jueves, 18 de febrero de 2010
La Profecía de San Simeón
Madre tierna, que a los quince años, cuando felìz ibas a presentar a tu Niño de cuarenta dìas en el templo de Jerusalèn, padecistes un dolor intenso al oir, de los labios del santo profeta Simeòn, que "una espada de dolor iba a atravesar tu corazòn", haz que te ame cada dìa mas y que cuando me toque presentarme ante el trono divino para dar cuenta de mi vida, oiga a Jesucristo, juez universal, decirme tiernamente: " He oìdo a Mi Madre hablar de ti".Ave María...
La persecución de Herodes y la huída a Egipto
Madre fuerte, por los dolores que padeciste al tener que huir a Egipto con Jesùs Niño y Josè, haz que tenga un corazòn atento para huir de todas las ocasiones de pecado y que la Sagrada Familia sea, en mi hogar, el ejemplo a seguir. Ave María
Jesús perdido en el Templo por tres días
Madre de la esperanza, que junto a José sufriste muchìsimo cuando lo perdieron por tres dìas a Jesùs, en el Templo de Jerusalèn, llèvame siempre de tu mano, como a un niño, para que no me pierda. Y si alguna vez, por mis errores, me alejo de ustedes, no descanse hasta encontrarlos nuevamente y poder hacer una buena y sincera confesiòn, fuente de gracia y de divina misericordia. Ave María
Su Encuentro con Jesús, cargado con la Cruz
Madre del consuelo, que expirementaste un dolor tan fuerte al encotrar a tu querido Hijo con la Cruz a cuestas en la calle de la Amargura, ayùdame a cambiar mi corazòn para no aumentar mas el peso de Su Cruz con nuevas ofensas y pecados, causa de su muerte y tu tristeza. Que pueda ser para Jesùs otro Cirineo. Ave María
La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
Madre dolorosa, por el sufrimiento inmenso que llenò todo tu ser cuando contemplabas a tu Hijo clavado en la cruz, ensèñame a aceptar, con paciencia, todas las cruces que estoy viviendo y las que me toquen vivir en el futuro, ofreciéndolas con mucho amor por la conversiòn de los pecados. Ave María
María recibe a Jesús bajado de la Cruz
Madre del perdòn, por esas l grimas tuyas que se mezclaron con la Sangre de tu Hijo cuando lo recibiste muerto en tus brazos maternales, sè mi fortaleza para que pueda sostener con mi entrega a todos los que necesitan de mì, d ndoles mi tiempo, mi cariño y todo mi amor. Ave María
La sepultura de Jesús
Madre del amor eterno, por la soledad en que quedaste al dejar el cuerpo de tu Divino Hijo en el sepulcro, haz que siempre los tenga a Jesùs y a Tì por compañìa, que no me olvide que estamos de paso en este mundo y que comprenda que solo muriendo a mi mismo es que resucitarè a la vida eterna. Ave María. Amén
La devoción de los Siete Dolores
A Santa Brìgida le fuè revelada la promesa de la Santìsima Virgen, nuestra Madre del Cielo, de conceder siete gracias a las almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Avemarìas, meditando en sus l grimas y dolores.
El Pedido de María: meditar sus dolores
En una de esas numerosas revelaciones, la nùmero XIV del tomo segundo, de su obra de ocho tomos "Revelaciones" , la Santìsima Virgen le comunicò, con respecto a sus dolores, lo siguiente:
"Miro ahora a todos los que viven en el mundo por ver si hay quien se compadezca de mi dolor; mas hallo poquisimos que piensan en mi tribilaciòn y padecimientos. Y asì tù hija, no me olvides, aunque soy olvidada y menospreciada de muchos, mira mi dolor e imìtame en lo que pudieres. Considera mis angustias y l grimas, y duèlete de que sean pocos los amigos de Dios"
Como practicar la devoción
Rezando, todo los d as, siete veces el Avemarìa mientras meditamos los siete dolores de Marìa ( Una Avemarìa en cada dolor).
Tambièn, en orden a hacer una meditaciòn mas profunda, se suelen rezar un Padre Nuestro, siete Avemarìas y un Gloria en cada dolor.
 
