S?bado, 06 de marzo de 2010

 

La Santísima Virgen se apareció en 1830 a Catalina Labouré y le hizo acuñar una medalla que pasó a llamarse luego la "MEDALLA MILAGROSA".
En esta medalla hay una oración que es la siguiente: "Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos"
La Virgen en dicha aparición se quejaba de que los hombres no le pedían gracias.
Es opinión común que cada vez que se dice esta oración se recibe una gracia.
Por eso, cuando tengamos necesidad de auxilio, o estemos tentados, o tristes, etc., comencemos a recitar esta oración continuamente durante unos diez o quince minutos y veremos los admirables frutos de ello. Nuestra alma encontrará la paz y acumularemos gracias que nos serán necesarias para los momentos difíciles que podamos vivir en el futuro.
Y sería mucho más efectiva todavía si además llevamos la Medalla Milagrosa, bendecida, sobre el pecho.
Esta práctica la recomiendo porque yo he experimentado sus frutos. En tiempos de tranquilidad en mi vida recé durante quince minutos seguidos esta oración frente al Sagrario para hacer acopio de gracias para los futuros momentos que podrían tocarme vivir y por la conversión de mis seres queridos. Pues bien, un tiempo después tuve que pasar duras pruebas y creo que aquellas oraciones dichas con amor a María fueron las que me salvaron.
Porque hay veces que uno no se siente con ánimo de rezar el rosario u otras oraciones largas. Entonces es bueno recurrir a esta oración que también es una jaculatoria, que significa "flecha" porque es como una saeta que penetra en el cielo y en el Corazón de la Virgen.
Hagan el intento y verán los resultados.

La Santísima Virgen se apareció en 1830 a Catalina Labouré y le hizo acuñar una medalla que pasó a llamarse luego la "MEDALLA MILAGROSA".
En esta medalla hay una oración que es la siguiente: "Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos"
La Virgen en dicha aparición se quejaba de que los hombres no le pedían gracias.
Es opinión común que cada vez que se dice esta oración se recibe una gracia.
Por eso, cuando tengamos necesidad de auxilio, o estemos tentados, o tristes, etc., comencemos a recitar esta oración continuamente durante unos diez o quince minutos y veremos los admirables frutos de ello. Nuestra alma encontrará la paz y acumularemos gracias que nos serán necesarias para los momentos difíciles que podamos vivir en el futuro.
Y sería mucho más efectiva todavía si además llevamos la Medalla Milagrosa, bendecida, sobre el pecho.
Esta práctica la recomiendo porque yo he experimentado sus frutos. En tiempos de tranquilidad en mi vida recé durante quince minutos seguidos esta oración frente al Sagrario para hacer acopio de gracias para los futuros momentos que podrían tocarme vivir y por la conversión de mis seres queridos. Pues bien, un tiempo después tuve que pasar duras pruebas y creo que aquellas oraciones dichas con amor a María fueron las que me salvaron.
Porque hay veces que uno no se siente con ánimo de rezar el rosario u otras oraciones largas. Entonces es bueno recurrir a esta oración que también es una jaculatoria, que significa "flecha" porque es como una saeta que penetra en el cielo y en el Corazón de la Virgen.
Hagan el intento y verán los resultados.
 

 


Tags: oración, milagrosa, medalla

Publicado por mario.web @ 22:16  | religion
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