Mi?rcoles, 10 de febrero de 2010

Parte 33 del libro “Católico conoce tu fe” del P. AngelPeña. O.A.R.

 

 

La Iglesia afirmatambién su gloriosa Asunción a los cielos. “La Virgen Inmaculada,preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de suvida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por elSeñor como Reina del universo. La Asunción de la Santísima Virgen constituyeuna participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de laresurrección de los demás cristianos” (Cat 966).

 

En Mt 27,52-53 senos habla de que muchos difuntos resucitaron y se aparecieron a muchos al morirJesús, consiguiendo así la salvación completa, ¿qué de extraño tendría que esagracia especial se la concediera Dios también a María?

 

En el Salmo45,14-18, aparece una princesa entrando solemnemente en el palacio real conséquito de vírgenes, figura de María entrando en la gloria. En el Cant 8,5 sedice: “¿Quién es ésta que sube del desierto apoyada en su amado?” “¿Quiénes ésta que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna brillante comoel sol, terrible como un ejército formado en batalla?” (Cant 6, 10). Enel Salmo 132, 6-8 se nos dice: “Levántate hacia tu reposo, Señor, tú y elarca de tu fuerza”. Aquí aparece María, representada en el arca de laalianza, tal como el mismo Dios lo afirma claramente y sin dudas en el Ap11,19. Veamos el texto: “Se abrió en el cielo el santuario de Dios:dentro del santuario uno podía ver el arca de la alianza de Dios. Y seprodujeron relámpagos, truenos ensordecedores, terremotos y fuertes granizadas.Y apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer vestida de sol, con laluna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas”. Maríaaparece aquí como una reina, ya glorificada en el cielo.

 

Medianera.

 

Jesús hizo suprimer milagro por intercesión de María (Jn 2). ¡Cuánto más no podrá hacerahora desde el cielo! Y ella, inspirada por Dios, dice: “Todas lasgeneraciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1,48). Amándola a Ella, nole quitamos nuestro amor a Jesús; en ese caso, Dios nos habría prohibido amartambién a nuestros seres queridos. Por eso, no tengamos miedo, Ella nos va allevar a Jesús. Ella nos dice: “Haced lo que El os diga” (Jn2,5). Cuanto más amemos a María, más amaremos a Jesús y con Jesús tendremos elpoder del Espíritu Santo para alabar y glorificar a Nuestro Padre celestial. Elmismo Lutero llegó a afirmar: “Quiero salir al paso de los que mecalumnian, diciendo que yo he predicado que María era una cualquiera o que hemanchado y calumniado su limpieza. Puedo jurar que en toda mi vida no se me haocurrido tal insensatez sobre la digna Madre de Dios. Ninguna de las cosas queme han dicho me ha dolido tanto como esta insensatez.. A María nunca se laalabará bastante. Es Madre de Cristo y Madre nuestra” (extraído de losescritos de Lutero).

 

Ella, según muchossantos, es la medianera de todas las gracias; pues, dicen, que todas lasgracias las recibimos de Dios por medio de María. Ella es la administradora delos bienes de Dios. Es la omnipotencia suplicante, que todo lo puede con suintercesión. Y “siendo sola lo puede todo” (Sab 7,27).

 

¡Qué alegría saberque tenemos en el cielo una Madre tan poderosa, que vela por nosotros! ¡Cuántasveces ha demostrado este amor que nos tiene en tantas apariciones como enGuadalupe, Fátima, Lourdes, etc.,donde nos viene a alentar y a llamarnos laatención para enmendar nuestra vida! Dios sigue haciendo milagros, muchosmilagros, por su intercesión. Ella es Nuestra Madre, ofrezcámosle todos losdías el rezo del santo rosario, que, en cierto modo, es una oración bíblica ydivina. En el rosario, rezamos el padrenuestro, que el mismo Jesús nos enseñó yestá en el Evangelio. También rezamos el Avemaría, que en su primera parte esinspirada por Dios, (Lc l), y meditamos en la vida de Jesús y de María segúnlos misterios, que están en los Evangelios.

 

Ave María.

 

Se nos dice en Lc1,26 que el ángel Gabriel fue enviado por Dios. Dios, por boca del ángel, dice:“Dios te salve llena de gracia, el Señor está contigo” y elEspíritu Santo, por boca de Isabel le dice: “Bendita tú eres entre todaslas mujeres y bendito es el fruto de tu vientre” (Lc 1,42). Entonces,si Dios mismo la alaba con las palabras del Avemaría, ¿no podremos hacerlonosotros también? Alabar a María es alabar con Ella a Dios. “Mi almaalaba al Señor” (Lc 1,46). Alabémosla siempre, nunca nos cansemos dealabarla como el mismo Dios, recitando el Avemaría.

 

Según recientesexcavaciones hechas, en las ruinas de la iglesia sinagoga de Nazaret,construida sobre la casa de José y María, en el siglo II o principios del III,se ha descubierto una inscripción que dice AVE MARIA, lo que nos indica cuántemprana fue la devoción y amor a María, Madre de Jesús y Madre nuestra, en supropia tierra. Por eso, repitamos constantemente el nombre de Jesús, el nombresobre todo Nombre, y también el Nombre de María (Miryam, amada de YahvéGui?o queson poderosos como defensa y protección contra el Maligno.

 

Los mismosmusulmanes alaban a María. Hay una frase del Corán que dice:”Oh María,Dios te ha escogido antes que a todas las mujeres de todos los mundos”.Incluso la tradición musulmana tiene un texto que parece indicar la concepcióninmaculada al decir:”Todo hijo de Adán, apenas nacido, es tocado porSatanás, con excepción del Hijo de María y de su Madre”.

 

Y desde el sigloIII, todas las generaciones de católicos la alaban con esta oración: “Bajotu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios, no deseches las oraciones que tedirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todopeligro, Oh Virgen gloriosa y bendita”.


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Publicado por mario.web @ 19:44
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