Las Siete Gracias
Las siguientes son las gracias prometidas por Marìa
1. Pondrè paz en sus familias
2.Ser n iluminados en los Divinos Misterios
3. Los consolarè en las penas y acompañarè en sus trabajos
4. Les darè cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad de mi Divino Hijo y a la santificaciòn de las almas.
5. Los defenderè en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegerè en todos los intantes de la vida.
6. Los asistirè visiblemente en el momento de la muerte: ver n el rostro de su Madre.
7. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devociòn ( a mis l grimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felecidad eterna directamente, pues ser n borrados todos sus pecados, y mi Hijo y yo seremos "su eterna consolaciòn y alegrìa".
La Profecía de San Simeón
Madre tierna, que a los quince años, cuando felìz ibas a presentar a tu Niño de cuarenta dìas en el templo de Jerusalèn, padecistes un dolor intenso al oir, de los labios del santo profeta Simeòn, que "una espada de dolor iba a atravesar tu corazòn", haz que te ame cada dìa mas y que cuando me toque presentarme ante el trono divino para dar cuenta de mi vida, oiga a Jesucristo, juez universal, decirme tiernamente: " He oìdo a Mi Madre hablar de ti".Ave María...
La persecución de Herodes y la huída a Egipto
Madre fuerte, por los dolores que padeciste al tener que huir a Egipto con Jesùs Niño y Josè, haz que tenga un corazòn atento para huir de todas las ocasiones de pecado y que la Sagrada Familia sea, en mi hogar, el ejemplo a seguir. Ave María
Jesús perdido en el Templo por tres días
Madre de la esperanza, que junto a José sufriste muchìsimo cuando lo perdieron por tres dìas a Jesùs, en el Templo de Jerusalèn, llèvame siempre de tu mano, como a un niño, para que no me pierda. Y si alguna vez, por mis errores, me alejo de ustedes, no descanse hasta encontrarlos nuevamente y poder hacer una buena y sincera confesiòn, fuente de gracia y de divina misericordia. Ave María
Su Encuentro con Jesús, cargado con la Cruz
Madre del consuelo, que expirementaste un dolor tan fuerte al encotrar a tu querido Hijo con la Cruz a cuestas en la calle de la Amargura, ayùdame a cambiar mi corazòn para no aumentar mas el peso de Su Cruz con nuevas ofensas y pecados, causa de su muerte y tu tristeza. Que pueda ser para Jesùs otro Cirineo. Ave María
La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
Madre dolorosa, por el sufrimiento inmenso que llenò todo tu ser cuando contemplabas a tu Hijo clavado en la cruz, ensèñame a aceptar, con paciencia, todas las cruces que estoy viviendo y las que me toquen vivir en el futuro, ofreciéndolas con mucho amor por la conversiòn de los pecados. Ave María
María recibe a Jesús bajado de la Cruz
Madre del perdòn, por esas l grimas tuyas que se mezclaron con la Sangre de tu Hijo cuando lo recibiste muerto en tus brazos maternales, sè mi fortaleza para que pueda sostener con mi entrega a todos los que necesitan de mì, d ndoles mi tiempo, mi cariño y todo mi amor. Ave María
La sepultura de Jesús
Madre del amor eterno, por la soledad en que quedaste al dejar el cuerpo de tu Divino Hijo en el sepulcro, haz que siempre los tenga a Jesùs y a Tì por compañìa, que no me olvide que estamos de paso en este mundo y que comprenda que solo muriendo a mi mismo es que resucitarè a la vida eterna. Ave María. Amén
La devoción de los Siete Dolores
A Santa Brìgida le fuè revelada la promesa de la Santìsima Virgen, nuestra Madre del Cielo, de conceder siete gracias a las almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Avemarìas, meditando en sus l grimas y dolores.
El Pedido de María: meditar sus dolores
En una de esas numerosas revelaciones, la nùmero XIV del tomo segundo, de su obra de ocho tomos "Revelaciones" , la Santìsima Virgen le comunicò, con respecto a sus dolores, lo siguiente:
"Miro ahora a todos los que viven en el mundo por ver si hay quien se compadezca de mi dolor; mas hallo poquisimos que piensan en mi tribilaciòn y padecimientos. Y asì tù hija, no me olvides, aunque soy olvidada y menospreciada de muchos, mira mi dolor e imìtame en lo que pudieres. Considera mis angustias y l grimas, y duèlete de que sean pocos los amigos de Dios"
Como practicar la devoción
Rezando, todo los d as, siete veces el Avemarìa mientras meditamos los siete dolores de Marìa ( Una Avemarìa en cada dolor).
Tambièn, en orden a hacer una meditaciòn mas profunda, se suelen rezar un Padre Nuestro, siete Avemarìas y un Gloria en cada dolor.
 
Las Siete Gracias
Las siguientes son las gracias prometidas por Marìa
1. Pondrè paz en sus familias
2.Ser n iluminados en los Divinos Misterios
3. Los consolarè en las penas y acompañarè en sus trabajos
4. Les darè cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad de mi Divino Hijo y a la santificaciòn de las almas.
5. Los defenderè en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegerè en todos los intantes de la vida.
6. Los asistirè visiblemente en el momento de la muerte: ver n el rostro de su Madre.
7. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devociòn ( a mis l grimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felecidad eterna directamente, pues ser n borrados todos sus pecados, y mi Hijo y yo seremos "su eterna consolaciòn y alegrìa".
 

Tags: Virgen, María, siete, dolores, oración

Publicado por mario.web @ 8:14
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
viernes, 16 de abril de 2010 | 3:58
una preg. Tambien se rezan 7 Aves Marìas por las 7 gracias? saludos cordiales y bendiciones.