Martes, 26 de enero de 2010
Congregaciones religiosas víctimas del terremoto
Roma (Italia), ENE 26 (AICA):
Las Obras Misionales Pontificias (OMP), la agencia Fides y otros organismos religiosos comunicaron la situación de los misioneros que viven en Haití. Algunas congregaciones sufrieron pérdida de vidas humanas, aunque la mayoría sólo tuvo daños materiales. Representantes de distintas congregaciones religiosas que vieron afectadas sus comunidades, casas y demás estructuras en Haití, dieron a conocer la situación de las víctimas del terremoto y solicitaron ayuda a la comunidad internacional para superar el desastre.
     Según la agencia vaticana Fides, el superior general de los Clérigos de San Viator, Padre Mark Francis, indicó que "tres clérigos (Jean Michelin, Alex Monfiston y el postulante Christophe), que se encontraban en Grand Goave, fueron encontrados vivos, aunque heridos y con fracturas".
     Por su parte, el procurador general de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Leonardo Tejeiro, señaló que de los "15 hermanos distribuidos en Ile de la Tortua, en Port de Paix y en Puerto Príncipe, no hubo ni muertos ni heridos, ni lesiones a nuestras casas, solo leves daños al noviciado de Puerto Príncipe que sin embargo abrió las puertas a religiosas que se quedaron sin casa".
     El secretario general de la Congregación del Espíritu Santo, padre John McFadden, señaló que "todos los Espiritanos, con excepción de un seminarista, Stephane Douge, sobrevivieron al terremoto de Haití". No obstante, noticias posteriores señalan que parte del colegio espiritano de San Marcial y la capilla fueron destruidos por el terremoto. “No sabemos si hubo pérdidas de vidas humanas entre los espiritanos haitianos o de nuestros misioneros que allí trabajan”.
     También los padres franciscanos, a través del ministro provincial de Centroamérica comunican: “Todos ellos -16 hermanos distribuidos en tres fraternidades-, están vivos. Una de las casas quedó muy dañada. Necesita ser reconstruida. Los hermanos necesitan de nuestra solidaridad para asegurar ayuda sanitaria a la población en el dispensario donde trabajan”.
     Los javerianos, que tienen varios centros en Haití, informaron que ninguno de sus hermanos falleció en el terremoto. Se trata de religiosos norteamericanos, como los hermanos Harry Eccles y Michael McCarthy, que atendían un orfanato. Alguno de los edificios sufrieron daños.
     Desde el monasterio benedictino de Morne Saint-Benoît, un hermano hizo llegar al secretariado de la Orden Benedictina subiacense un mensaje en el que informa que en el monasterio, que aguantó bien la sacudida, no hubo fallecidos.
     El padre Attilio Stra, de la Sociedad Salesiana de Don Bosco, uno de los sobrevivientes, señaló que los más de 200 alumnos (algunas fuentes hablan de 500) del destruido colegio de Don Bosco en Puerto Príncipe se deben considerar como muertos junto con algunos del personal laico. La oficina de prensa de los salesianos señaló que el padre Stra dijo que el terremoto acabó con “la obra de Don Bosco de Puerto Príncipe y las pequeñas escuelas del Padre Bonhem confiadas a los salesianos”. Así mismo se informó que durante el sismo el padre salesiano Olibrice Zucchi, logró salvarse al lanzarse “por una ventana de la oficina en la que estaba trabajando”. El 15 de enero se celebraron los funerales de dos estudiantes post novicios de filosofía, Atsime Wilfrid y Vibrun Valsaint, muertos con la destrucción del Instituto San Francisco de Sales en Fleuriot-Tabarre, Puerto Príncipe.
     La agencia Fides recibió la noticia de que “los cinco seminaristas de la Orden de San Camilo que regresaron a nuestra casa, están bien y ya están trabajando en nuestro hospital”, según comunicó el superior de la comunidad camila de Puerto Príncipe, padre Crescenzo Mazzella, al padre Antonio Menegon de la Secretaría Misiones Camilas de Turín.
     “Nuestro hospital está en un discreto estado y funciona a pleno ritmo: ya fueron curados y dados de alta más de 500 heridos; al momento hay unos cien, que ocupan todo espacio posible –cuenta el padre Menegon-. Continuamente llegan heridos, con fracturas, hemorragias, traumas internos. Actualmente, acomodados bajo los pórticos, en los patios del hospital, hay cientos de enfermos. Aquí trabajan día y noche solo 3 médicos y 5 enfermeros, además de todos los miembros de la comunidad”.
     Según afirma otro religioso, el padre Joaquín Paulo Cipriano, todos los niños que frecuentan la escuela camila están vivos, y la estructura resistió los movimientos, los edificios del hospital han sido ligeramente dañados, sólo el depósito de agua corre peligro. El hospital trabaja a ritmo pleno, llegan heridos y moribundos que son tratados sin el auxilio de anestésicos pues estos se han acabado, afirma el padre Cipriano.
     La Curia general de la Compañía de Jesús envió a Fides la carta del padre François Kawas, delegado del padre provincial. En conjunto las casas y las obras de los Jesuitas han sido afectadas menos que las demás, y todos los Jesuitas sobrevivieron al sismo y están sanos y salvos, menos el padre Dérino Sainfariste, herido durante el derrumbe de un edificio. Por otra parte, el padre jesuita Ramiro Pámpols, comunicó a las OMP: “Estamos por el momento sumidos en una especie de caos y de callejón sin salida. Veremos cómo nos vamos rehaciendo en los próximos días. El Señor ama especialmente a los pobres y estoy seguro de que nos acompaña, aun en el misterio del mal y del dolor”.
