Viernes, 29 de enero de 2010
En la pequeña capilla dedicada al perdón, repasaba con el confesor 
los Mandamientos de la Ley de Dios. El examen valoraba la medida de 
mis faltas.
Recuerdo, que al llegar al quinto Mandamiento, sin apenas darme 
cuenta, intenté pasar a hurtadillas con la celeridad que motiva el 
convencimiento, de que por mis manos, no corría esa sangre que 
pudiera generar mi arrepentimiento. Intenté seguir adelante en mi 
examen.
Sin embargo, el confesor, frenando mi relato, me preguntó, si me 
había parado a pensar las diversas formas con las que podíamos matar 
y de esta manera incumplir este Mandamiento. 
Con toda humildad, reconocí mi olvido por lo que convinimos repasar 
las Sagradas Escrituras, para conocer lo que sobre este tema, nos 
decía, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.
El libro del Génesis (9. 5,6) ya nos advierte, que cualquiera que 
derrame sangre humana, su propia sangre también será derramada. Por 
que Dios creó al hombre a imagen suya. Y el libro del Éxodo no deja 
de repetirnos "no matarás porque el que mata será llevado ante la 
justicia".
Y es Mateo quien nos recuerda, que este Mandamiento, también prohíbe 
el escándalo, cuando por él, inducimos a otra persona a pecar por 
la autoridad de quien le acusa o la debilidad de quien lo padece. 
Jesús los compara como lobos disfrazados de corderos (7.15). Y en 
otro pasaje del Evangelio de Mateo (5. 21) vuelve hacerse eco de las 
palabras de Jesús: "No quites la vida del inocente y justo, porque yo 
no perdonaré al culpable". 
De igual forma, incumplen este Mandamiento, continúa hablando el 
confesor, aquellas personas que conceden la eutanasia, aún habiendo 
sido solicitada voluntariamente. Poner fin a la vida de personas 
disminuidas, enfermas o moribundas, aunque solo sea con la intención 
de suprimirlas el dolor y aunque la muerte se considere inminente, 
constituye un homicidio.
Así como el suicidio, por ser contrario a la justicia, a la esperanza 
y a la caridad. No obstante, nos dice el Catecismo de la Iglesia 
Católica, que puede disminuirse la responsabilidad del suicida, el 
padecer trastornos psíquicos graves o la angustia y el temor, a una 
prueba de sufrimiento por tortura. La Iglesia no desespera de la 
salvación de estas personas, pues Dios por caminos que Él solo 
conoce, puede haberles reconocido su arrepentimiento salvador.
Igualmente el aborto, tanto como fin o como medio, ya que toda vida 
humana es sagrada. Un niño tiene derecho a la vida y a ser tratado 
como persona, desde su concepción.
Es por lo tanto necesario entender, que también se engloban en el "no 
matarás", los que trafican con personas, engañándoles con 
ofrecimientos falsos de mejorar sus vidas o induciéndoles al consumo 
de drogas. Los que secuestran o toman rehenes, torturándoles para 
arrancar confesiones, en un mundo dominado por la guerra y el 
terrorismo que amenaza y mata.
Así mismo, faltan gravemente a este quinto Mandamiento, los 
fraticidas, infanticidas y parricidas, por quitar la vida que Dios 
les ha dado, a personas inocentes. Los que fomentan la violencia y la 
destrucción humana, olvidando el pasaje evangélico de Mateo (5,9) que 
nos dice: "Bienaventurados los que construyen la paz, porque ellos 
serán llamados hijos de Dios".
Y por supuesto, atentan contra este quinto Mandamiento, los medios 
visuales de comunicación, que matan la bondad, pureza e inocencia de 
los niños, con programas muy poco pedagógicos, que emiten cuando 
éstos, terminan sus clases en los colegios.
¿Dónde han enterrado aquellos programas infantiles, divertidos y 
culturales, con los que los niños disfrutaban mientras merendaban?.
Quien no recuerda, los Chiripitifláuticos, las marionetas de Marilín, 
los payasos de la tele, un globo dos globos tres globos, barrio 
sésamo, la abeja Maya, Heide, Marco, cesta y puntos y tantos y tantos 
otros.
Ahora, a esa misma hora netamente infantil, les ofrecen, novelas, 
programas de los llamados prensa rosa con problemas familiares, de 
homosexualidad de travestis, o de violencia doméstica. 
Recuerdo, que el confesor después de una pequeña pausa, que a mí me 
pareció interminable, me invitó a proseguir el repaso, al resto de 
los Mandamientos.

Tags: quinto, mandamiento

Publicado por mario.web @ 18:57
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios