Supongamos que Ud. hubiera vivido en los tiempos de Jesùs. El Jueves Santo por la tarde oye tocar a la puerta de su casa, abre, Oh, es Marìa Santísima...! "Buenas tardes - ella dice - les traigo una invitación de mi Hijo para asistir a la Cena que esta noche va a dar a sus discípulos y amigos, como despedida. Convertirá el pan y el vino en su cuerpo y su sangre y dará ese manjar a todos los que estén. ¿ Quieren Uds. asistir?".
¿Qué lehubiera respondido Ud.?
Pues si Ud.. va los Domingos a Misa le habria respondido: "Oh! Señora: que gran gentileza tiene Jesús para con nuestra umilde familia! Invitarnos a su Cena. Claro que sí vamos. Claro que sí! Muchas gracias... "Y ni Ud. ni su familia habrían faltado.
Pero si Uds. no fueron el Domingo a Misa y no acostumbran ir al Santo Sacrificio: ¿sabe Ud. qué le habría dicho a Nuestra Señora? "Siento mcho: en mi casa no tenemos tiempo para esas cosas. Nosotros tenemos tiempo para charlar, comer y dormir, pero para Dios....No tenemos tiempo", Y le habría Ud. echado la puerta en la cara a la Virgen Santa. ¿Le parece terrible eso? No se alarme tanto que eso es lo que Ud. dice y hace cada Domingo cuando Dios lo invita a la Cena del Señor, que es la Santa Misa y no va.
Sacado del libro Cien Noticias acerca de la Santa Misa de P. Eliécer Sálesman