     Los Misioneros Oblatos de María Inmaculada cuentan con unos 130 miembros, de los cuales dos obispos, la mayor parte haitianos. El terremoto dañÓ seriamente la casa provincial mientras la nueva construcción, que estaba junto a ésta, se derrumbó. El superior provincial, padre Gaspar Joint, comunicó que también el teologado fue destruido. Felizmente los formadores y los estudiantes que se encontraban en ese momento en el edificio se salvaron. Los otros estudiantes estaban en el Centro de estudio para religiosos, Cifor, participando en una conferencia, el edificio se derrumbó y uno de los estudiantes oblatos, Weedy Alexis, de 28 años, falleció.
     La Congregación de las Misioneras de la Inmaculada Concepción (MIC), presentes en Haití con 49 religiosas, sufrieron mucho. Sor Louise Denis, superiora general, declaró a Fides: “Logré hablar con nuestras hermanas un día después del terremoto y, gracias a Dios, están todas bien. Lamentablemente los daños a los edificios son enormes. Las hermanas están acampando fuera por temor a un derrumbe. Estamos profundamente conmovidas con todo lo que está sucediendo. Rezamos al Señor para que acompañe a las víctimas, y para que la ayuda que está llegando pueda de algún modo aliviar el sufrimiento de tanta gente”.
     En Puerto Príncipe, las Hijas de María Auxiliadora cuentan con seis comunidades. En algunas se produjeron daños importantes. Una joven religiosa se encuentra herida en un hospital.
     “Es la hora de las lágrimas, hay desolación por todas partes”, escribe el padre Maurice, sacerdote monfortiano. La congregación tiene en Haití una docena de comunidades en las que trabajan unos 50 sacerdotes religiosos. A ellos se agregan unos 20 estudiantes. Según las informaciones enviadas a Fides por el padre Alfio, de la secretaría provincial de los Misioneros Montfortianos, nueve seminaristas murieron y se teme la suerte de un sacerdote, el padre Jean Baptiste. Probablemente fue aplastado por los bloques de cemento de la casa de acogida de Baussan, que se desmoronó cuando el sacerdote trataba de salir.
     Los nueve seminaristas, ocho teólogos y otro seminarista recientemente llegado del Perú, estaban participando en una conferencia en el Cifor (Instituto de estudios para los religiosos y las religiosas), cuando la estructura se desmoronó sobre el autobús que ocupaban mientras se aprestaban a dejar el lugar: fueron así aplastados por las placas de cemento y fue imposible intervenir.
     Tres religiosas de la Congregación de las Hijas de la Sabiduría, de la familia Montfortiana, fallecieron en la casa de acogida en Carrefour, que se derrumbó por el terremoto: sor Marie-Flore de St Cyrille, sor Marguerite du Calvaire y sor Christine-Marie de Montfort (francesas, en misión desde hace más de 40 años). Las tres fueron enterradas el 15 de enero. Otras tres religiosas permanecen aún bajo los escombros de la misma casa y hay pocas posibilidades de encontrarlas con vida.
     El padre Joseph P. Dorcey, secretario general de la Congregación de los Redentoristas, envió a Fides un informe. Según las informaciones del padre Mario Boies, superior provincial, “ningún redentorista murió por el terremoto. Todos están vivos. Un redentorista fue levemente herido. Otro ha perdido a su madre y a su hermana. La iglesia de San Gerardo de Puerto Príncipe quedó reducida a escombros. La parte nueva de la casa de los estudiantes fue destruida y los estudiantes viven ahora en el jardín. La reconstrucción costará alrededor de dos millones de dólares”.
     El secretario general de los Padres Dominicos, refirió a Fides una reciente comunicación con el padre Manuel Rivero, vicario de Haití, donde trabajan siete dominicos. Todos están vivos. La familia Dominica cuenta también con la presencia de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen, que tienen dos casas en Haití. Una de las hermanas quedó herida y las demás fueron sido salvadas del terremoto que destruyó completamente una de sus casas.
     El padre Rivero dijo que el día 15 lograron extraer de los escombros el cuerpo de uno de los estudiantes de la escuela administrada por los dominicos, y a transportar el cuerpo a pie, porque las calles están completamente bloqueadas. Muchos otros sobrevivientes fueron alojados en la casa de las Hermanas de Cluny, que resistieron el terremoto.+
Roma (Italia), ENE 26 (AICA):
Las Obras Misionales Pontificias (OMP), la agencia Fides y otros organismos religiosos comunicaron la situación de los misioneros que viven en Haití. Algunas congregaciones sufrieron pérdida de vidas humanas, aunque la mayoría sólo tuvo daños materiales. Representantes de distintas congregaciones religiosas que vieron afectadas sus comunidades, casas y demás estructuras en Haití, dieron a conocer la situación de las víctimas del terremoto y solicitaron ayuda a la comunidad internacional para superar el desastre.

