Martes, 23 de marzo de 2010


Fuente:-mundocolore s.com -

 

Roy estaba enojado. Caro, su hermanita, estaba jugando en la sala con su perrito nuevo, y el estaba de mal humor en su habitación.

 

¡El no entendía por que, si Caro podía tener un perrito, el no podía tener un gatito! El papa cuando vio la cara triste de su hijo dijo:

 

"Roy, no tienes razón para comportarte así. Tú tuviste la misma oportunidad de tener un gatito como lo tuvo Caro de tener un perrito.

 

Si hubieras cuidado tu pez dorado, te hubiéramos permitido conseguir un gatito. En vez de cuidad tu pez dorado, dejaste de limpiar su pecera y de alimentarlo. Caro tuvo que encargarse de su cuidado".

 

--"¡Pero a mi no me gusta el pez dorado!", lloro Roy.

 

"No te tiene que gustar el pez", dijo el papa.

 

"Pero si tenias que cuidarlo bien si querías un gatito.

 

Si no te podemos confiar el cuidado de algo pequeño, ¿como podremos esperar que cuides de algo mas grande y mas complicado como un gatito?"

 

El papá se detuvo, luego añadió:

 

-- "¿Sabes?", a menudo así también es como Dios obra".

 

"¿Que quieres decir?, pregunto Roy.

 

¿Quieres decir que no debo pedirle un gatito?".

 

"No, pero estoy diciendo que por norma general, Dios primero le confía a sus hijos tareas pequeñas", respondió el papa.

 

"Yo conozco de personas que sonaban hacer cosas grandes para Dios, pero les hacia falta la disciplina para terminar las cosas pequeñas, como leer la Biblia y orar, ayudar a un vecino, o hacer un trabajo ahí donde estaban.

 

Tenemos que hacerlo bien en las cosas pequeñas ante de que Dios nos confié cosas grandes, como ir y salvar al mundo".

 

Roy pensó en las palabras de su papa. Y después de unos momentos dijo: "¿Papa?"

 

----"¿Si, hijo?" "¿Puedo tener de regreso mi pez dorado?", pregunto.

 

"¡Hummm!", dijo el papa con una sonrisa...

 

"Supongo que lo podemos traer de nuevo"


Tags: perrito, Caro

Publicado por mario.web @ 7:48
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