Mi?rcoles, 06 de enero de 2010

Autor: Padre Miguel Rivilla San Martin

 
Nada mas ridiculo que una persona engreida y soberbia. Nada mas verdadero que una persona humilde y sencilla. La soberbia es fruto de una grave distorsion de la mirada sobre sí mismo. Al soberbio le falta la perspectiva necesaria para descubrir su propia insignificancia. 
 
Los que han viajado en avion han comprobado que a medida que se aleja uno de la tierra descubre la real dimensión del entorno en el que vivia inmerso. Todo resulta pequeno, achicado, insignificante. Quien tiende a la union con Dios, el altisimo, el infinito, el eterno, el omnipotente, todo lo terreno le aparecera bajo, minimo, caduco, limitado e insignificante, comenzando por uno mismo.
 
Para los que estan familiarizados con la revelacion divina en la Sgda. Escritura, esta nos recuerda con frecuencia la gran verdad de nuestra condicion humana. "Senor, dame a conocer mi fin y cual es la medida de mis anos, para que comprenda lo caduco que soy. Me concediste un palmo de vida, mis dias son nada ante ti; el hombre no dura mas que un soplo, el hombre pasa como una sombra, por un soplo se afana, atesora sin saber para quien. "( Salmo38).
 
Buena conclusion para todos, seria el fijar nuestra mirada y reflexion en el Infinito para cobrar la autentica dimension de nuestra pequenez que nos induce a ser necesariamente humildes.

Tags: insignificancia, humana

Publicado por mario.web @ 19:51
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