitarse las flores, a secarse las plantas, a desaparecer el c?sped, a cubrirse de lodo las acequias, a cegarse las fuentes. Los p?jaros ya no anidaban en los ?rboles ni cantaban por el cielo azul. Hab?a desaparecido toda belleza. Y todo..., porque la hermosa princesa dej? de visitar el jard?n. Los criados fueron a decirle acongojados: - ?El jard?n se muere! ?Por qu? no regresas a ?l?... La princesa linda volvi? a pasear entre la maleza, la suciedad y el desorden, y el jard?n recobr? su antiguo esplendor y todos sus encantos. Esto ser? Mar?a en nuestros mensajes. Porque hablar de Mar?a, rezar a Mar?a, cantar a Mar?a, estar con Mar?a, es hacer presente a la gentil Princesa en el jard?n del coraz?n. ?Y c?mo se conserva lleno de poes?a, si nunca se ausenta de ?l la Virgen y lo cuida con sus delicadas manos!....

Tags: María

Publicado por mario.web @ 20:16
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios