Viernes, 22 de enero de 2010
Tema 1.3 : ¿ Cúal es el primer principio de la Metafísica?
Tema 1.3 : ¿ Cúal es el primer principio de la Metafísica?

Tema 1.3 : ¿ Cúal es el primer principio de la Metafísica?
Todas las ciencias basan su investigación en ciertos principios. La metafísica necesita también de un principio, que debe acomunar a todos los entes sin excepción. ¿Cuál será?
Autor: Alfonso Aguilar | Fuente: catholic.net 



Objetivos


1. Conocer cuál es el primer principio de la realidad, del conocer y del pensar. Saber dar razón de porqué es el más básico y universal. 

2. Ser capaz de defender este principio por «confutación».

3. Comprender cómo nos puede ayudar a descubrir la verdad y el error en la solución al problema metafísico. 

A. El problema: necesidad de un principio fundante para la metafísica 

Todas las ciencias basan su investigación en ciertos principios. Las matemáticas parten de unos axiomas indemostrables; la biología, del principio de la vida y sus funciones; la física, de la materia, el espacio, el movimiento, la causalidad, etc. La metafísica necesita también de un principio, que debe acomunar a todos los entes sin excepción. ¿Cuál será?

1. El primer juicio en metafísica 

Desde el inicio de nuestra existencia experimentamos –vemos, oímos, tocamos, olemos, gustamos, sentimos, recordamos, imaginamos, soñamos, conocemos, queremos, hacemos, decimos– algo (algún ente). La noción primaria y presupuesta en cada concepto, palabra y juicio es, pues, la de ente, «lo que es», pues sin ella no podríamos experimentar nada. «Juicio» es la operación de la mente que afirma o niega la identidad de algún sujeto con algún predicado. Cuando expresamos este juicio: «El libro de metafísica es aburrido», atribuimos una cierta propiedad o predicado («aburrido»Gui?o a un sujeto («el libro de metafísica»Gui?o. Si tenemos una noción fundante, debemos también contar con un juicio básico, simple, implícito en cada juicio explícito, que abarque a todas las realidades juzgadas, el juicio primario sobre todo «ente»: el principio de no-contradicció n.

Formulémoslo: «Es imposible ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido».

Expliquemos sus términos: «ser» = lo que algo es actualmente; «al mismo tiempo» = en el mismo instante; «en el mismo sentido» = bajo la misma consideración o aspecto. Cuando hago este juicio: «mi libro de metafísica existe», excluyo el juicio contrario: «mi libro no existe». Es imposible, en efecto, que exista y no exista simultáneamente. El juicio: «este árbol es verde y marrón» no será contradictorio si me refiero a distintas partes del árbol –las hojas verdes y el tronco marrón (o sea, no en el mismo sentido)–, o si me refiero a dos épocas distintas del árbol –verde en primavera y marrón en otoño (o sea, no al mismo tiempo). Sería contradictorio y, por ende, imposible, que «este árbol fuera verde y no fuera verde al mismo tiempo y en el mismo sentido». 

2. La universalidad de este primer principio 

a. Es la condición básica de todos los entes


No hay ninguna realidad que pueda contradecirse a sí misma, o sea, ser algo y no serlo a la vez y bajo el mismo aspecto. También Dios aplica el principio en su naturaleza –es en sí mismo Dios y no creatura– y en su obrar: no puede crear y no crear el universo al mismo tiempo.

b. Es el principio común de toda experiencia humana

A la luz de este principio todos los hombres de todas las épocas percibimos, sentimos, razonamos, comprendemos, deseamos, hablamos... No podemos rascarnos y no rascanos la cabeza en el mismo instante; caminar y, a la vez, correr; decir algo y callarnos simultáneamente. 

c. Sólo la metafísica considera este principio en su totalidad

Ella es la única ciencia que abarca toda la realidad desde sus últimos principios. Pues bien, no hay un principio más universal que éste. Todas las demás ciencias lo usan, dándolo por supuesto. Como metafísicos, nosotros lo hacemos objeto directo de nuestra reflexión.

