Mi?rcoles, 31 de marzo de 2010

 “¿A quien queréis que os suelte: a Barrabas, o a Jesús, llamado el Cristo?”, pregunto Pilato, el gobernador romano (Mateo 27:17). Los jefes del pueblo juntamente con la multitud eligieron al primero, un malhechor y asesino. Violentamente rechazaron a Jesús, el enviado de Dios. Esta elección manifiesta la maldad latente en el corazón de cada uno de nosotros.

 

El hombre se rebelo contra su Creador. Cuando el hombre se opone a Dios, su maldad no conoce límites. La historia del siglo XX ilustra tristemente ese desencadenamiento del mal. Pero esto no es todo lo que la cruz de Jesucristo nos enseña. Ella nos muestra que Dios nos ama y quiere perdonarnos. La cruz proclama el inmenso amor de Dios al mismo tiempo que su justicia.

 

Demuestra que Dios se interesa por este mundo y por cada uno de los seres humanos que lo componen. No solo condeno el mal al castigar en nuestro lugar a Jesús, quien cargo con el pecado, sino que a causa de la cruz tenemos esperanza.

 

Al meditar en la cruz de Jesús recibo un mensaje personal. Si el Hijo de Dios tuvo que morir, es porque el mundo esta verdaderamente perdido, y yo también. Entonces, ¿que hacer? Nada, sino reconocer mis faltas ante Dios y recibir su perdón. Luego Dios me da una nueva vida, ya no centrada en mi mismo, sino en Jesús mi Salvador. Unamos nuestro corazón con el de Jesús y Maria


Tags: reflexiones, Cruz

Publicado por mario.web @ 19:45
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