Mi?rcoles, 31 de marzo de 2010
Unidos a los Santos, Alabamos a Dios



Todos estamos familiarizados con un estribillo que se repite en muchas
de nuestras oraciones y canciones cristianas –sobre todo al fin del
prefacio, himno de alabanza en la eucaristía-; se trata de una
antífona esperanzadora dirigida a Dios: "Concédenos que seamos
uno con todos los santos cantando tus alabanzas".

Pero tenemos una versión super-piadosa de cómo pudiera
escenificarse eso. Nos imaginamos a nosotros mismos, un día, en el
cielo, en un coro u orfeón, junto con María, la Madre de Jesús,
con las grandes figuras bíblicas del pasado, con los apóstoles y
con todos los santos, entonando alabanzas a Dios, sintiéndonos
felices todo el tiempo por estar allí, dada nuestra inferioridad
moral y espiritual en comparación con esas grandes figuras
espirituales. Nos imaginamos a nosotros mismos pasando la eternidad
llenos de gratitud por formar parte de un equipo que, según su nivel
de excelencia, nos tendría que haber excluido.

Pero eso es sólo fantasía, pura y simple, sobre todo simple.

¿Qué significaría "estar entre los santos cantando las
alabanzas de Dios"?

"Somos uno con todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando nos unimos a ellos en la forma de vivir nuestras vidas; cuando,
como ellos, nuestras vidas son transparentes, honestas, basadas en
integridad personal, sin esqueletos en nuestro armario. Estar
"unidos a los santos cantando las alabanzas de Dios" no se
refiere tanto a cantar canciones e himnos en nuestras iglesias como a
vivir vidas honestas fuera de ellas.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando irradiamos la inmensa compasión de Dios; cuando nosotros, como
Dios, procuramos que nuestro amor abrace a todos sin mirar la raza,
credo, género, religión, ideología y diferencias de cualquier
tipo.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando nuestro corazón, como el de Dios, es una mansión con muchas
moradas.

"Unirse a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
significa ser compasivo como Dios es compasivo; significa permitir que
nuestro sol brille tanto sobre los malos como sobre los buenos y dejar
que nuestra empatía logre abrazar también a los de ideas opuestas.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando atendemos a las "viudas, huérfanos y extraños o
extranjeros" , cuando alcanzamos a los más vulnerables, cuando
alimentamos a los hambrientos, damos de beber a los sedientos, visitamos
a los enfermos y encarcelados; cuando luchamos y trabajamos por la
justicia.

"Unirnos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
significa revertir la tendencia de la naturaleza por la supervivencia de
los más fuertes y, en vez, trabajar para hacer posible lo opuesto, la
supervivencia de los más débiles.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando trabajamos por la paz, cuando, tanto en nuestra vida personal
como en nuestra vida político-social, nos esforzamos por irradiar la
no-violencia de Dios; cuando rechazamos la tentación de intentar
acabar una violencia cruel con una moralmente superior.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
siempre que nos perdonemos unos a otros, especialmente cuando ese
perdón se mezcla con una amargura que parece indigna del regalo.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando amortiguamos el odio, la ira, la violencia y el mismo asesinato y
cuando, como Jesús, no respondemos con la misma moneda; cuando
perdonamos a nuestros enemigos.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando, como ellos, entregamos generosamente nuestro tiempo, nuestros
talentos y nuestra misma vida con abnegación, sin considerar los
riesgos; cuando vivimos de modo altruista, aceptando que nuestra
realización personal no sea la meta más importante de nuestras
vidas.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando vivimos con saludable modestia, cuando nos destronamos a nosotros
mismos como el centro del universo, cuando tomamos el puesto más bajo
sin resentimiento, cuando nuestra conversación no gira necesariamente
en torno a nosotros.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando somos uno con ellos en la oración, cuando, como ellos, alzamos
regularmente nuestros ojos al cielo más allá del horizonte del
mundo actual para anclarnos en la realidad del "más allá".

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando vivimos con paciencia y aguante; cuando aceptamos sin amargura
que todas las sinfonías tengan que permanecer inacabadas y que
tengamos que vivir sin alcanzar perfección; cuando vivimos en medio
de las frustraciones de esta vida sin murmurar, de forma que la vida
pueda ir desarrollándose cuando y como Dios quiera.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando vivimos esperanzados; cuando arraigamos nuestra visión y
nuestras energías en la promesa de Dios y en el poder que Dios
reveló en la resurrección de Jesús.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando, como Julián de Norwich, vivimos creyendo que,
independientemente de cualquier oscuridad actual, el final de nuestra
historia está ya escrito, que al fin todo quedará bien y
estarán bien y en armonía todas las formas de ser.

"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
cuando, en vez de vivir inmersos en la envidia, el resentimiento, la
amargura, la venganza, la impaciencia, la cólera, la división, la
idolatría y la urgencia sexual, vivimos, por el contrario, inmersos
en la "caridad, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la
mansedumbre, la fidelidad, la modestia y la castidad" (todos
"frutos del Espíritu Santo").
"Nos unimos a todos los santos cantando las alabanzas de Dios"
sólo cuando vivimos nuestra vida como ellos vivieron la suya.

Tags: unidos, santos, alabamos, Dios

Publicado por mario.web @ 17:14  | religion
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