Viernes, 22 de enero de 2010

Primero esperé crecer, quería ser grande,

y no pude disfrutar de ser pequeño...

después espere el amor de mi vida,

 

y cuando llegó no me di cuenta de que ese era...

Me aleje de Dios porque pensé

 

que Él me había olvidado, y no supe esperar

las señales, y que Él estaba a mi lado

 

enseñándome el camino...

Hoy a más de la mitad de mi vida,

 

desperté y me di cuenta, que a pesar

de haber esperado sin saber qué esperaba,

sólo Dios supo darme la paz y la tranquilidad,

y sobre todo hoy mi fe es tan grande

que ya no espero, porque se que todo llega

a su debido momento, cuando Dios lo dispone,

 

porque para Él, su tiempo no es nuestro tiempo.

Entonces sé que vivo hoy y disfruto hoy,

 

y cuando lleguen aquellas cosas

que mi corazón desea, y sólo Dios sabe dar,

entonces sí voy a poder verlas y disfrutarlas,

 

sin dejarlas pasar esta vez...

Nunca es tarde para abrir nuestros ojos...

 

y nuestros oídos a la dulce voz del Señor.
 


Tags: espera, correcta, pensamiento, reflexión

Publicado por mario.web @ 10:18
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