Viernes, 19 de febrero de 2010
En una aldea vivian un anciano y su anciana mujer.
Todo el dia vivian discutiendo y gritandose el uno al otro: si el anciano decia una palabra, la mujer decia cinco; si el anciano le contestaba con diez, ella con quince. Todo con enojo, gritos, amenazas, sin acordarse a veces el por que de la discusion.
 
¿Por que peleamos? -preguntaba de repente el anciano,
 
¿Por que?- ¡por tu culpa!, contestaba la anciana.
 
No- por la tuya, le respondia el anciano.
 
Y nuevamente la discusion, el enojo, los gritos. Dia a dia, ano a ano.
 
Un dia, se cansaron los vecinos de tantos gritos y se dirigieron a la anciana:
 
-Escuchamos que en lo alto de la montana, no lejos de aqui, vive un hombre sabio, que tiene en su poder "agua bendita y magica" que logra curar a la gente de todo tipo de situaciones, a lo mejor puede lograr ayudarlos y poder de esta manera dejar ustedes de gritar y discutir.
 
Escucho la anciana, las palabras de las vecinas, y se dirigio sola a la montana a encontrar al hombre sabio.
 
-"¿Como puedo ayudarla?" -pregunto el anciano.
 
Le conto la anciana con lagrimas en los ojos, cual era su problema con su esposo.
 
Escucho el anciano sabio, y se dirigio a su casa, regresando al momento con una botella llena de agua. Dijo unas cuantas palabras mágicas, se la entrego a la anciana y le dijo:
 
-Toma esta botella de agua, simpatica anciana, y cuando comience su esposo a pelear, discutir, maldecir, etc... toma unas gotas de esta botella, y manten el agua en tu boca. No la escupas ni la tragues hasta que tu esposo se calme. Haz asi cada vez que comience la discusion, si lo haces, ellas llegaran a su fin y dejaran de dicutir y pelear.
 
-¡¡¡Gracias!!! -le dijo la anciana, y regreso a su casa con la botella de agua magica.
 
Cuando la escucho su esposo entrar, comenzo con sus gritos: "¿donde estuviste?, ¡¡¡por que no esta lista la comida!!!"
La anciana, sin contestarle, tomo un poco del agua y la mantuvo en su boca. Mientras el anciano seguia gritando y discutiendo. Y ella callo.
 
Vio el anciano que ella no le contestaba, y tambien callo.
La anciana preparo la comida mientras susurraba una alegre melodia.
 
Despues de una hora, nuevamente empezo el anciano a pelearle, "¡Mira la casa!, ¡sucia y desarreglada! ".
La mujer se sintio ofendida y quiso responderle, pero en vez de ello, tomo un poco del agua de la botella, y callo.
 
Vio el anciano que ella no le respondia, y tambien callo.
 
Y asi ocurrio una y otra vez. Cada vez que el comenzaba a discutir, ella tomaba del agua y esperaba que el se tranquilice. Y cuando ella tenia ganas de discutir o gritar, tomaba del agua hasta calmarse.
 
Con el tiempo, dejaron los ancianos de discutir, pelear y gritar. Y aprendieron a vivir con una gran tranquilidad.
 
Ella le conto sobre el agua magica y juntos decidieron subir a la montana a agradecer al hombre sabio, por el agua magica que cambio sus vidas.
 
"No es agua bendita o magica la que les he dado, sino simple agua, la accion de controlarse es la que les enseno a vivir sin peleas y gritos, dandose tiempo antes de responder, pensando que y cómo decir las cosas"
 
Se miraron la anciana y su anciano esposo y sonrieron. Y asi continuaron su vida juntos, con la importante ensenanza.
Desconozco su autor
En una aldea vivian un anciano y su anciana mujer.

Todo el dia vivian discutiendo y gritandose el uno al otro: si el anciano decia una palabra, la mujer decia cinco; si el anciano le contestaba con diez, ella con quince. Todo con enojo, gritos, amenazas, sin acordarse a veces el por que de la discusion.

 

¿Por que peleamos? -preguntaba de repente el anciano,

 

¿Por que?- ¡por tu culpa!, contestaba la anciana.

 

No- por la tuya, le respondia el anciano.

 

Y nuevamente la discusion, el enojo, los gritos. Dia a dia, ano a ano.

 

Un dia, se cansaron los vecinos de tantos gritos y se dirigieron a la anciana:

 

-Escuchamos que en lo alto de la montana, no lejos de aqui, vive un hombre sabio, que tiene en su poder "agua bendita y magica" que logra curar a la gente de todo tipo de situaciones, a lo mejor puede lograr ayudarlos y poder de esta manera dejar ustedes de gritar y discutir.

 

Escucho la anciana, las palabras de las vecinas, y se dirigio sola a la montana a encontrar al hombre sabio.

 

-"¿Como puedo ayudarla?" -pregunto el anciano.

 

Le conto la anciana con lagrimas en los ojos, cual era su problema con su esposo.

 

Escucho el anciano sabio, y se dirigio a su casa, regresando al momento con una botella llena de agua. Dijo unas cuantas palabras mágicas, se la entrego a la anciana y le dijo:

 

-Toma esta botella de agua, simpatica anciana, y cuando comience su esposo a pelear, discutir, maldecir, etc... toma unas gotas de esta botella, y manten el agua en tu boca. No la escupas ni la tragues hasta que tu esposo se calme. Haz asi cada vez que comience la discusion, si lo haces, ellas llegaran a su fin y dejaran de dicutir y pelear.

 

-¡¡¡Gracias!!! -le dijo la anciana, y regreso a su casa con la botella de agua magica.

 

Cuando la escucho su esposo entrar, comenzo con sus gritos: "¿donde estuviste?, ¡¡¡por que no esta lista la comida!!!"

La anciana, sin contestarle, tomo un poco del agua y la mantuvo en su boca. Mientras el anciano seguia gritando y discutiendo. Y ella callo.

 

Vio el anciano que ella no le contestaba, y tambien callo.

La anciana preparo la comida mientras susurraba una alegre melodia.

 

Despues de una hora, nuevamente empezo el anciano a pelearle, "¡Mira la casa!, ¡sucia y desarreglada! ".

La mujer se sintio ofendida y quiso responderle, pero en vez de ello, tomo un poco del agua de la botella, y callo.

 

Vio el anciano que ella no le respondia, y tambien callo.

 

Y asi ocurrio una y otra vez. Cada vez que el comenzaba a discutir, ella tomaba del agua y esperaba que el se tranquilice. Y cuando ella tenia ganas de discutir o gritar, tomaba del agua hasta calmarse.

 

Con el tiempo, dejaron los ancianos de discutir, pelear y gritar. Y aprendieron a vivir con una gran tranquilidad.

 

Ella le conto sobre el agua magica y juntos decidieron subir a la montana a agradecer al hombre sabio, por el agua magica que cambio sus vidas.

 

"No es agua bendita o magica la que les he dado, sino simple agua, la accion de controlarse es la que les enseno a vivir sin peleas y gritos, dandose tiempo antes de responder, pensando que y cómo decir las cosas"

 

Se miraron la anciana y su anciano esposo y sonrieron. Y asi continuaron su vida juntos, con la importante ensenanza.

Desconozco su autor

Tags: aldea, pensamiento reflexión

Publicado por mario.web @ 8:49
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