B. La naturaleza y el papel del principio de no-contradicció n

1. Es un principio ontológico, o sea, propio de la realidad misma


Es la ley suprema de las cosas: expresa cómo son, revelan algo esencial de su estructura: que son determinadas, con un modo concreto de ser, que son coherentes consigo mismas, y por tanto, inteligibles, no auto-contradictorio s. Algo que se contradijera a sí mismo –un libro que exista y no exista o un árbol que sea rana a la vez– sería totalmente incomprensible y últimamente impensable. 

2. Es un principio gnoseológico, o sea, propio de la mente cuando conoce la realidad como es

Al ser ley suprema de la realidad se convierte para nuestra mente en ley primera del conocer, ya que ella no puede aprehender algo auto-contradictorio . A la luz de este principio conocemos las cosas. Por eso, la mente se sirve de él como un principio «eurístico» (ερίσκω [jeurísko], «encontrar»Gui?o para determinar la falsedad de un discurso cuando éste caiga en contradicción. Así, una religión que afirmara y negara simultáneamente la existencia de Dios sería contradictoria, antirracional, y, por tanto, falsa. Por otro lado, cuando la mente reconoce que una opinión es falsa –por ejemplo, «Dios no existe»–, reconoce a la vez que su contraria es verdadera: «Dios existe». 

3. Es un principio lógico, o sea, propio de la mente cuando piensa o razona

Pensar significa razonar en conformidad con este principio: dos opiniones contradictorias no pueden pensarse a la vez; una afirmación excluye su negación. Supongamos que alguien establece este razonamiento: «todos los elefantes vuelan; Dumbo es un elefante; por lo tanto, Dumbo vuela». Tal persona no habría captado la verdad de las cosas; sin embargo, habría razonado con coherencia lógica, es decir, procediendo según el principio de no-contradicció n: si «todos los elefantes vuelan», entonces lo contrario es falso; si «Dumbo es elefante», no puede ser otra cosa a la vez... Dado que algo contradictorio no puede pensarse, este principio nos ayuda a avanzar en nuestros raciocinios, evitando incoherencias. Eso no impide que a veces seamos incoherentes al pensar –podemos contradecirnos inconscientemente– ; lo que sí impide es que seamos conscientemente ilógicos (no podemos pensar que Dumbo, simultáneamente, sea y no sea elefante). Cada vez que nos percatamos de haber caído en contradicción, reconocemos que hemos pensado algo falso, absurdo, sin sentido, carente de significado, incomprensible. Tenemos que retractarnos.

C. La negación y la defensa del principio de no-contradicció n

1. La negación del principio


A pesar de su evidencia, algunos filósofos han negado, en la práctica, su validez (Heráclito, los sofistas, los escépticos en la antigüedad; el marxismo, Hegel, los relativistas en época moderna). Lo niega, en definitiva, toda filosofía que reduce la realidad a puro devenir, porque entonces nada es, todo está cambiando, y no habría diferencia práctica entre el ser y el no-ser. Negar el principio de no-contradicció n significa caer en el relativismo y el subjetivismo: no hay verdad ni falsedad, no hay punto de referencia, todas las ideas, valores, criterios son «relativos a» o «cambian junto con» el sujeto que las tiene; y cada sujeto es diferente y cambia constantemente. El cómo son las cosas en sí se reduce al «cómo son para mí», según mi modo de pensar, mi experiencia, educación, interés, gusto, etc. No hay, por tanto, ni bien ni mal, ni verdad ni falsedad. Podemos, pues, determinar los valores, las leyes, las estructuras que queramos o que más nos convengan.

