Mi?rcoles, 10 de febrero de 2010

Sexta parte del libro “Católico conoce tu fe” del P. Angel Peña. O.A.R.


La Iglesia no es simplemente el edificio material, sino la reunión de todos los cristianos que tienen la misma fe y costumbres bajo la autoridad del Papa. En ella todos, pastores, religiosos y laicos, tienen la misma igualdad esencial y todos comparten la misma vocación a la santidad, participando de la misión salvífica de Cristo. Ahora bien, dentro de la Iglesia cada uno tiene una vocación específica de acuerdo a los servicios y ministerios que Dios le ha encomendado, según los dones y carismas que el Espíritu ha repartido a cada uno.

 

Pueblo de Dios.

 

La Iglesia es el Pueblo de Dios, el Cuerpo de Cristo. “La Iglesia es el lugar donde florece el Espíritu” (S. Hipólito). El Espíritu Santo es su alma y principio vital. Ella es la gran familia de los hijos de Dios. Nació del amor de Cristo, “del costado de Cristo, dormido en la cruz “(SC 5; Cat 766). “Y se manifestó públicamente el día de Pentecostés al iniciarse su difusión entre todos los pueblos” (AG 4; Cat 767).

 

La Iglesia es el pueblo de Dios peregrino por el desierto de este mundo, en camino hacia la patria eterna. Es también el Cuerpo de Cristo. “Vosotros sois el Cuerpo de Cristo” (1 Co 12,27). “Nosotros, siendo muchos, somos un solo Cuerpo en Cristo” (Rom 12,5). Cristo está tan identificado con sus miembros, pues es la Cabeza de este Cuerpo, que “lo que hiciereis a uno de estos mis hermanos más pequeños a Mí me lo hacéis” (Mt 25,40). Incluso el que persigue a la Iglesia, persigue al mismo Cristo. Por eso, le dijo a Pablo: “Saulo, Saulo” ¿por qué me persigues? (Hch 9,4).

 

Obedecer a Cristo, significa Obedecer a la Iglesia. No podemos amar a Cristo, si no amamos a la Iglesia y no obedecemos a sus legítimos pastores. Por eso, dijo Jesús: “El que a vosotros oye, a Mí me oye; el que a vosotros desecha a Mí me desecha” (Lc 10,16). Y “lo que atéis en la tierra será atado en el cielo y lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” (Mt 18,18)

 

Despreciar a la Iglesia es depreciar a Cristo, despreciar a sus autoridades es también despreciar Cristo. Ella es el Pueblo Dios en marcha, bajo la guía del Papa, representante de Cristo en la tierra.

 

Su estructura.

 

Es divina y humana, visible y con elementos invisibles, presente en el mundo y peregrina, entregada a la acción y dada a la contemplación ( Cat 77 l). La Iglesia es sacramento universal de salvación y de unidad para todos los hombres. Es el proyecto visible del amor de Dios a la humanidad (Cat 776).

 

A ella se entra a formar parte por medio del bautismo. Cristo es el fundador y “la Cabeza del Cuerpo, que es la Iglesia “ (Col 1, 18). María es la Madre de la Iglesia. El Papa, obispo de Roma, sucesor de Pedro y vicario de Cristo, es el Pastor supremo de toda la Iglesia. En ella, hay tres grados de participación del Sacerdocio de Cristo: diáconos, sacerdotes y obispos. Entre los diáconos hay algunos que son permanentes y pueden ser casados. Los obispos, por su consagración episcopal, reciben “la plenitud del sacramento del Orden”, que muchos Santos Padres y la misma liturgia denomina como “sumo sacerdocio” o “cumbre del ministerio sagrado”. (Cat 1557).

 

“Por institución divina los obispos han sucedido a los apóstoles como pastores de la Iglesia. El que los escucha, escucha a Cristo; el que, en cambio, los desprecia, desprecia a Cristo y al que lo envió”. (LG 20; Cat 862).

 

El Papa es la cabeza del cuerpo episcopal y puede convocar a un concilio ecuménico, que no tiene ninguna autoridad, al igual que el colegio episcopal, si actúa al margen de su autoridad. Pero los obispos ejercen su gobierno pastoral sobre la porción del pueblo de Dios que les ha sido confiada y participan de la solicitud por todas las iglesias (LG 23), asistidos por los presbíteros y diáconos. Ellos, en unión con el Papa, son maestros auténticos por tener la autoridad de Cristo y predican al pueblo la fe que hay que creer y que hay que llevar a la práctica (g Cat 2034). Siguiendo sus enseñanzas, seguimos al mismo Cristo y no nos equivocaremos, pues “Dios da el Espíritu Santo a los que le obedecen”. (Hech 5,32).

