Martes, 23 de marzo de 2010

Fragmentodel Diario de Santa Faustina Kowalska,
"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario

418 Terminada la homilía, no esperé el final del oficio, porquetenía prisa para volver a casa. Al dar yo algunos pasos me cerraron el caminotoda una multitud de demonios que me amenazaron con terribles tormentos, y sedejaron oír las voces: Nos has quitado todo lo que habíamos trabajado tantosaños. Cuando les pregunté: ¿De dónde llegan en tal multitud? Estas figurasmalignas me contestaron: De los corazones humanos, no nos molestes. 

Comentario: 

Como Apóstoles de la DivinaMisericordia es necesario que sepamos que somos odiados por los demonios, puessi somos fieles a nuestra vocación, tenemos que propagar la devoción a la Misericordia Divina en nuestros ambientes, y así los demonios se venobstaculizados en su obrar maligno. Por eso tenemos que estar preparados parael combate, con una sincera vida de oración y penitencia, y no tener miedo sinoconfiar en Jesús y en su Madre, que siempre nos están protegiendo. Tambiéntenemos que venerar mucho la imagen de la Divina Misericordia, pues Jesús haprometido la victoria sobre los enemigos ya aquí en la tierra.

Jesús, en Vos confío.
 


Tags: propagar, devoción, Misericordia, Divina

Publicado por mario.web @ 8:14
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