2. Indemostrabilidad del principio 

Sin la ley de no-contradicció n no podemos ni pensar, ni entender, ni conocer nada. ¿Podemos demostrar este principio con un razonamiento? Desde luego que no. Demostrar significa pasar de verdades más universales y cognoscibles a verdades más particulares y difíciles de conocer (ejemplo: «todo lo espiritual es immortal; el alma es espiritual; por tanto, el alma es inmortal»Gui?o.

Ahora bien, si el principio de no-contradicció n es la verdad más universal y cognoscible, ¿cómo demostrarlo a partir de verdades más universales y cognoscibles? No podemos. Se trata de un principio evidente (latín, e + videre, «ver desde»Gui?o, es decir, un principio que la mente «ve» inmediata y directamente, sin necesidad de intermediario. La evidencia de este principio fundamenta nuestro pensar, entender y conocer. Por ser evidente, es indemostrable. Por ser indemostrable, es perfecto: se convierte en una certeza absoluta para todos los hombres de todas las épocas y culturas. Sólo lo que no es evidente en sí mismo debe alcanzarse por mediaciones, como son las demostraciones.

3. Defensa del principio 

Si es indemostrable, ¿cómo argumentar a su favor para defenderse contra todo relativismo? 

Lo podemos «probar» indirectamente, con un argumento ad hominem o «por confutación», que consiste en mostrar en la práctica la incoherencia de quien niega el principio32. Quienquiera negar la validez del principio debe decir algo; si no, no niega nada. Ahora bien, decir algo significa decir algo con sentido, comprensible, no absurdo. Decir algo con sentido implica dar un significado preciso a lo que se dice. Dar un significado preciso equivale a excluir lo contrario. Así, quien afirma: «no existe el principio de no-contradicció n», excluye la posiblidad de que «exista el principio». Pues bien, ahí mismo, al negar el principio, lo está usando y afirmando, porque reconoce implícitamente que el principio «no puede existir y no existir a la vez y en el mismo sentido». Para ser coherente con su teoría, quien niega el principio debe dejar de dar un significado a las palabras, proposiciones y acciones, pues dar un significado conlleva necesariamente la exclusión de lo contrario. Negar el principio es, en fin, afirmarlo, lo cual prueba que no es una verdad de hecho, sino de derecho. 

Conclusión

El primer principio de la metafísica es, necesariamente, el de no-contradicció n –«es imposible ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido»–, porque se trata de la condición básica de todos los entes (principio ontológico), implícito en cada acto de conocimiento (principio gnoseológico) 
y la primera ley del pensar (principio lógico). Junto con el principio de tercero excluido, nos ayuda a descubrir la verdad y a progresar en nuestro pensar, comprender y conocer. Siendo en sí mismo evidente, no puede demostrarse por medio de un razonamiento; sólo puede argumentarse 
«por confutación».

Términos clave

Principio: un elemento interno que hace que algo sea lo que es o actúe como actúa. 
Contradicción: cualquier pensamiento o discurso que afirme simultáneamente dos proposiciones contradictorias, o sea, dos proposiciones de las cuales una niega a la otra, como sucede en este caso: «el libro de metafísica existe y no existe».
«Confutación»: también llamado argumento ad hominem, consiste en el modo de probar una afirmación mostrando en la práctica la imposibilidad o lo absurdo de quien afirma lo contrario. 

Autoevaluació n

1. Formule el principio de no-contradicció n y explique sus términos.
2. ¿Por qué el principio de no-contradicció n es el primero entre todos los demás? 
3. ¿Por qué decimos que es un principio ontológico, gnoseológico y lógico?
4. ¿Cómo nos pueden ayudar los principios de no-contradicció n y de tercero excluido a encontrar la verdad? 
5. ¿Por qué se trata de un principio indemostrable?
6. ¿Cómo se puede argumentar la validez universal de este principio?

curso completo: http://es.catholic. net/psicologosca tolicos/875/ 2839/ 

Tags: primer, principio, metafísica

Publicado por mario.web @ 14:40
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