Consagrar quiere decir: "hacer sagrada una persona o una cosa", dedicandola al servicio de Dios para siempre. Consagrarse es ponerse a disposición de los demás la vida, las capacidades y de trabajo y de pensamiento.
El acto de Consagración, es una acción por la cual nos sometemos establemente al dominio de Cristo y de la Virgen María.
Consagrarnos a María, es entregar enteramente NUESTRA VOLUNTAD y vida entera a Jesús, de manos, de aquella que es llena de gracia...
Y a través de esta PLENITUD DE GRACIA, alcanzamos los dones espirituales que por nosotros mismos y nuestra pequeñez no podemos obtener.
El deseo de nuestra Madre Santísima, es el mismo que fue en 1917 en Fátima:
"Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado corazón; a quien le abrace, prometo la salvación y seran queridas por Dios estas almas como flores puestas por mí para adornar su trono. Mi corazón inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá a Jesús." Aparición en Fatima, 1917"
Te invitamos a ser parte de esta gran familia, consagrándote a Jesús a través de María Santísima.
"Ama al Señor con ternura...
y el te concederá los deseos de
tu corazón"
Salmo 34-7
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