     Según la agencia vaticana Fides, el superior general de los Clérigos de San Viator, Padre Mark Francis, indicó que "tres clérigos (Jean Michelin, Alex Monfiston y el postulante Christophe), que se encontraban en Grand Goave, fueron encontrados vivos, aunque heridos y con fracturas".

     Por su parte, el procurador general de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Leonardo Tejeiro, señaló que de los "15 hermanos distribuidos en Ile de la Tortua, en Port de Paix y en Puerto Príncipe, no hubo ni muertos ni heridos, ni lesiones a nuestras casas, solo leves daños al noviciado de Puerto Príncipe que sin embargo abrió las puertas a religiosas que se quedaron sin casa".

     El secretario general de la Congregación del Espíritu Santo, padre John McFadden, señaló que "todos los Espiritanos, con excepción de un seminarista, Stephane Douge, sobrevivieron al terremoto de Haití". No obstante, noticias posteriores señalan que parte del colegio espiritano de San Marcial y la capilla fueron destruidos por el terremoto. “No sabemos si hubo pérdidas de vidas humanas entre los espiritanos haitianos o de nuestros misioneros que allí trabajan”.

     También los padres franciscanos, a través del ministro provincial de Centroamérica comunican: “Todos ellos -16 hermanos distribuidos en tres fraternidades-, están vivos. Una de las casas quedó muy dañada. Necesita ser reconstruida. Los hermanos necesitan de nuestra solidaridad para asegurar ayuda sanitaria a la población en el dispensario donde trabajan”.

