S?bado, 11 de julio de 2009

La Biblia en nuestra casa

Tercera entrega del libro “La Palabra de Dios ilumina tu camino” del P. Ángel Peña O.A.R.

 

La Biblia merece respeto. Por esto, no debemos permitir que nadie ponga ceniceros ni ningún otro artículo profano sobre la Palabra de Dios. Preguntémonos qué lugar tiene la Biblia en nuestra casa. ¿Cuál es el lugar más importante en nuestro hogar; la televisión o la Biblia abierta? Todo hogar cristiano debería tener una Biblia abierta en un lugar visible, para manifestar que en esa casa se toma en serio la Palabra de Dios.

 

Merece toda nuestra estima. Ojala la amemos tanto que sea nuestro libro de cabecera para leer algunas frases todos los días. Como nos dice Dios en el libro de Josué: Que este libro de la Ley (Palabra de Dios) no se aparte nunca de tu boca, tenlo presente día y noche para procurar hacer cuanto en él está escrito y así prosperarás en todos tus caminos y tendrás éxito (Jos 1,8).

 

Hay que leerla. Dichoso el que lee y escucha las palabras de esta profecía y observa las cosas que en ella están escritas (Ap 1,3).

 

Hay que escucharla atentamente. La fe viene de la escucha de la Palabra de Dios (Rom 10, 17). Seamos como Sergio Pablo, procónsul y varón prudente, que hizo llamar a Bernabé y Saulo, porque deseaba escuchar la Palabra de Dios (Hech 13, 7). Y Jesús promete que serán felices los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica (Lc 11, 28). Dile con fe: Habla, Señor, que tu siervo escucha (1 Sam 3, 9).

 

Hay que creerla. Lo escrito en este libro ha sido para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre (Jn 20, 31). Vosotros que escucháis la Palabra de la verdad, el Evangelio de nuestra salvación, en el que habéis creído, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Ef 1, 13).

 

Hay que estudiarla. Como los judíos de Berea que examinaban diariamente las Escrituras (Hech 17, 11). O como los de Corinto, a quienes Pablo enseñó la Palabra de Dios durante un año y medio (Hech 18, 11). Y Jesús mismo nos insiste en estudiar las Escrituras, porque ellas dan testimonio de Mí (Jn 5, 39).

 

Hay que memorizar algunos textos. Queden grabadas en tu corazón estas Palabras que yo te mando hoy. Se las repetirás a tus hijos. Se las dirás, tanto si estás en casa como si vas de viaje, cuando te acuestes y cuando te levantes, las atarás a tu mano como una señal, como un recordatorio ante tus ojos. Las escribirás en las jambas de tu casa y de tus puertas (Det 6, 6-9).


Tags: Biblia, palabra, Dios, casa

Publicado por mario.web @ 2:44
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