 

S. Ignacio de Antioquia, muerto el año 107, escribe en su carta a los esmirniotas: “Seguid todos al obispo como Jesucristo al Padre, y al colegio de los presbíteros como a los apóstoles; en cuanto a los diáconos, reverenciadlos como al mandamiento de Dios. Que nadie, sin contar con el obispo haga nada de cuanto atañe a la Iglesia. Sólo aquella Eucaristía ha de tenerse por válida que se celebre por el obispo o por los presbíteros que de él tengan autorización. Donde está el obispo allí está la Iglesia, así como donde está Jesucristo allí está la Iglesia universal”. S. Ambrosio diría que “donde está Pedro (el Papa), allí está la Ig1esia”. Y S. Agustín afirmaba: “Si Roma ha hablado, la cuestión se ha terminado” para dar a entender que el Papa es la última palabra en cuestión de fe y costumbres.

 

Cuando el Papa enseña una verdad como dogma de fe, con toda su autoridad y solemnidad para ser creída por todos los fieles, tiene el don de la infalibilidad y no puede equivocarse, pues está respaldado por el Espíritu Santo (Cat 2035).

 

Veamos ahora los Concilios ecuménicos convocados para reafirmar nuestra fe católica:

 

Concilios ecuménicos.-

 

- Nicea ( año 325) : contra los arrianos.

 

- Constantinopla I (381) : contra los macedonianos.

 

- Efeso (431) : contra los nestorianos.

 

- Calcedonia (451 ) : contra los monofisitas.

 

- Constantinopla II (553) : sobre la Santísima Trinidad.

 

- Constantinopla III (Trullano I, año 680) : contra los monoteletas.

 

- Nicea II (787) : contra los iconoclastas.

 

-   Constantinopla IV (Trullano II, año 869) : contra Focio, que provocó la separación de la Iglesia griega el año 867.

 

- Letrán I (1123) : contra el problema de las investiduras.

 

- Letrán II (1139) : contra la simonía.

 

- Letrán III (1179) : contra los albigenses.

 

- Letrán IV (1215) : contra los valdenses y albigenses.

 

- Lión I (1245) : contra el rey Federico II.

 

- Lión II (1274): sobre la unión ,con los griegos.

 

- Viena (1311) : sobre la abolición de la Orden de los templarios.

 

- Constanza (1414-18) : contra Hus y Wiclef y poner fin al cisma de Occidente.

 

- Florencia (1438-45): sobre la unión con los griegos, armenios...

 

- Letrán V (1512-17) : sobre reformas en la Iglesia.

 

- Trento (1545-63) : contra Lutero y los protestantes.

 

- Vaticano I (1869-70) : sobre la fe y la Iglesia. Definición de la infalibilidad del Papa.

 

- Vaticano II (1962-65) : sobre reformas y actualización de la Iglesia.

 

Veamos a que se refieren las principales herejías:

 

   Origenistas : Todos se salvan.

  Arrianos: Cristo no es Dios

   Monoteletas : Cristo sólo tiene una sola voluntad.

 

- Monofisitas : Cristo sólo tiene una sola naturaleza.

- Docetas : Cristo tiene un cuerpo humano aparente, pero no es real.

 

- Apolinaristas : Cristo no tiene alma humana.

 

- Nestorianos : Cristo tiene dos personas (divina y humana).

  María sólo es madre de la persona humana de Jesús.

 

- Macedonianos: No existe el Espíritu Santo.

 

- Iconoclastas : No aceptan las imágenes religiosas (las destruyen).

 

- Simonía: Es vender por dinero cosas sagradas.

 

- Problema de las investiduras: Dar cargos eclesiásticos a personas indignas, a veces por 

  dinero, parentesco, amistad.

 

- Valdenses : El bautismo no es válido antes del uso de razón.

 

- Albigenses (cátaros) : No creen en la presencia de Cristo en la Eucaristía ni en los  

  sacramentos.

 

- Wiclef : Creía que sólo se recibe a Cristo en la Eucaristía de modo espiritual, no real.

   No cree en la transustanciación.

 

- Priscilianistas: No creen en el pecado original ni en la Santísima Trinidad.

 

- Montanistas: No se puede perdonar el adulterio, homicidio y apostasía.

 

- Calvinistas: Dios ha predestinado a los malos al infierno.

 

- Jansenistas: Cristo murió sólo por los que se salvan.

 

Nota.- Cristo es una sola persona divina con dos naturalezas y dos voluntades (divina y humana), con un cuerpo humano real y alma humana. En la Eucaristía está realmente presente con su cuerpo, sangre, alma y divinidad.

 


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Publicado por mario.web @ 8:11
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