Viernes, 29 de enero de 2010


Basta una leve sonrisa en tus labios para levantarte el animo, para mantenerte el buen humor, para conservarte la paz del alma, para ayudarte a la salud, para embellecerte la cara, para despertarte buenos pensamientos, para inspirarte  generosas obras.

 

Sonríe hasta que notes que la seriedad y contracción de tu rostro se haya desvanecido.

Sonríe hasta entibiar tu propio corazón con ese rayo de sol.

 

Irradia tu sonrisa: esa sonrisa tiene muchos trabajos que hacer, ponla al servicio de Dios. La sonrisa es tu instrumento, la cana para pescar almas.

Santificando la gracia que habita en ti, te dará el encanto especial que necesitas para transmitir a los otros ese bien.

 

Sonríe a los tristes.

Sonríe a los tímidos.

Sonríe a los amigos.

Sonríe a los jóvenes.

Sonríe a los ancianos.

Sonríe a tu familia.

Sonríe en tus penas.

Sonríe en tus pruebas.

Sonríe en tus soledades.

Sonríe por amor de Jesús.

Sonríe por amor a las almas.

 

Deja que todos se alegren con la simpatía y belleza de tu cara sonriente. Cuenta, si puedes, el numero de sonrisas que has distribuido entre los demás cada día; su numero te indicara cuantas veces has promovido contento, alegría, satisfacción, animo, o confianza en el corazón de los demás. Estas buenas disposiciones, siempre son el principio de obras generosas y actos nobles. La influencia de tu sonrisa puede obrar maravillas que tu ignoras.

 

Tu sonrisa puede llevar esperanza y abrir horizontes a los agobiados, a los descorazonados y deprimidos, a los oprimidos y a los desesperados.

 

Tu sonrisa puede ser el camino para llevar las almas a la fe.

 

Tu sonrisa puede ser el primer paso que lleve al pecador hacia Dios. También sonríele a Dios. Sonríele, mientras aceptas con amor todo lo que El te manda, y merecerás la radiante sonrisa de Cristo fija en ti con especial amor por toda la eternidad.

¡Dios les bendiga!


Tags: valor, sonrisa

Publicado por mario.web @ 19:35
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