S?bado, 11 de julio de 2009

Dios no quiso que se callase

lo que quiso que se escribiese.

(San Agustín, comentario
a los salmos 50.2)

 

Quinta entrega del libro “La Palabra de Dios ilumina tu camino” del P. Ángel Peña O.A.R.

 

 

La Biblia es un libro abierto para todos. Es un libro donde se narra una historia de amor entre Dios y el hombre. Podríamos decir que es una carta de nuestro Padre Dios a sus hijos los hombres para que no equivoquen el camino en la dura batalla de la vida. Es una carta de amor donde nuestro papá Dios nos habla de su gran amor por nosotros hasta el punto de entregar a su propio Hijo Jesús a la muerte por salvarnos. Un amor incondicional que siempre nos espera, a pesar de todos los pecados que podamos cometer. Siempre nos está esperando con los brazos abiertos.

Dios es amor (1 Jn 4, 8) y no puede dejar de amar. Ama a todos sin excepción, al justo como al pecador. Incluso a los condenados del infierno que también los creó con infinito amor. Si no los amara, no les daría la existencia y dejarían de existir. Y los ama tanto que es capaz de respetar su libertad eternamente y permitir, no sólo que no lo quieran amar, sino que hasta lo odien.

 

A lo largo de las páginas de la Biblia encontramos frecuentemente la idea del amor de Dios. Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo unigénito (Jn 3, 16). No sólo ama a todos en conjunto. Nos ama a cada uno en particular. A cada uno nos conoce por nuestro nombre y apellidos. Tiene contados hasta los cabellos de nuestra cabeza (Lc 12, 7). Por eso, nos dice en particular a ti y a mí:

 

-         Tú eres a mis ojos de gran precio, de gran estima y yo te amo (Is 43, 4).

-         Te he amado desde toda la eternidad (Jer 31, 3).


Tags: Biblia, palabra, Dios, vivir

Publicado por mario.web @ 2:47
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