S?bado, 11 de julio de 2009

 

Cuarta entrega del libro “La Palabra de Dios ilumina tu camino” del P. Ángel Peña O.A.R.

 

Hay que vivirla. Dichoso el que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica (Lc 11, 28). Todo el que oiga mis palabras y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca; cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y embistieron contra la casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca (Mt 7, 24-26).

 

Hay que proclamarla. Vayan por el mundo entero, predicando el Evangelio a toda criatura (Mc 16, 15). Pidamos esta gracia: Señor, da a tus siervos el don de proclamar tu Palabra con toda libertad, extiende tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús.

Y, después de haber orado, tembló el lugar donde estaban reunidos; y todos quedaron llenos del Espíritu Santo y hablaban la Palabra de Dios con libertad (Hech 4, 29-31),

 

No te avergüences jamás del testimonio de Nuestro Señor (2 Tim, 1, 8). Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, vitupera, exhorta con toda paciencia y doctrina (2 Tim 4, 2).

 

Y, cuando tengas oportunidad, proclama la Palabra de Dios dentro de la misa, bien vestido, con voz clara y fuerte; y creyendo que Dios habla a la Asamblea a través de ti, que eres su instrumento. La Eucaristía es Jesús vivo y resucitado, presente entre nosotros realmente como un amigo que nos habla. Y la Escritura es lo que Él nos escribe para enseñanza nuestra. Evidentemente, primero es Jesús y después su Palabra. Por eso, te recomiendo que vayas todos los días a la Eucaristía para escuchar solemnemente su Palabra en la misa o, sencillamente, leerla ante Él, visitándolo en cualquier iglesia. Allí, ante Jesús sacramentado entenderás mejor lo que Él quiere decirte y, sobre todo, recibirás la fuerza necesaria para proclamarla a tus hermanos.


Tags: Biblia, palabra, Dios, vivir

Publicado por mario.web @ 2:45
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