Viernes, 22 de enero de 2010

 

Si no se quiere enfermar...
Hable de sus sentimientos
Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos,
terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares,
dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos
degenera hasta el cáncer. Entonces, vamos a sincerar, confidenciar,
compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”, nuestros errores!...
El diálogo, el hablar, la palabra, es un poderoso remedio
y una excelente terapia!
 
Tome decisiones
La persona indecisa permanece en duda, en la ansiedad, en la angustia.
La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones.
La historia humana es hecha de decisiones. Para decidir es preciso
saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros.
Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas,
gástricas y problemas de la piel.
 
Busque soluciones
Personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas.
Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo.
Mejor es encender un fósforo que lamentar la oscuridad.
Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe.
Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía
negativa que se transforma en enfermedad.
 
No viva de apariencias
Quien esconde la realidad finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión
de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc., está acumulando
toneladas de peso... Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor
para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho
barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.
 
Acéptese.
El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos
ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable.
Quienes no se aceptan a si mismos, son envidiosos, celosos, imitadores,
competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar
las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.
 
Confíe.
Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona,
no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas.
Sin confianza, no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fe en sí,
en los otros y en Dios.
 
No viva siempre triste.
El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud
y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar
el ambiente donde vive. “El buen humor nos salva de las manos del doctor”.
La alegría es salud y terapia.
 
Dr. Dráuzio Varella

S
i no se quiere enfermar...

Hable de sus sentimientos

Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos,

terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares,

dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos

degenera hasta el cáncer. Entonces, vamos a sincerar, confidenciar,

compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”, nuestros errores!...

El diálogo, el hablar, la palabra, es un poderoso remedio

y una excelente terapia!

 

Tome decisiones

La persona indecisa permanece en duda, en la ansiedad, en la angustia.

La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones.

La historia humana es hecha de decisiones. Para decidir es preciso

saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros.

Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas,

gástricas y problemas de la piel.

 

Busque soluciones

Personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas.

Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo.

Mejor es encender un fósforo que lamentar la oscuridad.

Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe.

Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía

negativa que se transforma en enfermedad.

 

No viva de apariencias

Quien esconde la realidad finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión

de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc., está acumulando

toneladas de peso... Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor

para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho

barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

 

Acéptese.

El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos

ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable.

Quienes no se aceptan a si mismos, son envidiosos, celosos, imitadores,

competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar

las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.

 

Confíe.

Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona,

no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas.

Sin confianza, no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fe en sí,

en los otros y en Dios.

 

No viva siempre triste.

El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud

y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar

el ambiente donde vive. “El buen humor nos salva de las manos del doctor”.

La alegría es salud y terapia.

 

Dr. Dráuzio Varella

 


Tags: arte, enfermarse, consejo, reflexión

Publicado por mario.web @ 9:58
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