     Los javerianos, que tienen varios centros en Haití, informaron que ninguno de sus hermanos falleció en el terremoto. Se trata de religiosos norteamericanos, como los hermanos Harry Eccles y Michael McCarthy, que atendían un orfanato. Alguno de los edificios sufrieron daños.

     Desde el monasterio benedictino de Morne Saint-Benoît, un hermano hizo llegar al secretariado de la Orden Benedictina subiacense un mensaje en el que informa que en el monasterio, que aguantó bien la sacudida, no hubo fallecidos.

     El padre Attilio Stra, de la Sociedad Salesiana de Don Bosco, uno de los sobrevivientes, señaló que los más de 200 alumnos (algunas fuentes hablan de 500) del destruido colegio de Don Bosco en Puerto Príncipe se deben considerar como muertos junto con algunos del personal laico. La oficina de prensa de los salesianos señaló que el padre Stra dijo que el terremoto acabó con “la obra de Don Bosco de Puerto Príncipe y las pequeñas escuelas del Padre Bonhem confiadas a los salesianos”. Así mismo se informó que durante el sismo el padre salesiano Olibrice Zucchi, logró salvarse al lanzarse “por una ventana de la oficina en la que estaba trabajando”. El 15 de enero se celebraron los funerales de dos estudiantes post novicios de filosofía, Atsime Wilfrid y Vibrun Valsaint, muertos con la destrucción del Instituto San Francisco de Sales en Fleuriot-Tabarre, Puerto Príncipe.

     La agencia Fides recibió la noticia de que “los cinco seminaristas de la Orden de San Camilo que regresaron a nuestra casa, están bien y ya están trabajando en nuestro hospital”, según comunicó el superior de la comunidad camila de Puerto Príncipe, padre Crescenzo Mazzella, al padre Antonio Menegon de la Secretaría Misiones Camilas de Turín.

     “Nuestro hospital está en un discreto estado y funciona a pleno ritmo: ya fueron curados y dados de alta más de 500 heridos; al momento hay unos cien, que ocupan todo espacio posible –cuenta el padre Menegon-. Continuamente llegan heridos, con fracturas, hemorragias, traumas internos. Actualmente, acomodados bajo los pórticos, en los patios del hospital, hay cientos de enfermos. Aquí trabajan día y noche solo 3 médicos y 5 enfermeros, además de todos los miembros de la comunidad”.

     Según afirma otro religioso, el padre Joaquín Paulo Cipriano, todos los niños que frecuentan la escuela camila están vivos, y la estructura resistió los movimientos, los edificios del hospital han sido ligeramente dañados, sólo el depósito de agua corre peligro. El hospital trabaja a ritmo pleno, llegan heridos y moribundos que son tratados sin el auxilio de anestésicos pues estos se han acabado, afirma el padre Cipriano.

     La Curia general de la Compañía de Jesús envió a Fides la carta del padre François Kawas, delegado del padre provincial. En conjunto las casas y las obras de los Jesuitas han sido afectadas menos que las demás, y todos los Jesuitas sobrevivieron al sismo y están sanos y salvos, menos el padre Dérino Sainfariste, herido durante el derrumbe de un edificio. Por otra parte, el padre jesuita Ramiro Pámpols, comunicó a las OMP: “Estamos por el momento sumidos en una especie de caos y de callejón sin salida. Veremos cómo nos vamos rehaciendo en los próximos días. El Señor ama especialmente a los pobres y estoy seguro de que nos acompaña, aun en el misterio del mal y del dolor”.

     Los Misioneros Oblatos de María Inmaculada cuentan con unos 130 miembros, de los cuales dos obispos, la mayor parte haitianos. El terremoto dañÓ seriamente la casa provincial mientras la nueva construcción, que estaba junto a ésta, se derrumbó. El superior provincial, padre Gaspar Joint, comunicó que también el teologado fue destruido. Felizmente los formadores y los estudiantes que se encontraban en ese momento en el edificio se salvaron. Los otros estudiantes estaban en el Centro de estudio para religiosos, Cifor, participando en una conferencia, el edificio se derrumbó y uno de los estudiantes oblatos, Weedy Alexis, de 28 años, falleció.

