Viernes, 26 de marzo de 2010

Las personas que seguían a Jesús y convivían con él no eran santas.


Eran personas comunes, como nosotros. Tenían sus virtudes y sus defectos.


Pedro era generoso y entusiasta, pero cuando llegaba el peligro o el momento de decidirse se le encogía el corazón y se echaba atrás.


Santiago y Juan estaban dispuestos a sufrir por Jesús pero eran violentos; Jesús los llamó "hijos del trueno".


Felipe tenía la cualidad de llevar a otros a Jesús pero no era práctico para solucionar problemas. En algún momento Jesús se impacientó con él:"Tanto tiempo llevo con ustedes ¿y no me conoces aún, Felipe?


Natanael era localista y no admitía que algo bueno saliese de Nazaret.


Tomás era testarudo, capaz de mantenerse firme en una opinión en contra de todos, pero cuando vio que estaba equivocado, no tuvo reparo en reconocer su error.


Con este grupo Jesús dio comienzo a la revolución más grande de la historia.


Hay esperanza para nosotros.


Jesús no eligió a la élite, no escogió a personas formadas y con estudios, de cualidades superiores. Eligió a aquellos que se sentían atraídos por su mensaje de vida.


Tags: Jesús, llama

Publicado por mario.web @ 20:34
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