Mi?rcoles, 31 de marzo de 2010

El gozo del Señor es en realidad un estado de ánimo y del corazón.

Es producto de la gratitud que sientes al saber ante todo que te dio vida eterna en un mundo feliz. Consiste en recordar que más allá de las frustraciones y turbación que puedas experimentar en tu actual estado, o del letargo o el tedio que supongan tus actuales circunstancias, al fin y al cabo te das cuenta de cuáles son las prioridades de la vida, cuál es el sentido de tu vida.

Para recuperar el gozo del Señor tienes que mirar más allá de todas tus otras prioridades, de todo lo que te mantiene ocupado, de lo que te tiene aburrido, y darte cuenta de que a pesar de todo eso ya obtuviste lo más valioso que puedes conseguir en cualquier aspecto: la vida eterna.

Por el hecho de conocer a Dios, independientemente de que se seas un exitoso estadista mundial o una persona de pocos recursos, tienes ese gozo en lo más profundo del corazón. Eso lo puedes conservar te hagan lo que te hagan y sean cuales sean las circunstancias. ¡Tienes vida eterna en el Cielo! Es como haber ganado el premio mayor, y lo mejor es que nunca puedes perderlo.

Por eso, para poder recuperar y conservar el gozo del Señor en el centro de tus pensamientos, tienes que recordar para qué estás en el mundo. Tener presente que el período en que vives es algo muy breve y temporal que pasa (Mateo 24:35), día tras día. En cambio, tu espíritu está salvo y vive para siempre.

Eso es el gozo del Señor: darte cuenta de que eres pecador pero Él perdonó,  tener presente que Él te ama incondicionalmente; que nunca te dará por imposible; que siempre que tiendas la mano hacia Él la tomará enseguida y te perdonará; que entrarás en gozo eterno y solaz celestial para siempre.

El gozo del Señor consiste en recolocar tus prioridades en el debido orden y perspectiva y tener en cuenta que todos los detalles fastidiosos, incompletos y a veces exasperantes e imperfectos que te abaten son insignificantes y un día desaparecerán. Pero tu espíritu permanece y vivirá eternamente. ¡Tienes la salvación! Es fenomenal.

El gozo del Señor es fijar la mirada, que a veces determina tu actitud y tus acciones, en los valores eternos por los que te regirás por siempre y dejar atrás los reveses temporales.

Cumpliremos esta promesa: «Los espíritus de los justos hechos perfectos» (Hebreos 12:23). Perfectos en amor, en gozo, en creación. Así serás. En esa dirección vamos encaminados. Recuperar el gozo es tener conciencia de esa verdad y no dejar que las fachadas de lo temporal nos obstaculicen el camino.

“El gozo del Señor es vuestra fortaleza.” Nehemías 8:10b


Tags: gozo, Señor

Publicado por mario.web @ 10:07  | religion
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