     La Congregación de las Misioneras de la Inmaculada Concepción (MIC), presentes en Haití con 49 religiosas, sufrieron mucho. Sor Louise Denis, superiora general, declaró a Fides: “Logré hablar con nuestras hermanas un día después del terremoto y, gracias a Dios, están todas bien. Lamentablemente los daños a los edificios son enormes. Las hermanas están acampando fuera por temor a un derrumbe. Estamos profundamente conmovidas con todo lo que está sucediendo. Rezamos al Señor para que acompañe a las víctimas, y para que la ayuda que está llegando pueda de algún modo aliviar el sufrimiento de tanta gente”.

     En Puerto Príncipe, las Hijas de María Auxiliadora cuentan con seis comunidades. En algunas se produjeron daños importantes. Una joven religiosa se encuentra herida en un hospital.

     “Es la hora de las lágrimas, hay desolación por todas partes”, escribe el padre Maurice, sacerdote monfortiano. La congregación tiene en Haití una docena de comunidades en las que trabajan unos 50 sacerdotes religiosos. A ellos se agregan unos 20 estudiantes. Según las informaciones enviadas a Fides por el padre Alfio, de la secretaría provincial de los Misioneros Montfortianos, nueve seminaristas murieron y se teme la suerte de un sacerdote, el padre Jean Baptiste. Probablemente fue aplastado por los bloques de cemento de la casa de acogida de Baussan, que se desmoronó cuando el sacerdote trataba de salir.

     Los nueve seminaristas, ocho teólogos y otro seminarista recientemente llegado del Perú, estaban participando en una conferencia en el Cifor (Instituto de estudios para los religiosos y las religiosas), cuando la estructura se desmoronó sobre el autobús que ocupaban mientras se aprestaban a dejar el lugar: fueron así aplastados por las placas de cemento y fue imposible intervenir.

     Tres religiosas de la Congregación de las Hijas de la Sabiduría, de la familia Montfortiana, fallecieron en la casa de acogida en Carrefour, que se derrumbó por el terremoto: sor Marie-Flore de St Cyrille, sor Marguerite du Calvaire y sor Christine-Marie de Montfort (francesas, en misión desde hace más de 40 años). Las tres fueron enterradas el 15 de enero. Otras tres religiosas permanecen aún bajo los escombros de la misma casa y hay pocas posibilidades de encontrarlas con vida.

     El padre Joseph P. Dorcey, secretario general de la Congregación de los Redentoristas, envió a Fides un informe. Según las informaciones del padre Mario Boies, superior provincial, “ningún redentorista murió por el terremoto. Todos están vivos. Un redentorista fue levemente herido. Otro ha perdido a su madre y a su hermana. La iglesia de San Gerardo de Puerto Príncipe quedó reducida a escombros. La parte nueva de la casa de los estudiantes fue destruida y los estudiantes viven ahora en el jardín. La reconstrucción costará alrededor de dos millones de dólares”.

     El secretario general de los Padres Dominicos, refirió a Fides una reciente comunicación con el padre Manuel Rivero, vicario de Haití, donde trabajan siete dominicos. Todos están vivos. La familia Dominica cuenta también con la presencia de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen, que tienen dos casas en Haití. Una de las hermanas quedó herida y las demás fueron sido salvadas del terremoto que destruyó completamente una de sus casas.

     El padre Rivero dijo que el día 15 lograron extraer de los escombros el cuerpo de uno de los estudiantes de la escuela administrada por los dominicos, y a transportar el cuerpo a pie, porque las calles están completamente bloqueadas. Muchos otros sobrevivientes fueron alojados en la casa de las Hermanas de Cluny, que resistieron el terremoto.+

Tags: congregaciones, religiosas, víctimas, terremoto, Haiti

Publicado por mario.web @ 17:13
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