Martes, 24 de noviembre de 2009

Si no confías es porque no tienes fe.

Simplemente porque no crees en que hay un Dios

que vela por ti, y está atento a tus necesidades.

 

Pero… ¿Por qué te pasa esto? ¿Cuál es la razón

que te mantiene alejado de recibir la bendición de Dios?

¿Es porque piensas que Él no te escucha, o será porque

tú no te tomas el tiempo para escucharlo a Él?

 

Cualquiera que sean tus razones, este es el momento

de hacer un alto a tu complicada agenda. 

Es hora de que te espabiles y comiences a contar

las bendiciones que Dios te regala hoy. 

 

Empieza ahora mismo: mira a tu alrededor donde

quiera que te encuentres, empieza a admirar la gloriosa

intervención del Señor en todo lo que te rodea. 

 

Cuando tus sentidos despierten a la hermosura del día, sabrás

de antemano, que es Dios quien te regala un nuevo amanecer.

 

Cuando te des cuenta de que todo lo que posees es porque

te lo obsequió Dios, podrás agradecer tener una familia,

un hogar, salud y un empleo entre otras cosas.

 

Si piensas que tus hijos es meramente un producto

de la unión matrimonial, prepárate para entender,

que tus hijos son criaturas creadas y amadas por Dios

a través de un plan perfecto.

 

Si crees que tu hogar es un refugio para guardarte

del sol y la lluvia, entiende ahora mismo, que tu morada

es el templo sagrado que te brinda Dios para que residas.

 

Si al conducir un auto, piensas que eres dichoso por poseer

una adquisición de último modelo; confiésate a ti mismo que

Él te dió la oportunidad de adquirirlo, para que disfrutes

con tu familia un día de asueto, y lo utilices para

tus necesidades inmediatas.

 

Y tu empleo, ¡qué regalo más notable te dio Dios!, bien sabes

que si no tienes trabajo, tu familia no gozaría de un hogar

colmado de alimentos y cobija. Tu labor diaria es una ofrenda,

para que vivas dándole gracias, por poder  traer a tu casa

el pan de cada día.

 

Te invito que desde este momento, comiences a darte

cuenta de todas las bendiciones que te provee Dios;

para que todos los días detengas tu paso, y cuentes

las maravillas que Él hace por ti y tu familia.

 

Por eso cree, ten fe en Dios ya que Él está contigo.

De ahora en adelante, quisiera que tomaras nota

de todas la bendiciones que tienes frente a ti.

¿Acaso crees que cada una de ellas son producto

de tu buena voluntad y amor a ti mismo? o

¿piensas que Dios es el autor de todo lo que posees?

 

¡Confía en Dios y dale gracias por todo y espera

todo lo bueno que proviene de Él!

 

En este día Padre Santo, miro cada regalo tuyo

como una bendición. Permíteme ver tu mano

en todo momento, para que yo no olvide que Tú

eres el proveedor de todo lo que poseo…”

Amén.


Tags: pensamiento, confianza, Dios

Publicado por mario.web @ 9:59
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