viernes, 22 de enero de 2010

EL ROSARIO: LA MEDITACIÓN DE SUS MISTERIOS ES UN MEDIO EFICAZ DE PERFECCIÓN

 

Los santos tenían como objeto principal el estudio de la vida de Jesucristo, cuyas virtudes y sufrimientos meditaban. Por este medio llegaron a la perfección cristiana. San Bernardo comenzó por este ejercicio y perseveró siempre en él. "Desde el principio de mi conversión – escribe – hice un ramillete de mirra, formado por los dolores de mi Salvador, y lo coloqué sobre mi corazón, pensando en los azotes, espinas y clavos de la pasión y aplicándome con toda mi alma a meditar cada día estos misterios."

Era también éste el ejercicio de los santos mártires. Nos admira la forma como triunfaron de los más crueles tormentos. ¿De dónde podía venir aquella admirable constancia de los mártires  – añade San Bernardo – sino de las llagas de Jesucristo, en las que meditaban frecuentemente? ¿Dónde se hallaba el alma de estos generosos atletas mientras su sangre corría y sus cuerpos eran triturados por los suplicios? –Estaba en las llagas de Jesucristo, y éstas los hacían invencibles.

La Madre santísima del Salvador dedicó toda su vida a meditar las virtudes y sufrimientos de su Hijo. Cuando oyó a los ángeles cantar himnos de alabanza en su nacimiento, cuando vio a los pastores adorarlo en el establo, se llenó de admiración y meditaba en tantas maravillas. Comparaba las grandezas del Verbo encarnado con su profundo abatimiento. Las pajas y el pesebre, con su trono y el seno del Padre. El poder de un Dios, con la debilidad de un niño. Su sabiduría, con su sencillez.

La Santísima Virgen dijo un día a Santa Brígida: "Cuando contemplaba la belleza, modestia y sabiduría de mi Hijo, me sentía transportada de gozo. Cuando consideraba que sus manos y sus pies habían de ser atravesados con clavos, vertía torrentes de lágrimas y el corazón se me partía de dolor y tristeza"

Después de la Ascensión, la Santísima Virgen dedicó el resto de su vida a visitar los lugares que el divino Salvador había santificado con su presencia y tormentos. Meditaba allí sobre el exceso de su caridad y los rigores de su pasión.

Este era también el ejercicio continuo de María Magdalena durante los treinta años que vivió en Sainte-Baume. Dice también San Jerónimo que ésa era la devoción de los primeros cristianos. Acudían de todos los países del mundo a Tierra Santa para grabar más profundamente en sus corazones el amor y el recuerdo del Salvador de los hombres, con la vista de los objetos y lugares consagrados por Él con su nacimiento, trabajos, sufrimientos y muerte.

Todos los cristianos tienen una sola fe, adoran un solo Dios, esperan una sola felicidad en el cielo, reconocen un solo Mediador, Jesucristo. Deben todos imitar a este divino modelo, y considerar para ello los misterios de su vida, sus virtudes y su gloria.

Es un error imaginar que la meditación de las verdades de la fe y de los misterios de la vida de Jesucristo es sólo para los sacerdotes, religiosos y cuantos se han alejado de los estorbos del mundo. Si los religiosos y eclesiásticos están obligados a meditar las grandes verdades de nuestra sacrosanta religión a fin de responder dignamente a su vocación, los laicos lo están igualmente, por lo menos a causa de los peligros en medio de los cuales se encuentran diariamente. Deben armarse, por tanto, con el recuerdo frecuente de la vida, virtudes y sufrimientos del Salvador, que los veinte misterios del rosario nos representan.

Mensajes de la Santísima Virgen al P. Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano:

No os asombréis si en esta batalla caen todos los que no han querido o no han sabido utilizar el arma que Yo misma os he dado: la oración sencilla, humilde y mía del Santo Rosario.

Es oración sencilla y humilde, y, por tanto, la más eficaz para combatir a Satanás, que hoy os seduce sobre todo con el orgullo y la soberbia.

Es oración mía porque ha sido compuesta Conmigo y por medio de Mí. También os ha sido recomendada siempre por la Iglesia y por mi primer hijo predilecto, el Vicario de Jesús, con palabras tales que han conmovido mi Corazón de Madre. (28 de mayo de 1976)


Tags: meditar, misterios, Rosario, perfección

Publicado por mario.web @ 9:16
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