S?bado, 07 de febrero de 2009
de Catholic Net
Fuente: foros.marianistas.org
Autor: José María Salaverri, sm

El lunes pasado tuve que ir a Zaragoza. Como de costumbre en tren. Un tren regional lento, pero en el que voy a gusto… Hay tiempo para todo. Se puede reflexionar, rezar, leer... menos en los tramos en que la vía invita a los vagones al baile de san Vito. No va mucha gente. Pero esta vez, me llevé una doble agradable sorpresa: tarda media hora menos en llegar a Zaragoza y han puesto vagones nuevos.

Subí a uno de esos vagones, en una parte en la que hay cuatro asientos alrededor de cuatro mesas. En total íbamos siete personas, dispersas. De pronto, antes de llegar a Sagunto, el que iba frente a mí en una de las mesas, me mira y me pregunta:

- ¿Es usted el padre Salaverri?

- Pues, sí. ¿Y usted?

- ¿No me recuerda? ¡Soy Wadi, el palestino!

¡Wadi! ¡Cuántos recuerdos! Era en 1973. Yo estaba de superior de un buen grupo de jóvenes religiosos marianistas que estudiaban en la Universidad de Zaragoza. Un día apareció un palestino de 24 años que había venido a estudiar veterinaria. El pobre andaba a la última pregunta. Parecía buena persona… y lo “adoptamos”. Había habitaciones libres y una boca más no se notaba. Además era católico. Total que estuvo cuatro años viviendo con nosotros. Sacó su licenciatura, se enamoró de una española y el padre Eduardo lo casó...

Desde entonces no lo había vuelto a ver. Me contó su vida. Se fueron a Palestina. Ha tenido seis hijos: las cuatro mayores bien colocadas. La mayor habla cinco idiomas... Trabajó muchos años en Ramalla... Había vuelto a Zaragoza hace poco. Como soy bastante sordo me imagino que me hablaba bastante alto. Me dijo que había encontrado España muy cambiada y que le daba pena.

- Mire, ayer fui a misa de nueve a una parroquia de Valencia y apenas éramos unos quince..., y yo que tengo 58 años era el más joven...

Y comentábamos la situación de Palestina. Cómo allí los cristianos están muy unidos... De pronto uno de los dos hombres de cierta edad que estaban en la mesa de al lado, interviene y dice:

- Perdone, padre, que me meta, pero sin querer les estoy oyendo todo...

Y entró en la conversación. Sacó un rosario, diciendo que lo rezaba. Otro de los que estaba a su lado nos dijo que era de la adoración nocturna… Hablaron con Wadi. Y uno de ellos, de pronto, le dice al palestino:

- Mire usted, en España estoy seguro que hay más cristianos de lo que parece...

Al oír eso, un hombre con un poblado bigote, alto y fuerte, de unos cuarenta años, se levanta de uno de los asientos de delante y dice:

- ¡Yo también soy cristiano!

Y sin más, se vuelve a sentar. En esto una señora, relativamente joven, dice también en voz alta:

- ¡Yo también soy cristiana!

Confieso mi asombro y mi alegría… Allí estaba una jovencita. Como estaba de espaldas no pude ver su reacción. Pero seguro que se quedó a cuadros. Me vino a la cabeza el artículo de Antonio Burgos en ABC “Salir de los otros armarios”. ¿Estaremos ya los católicos españoles saliendo del armario de nuestra cobardía? ¡Ojalá!
Publicado por mario.web @ 22:52
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