Mi?rcoles, 31 de marzo de 2010

Un padre tenía dos hijas. Un caso con un hortelano y la otra con un fabricante de ladrillos.

Al cabo de un tiempo fue a visitar a la casada con el hortelano, y le pregunto sobre su situación. Ella dijo: 

 

— Toda esta de maravilla conmigo, pero si tengo un deseo especial: que llueva todos los días con abundancia para que así las plantas tengan siempre suficiente agua. 

 

Pocos días después visito a su otra hija, también preguntándole sobre su estado. Y ella le dijo: 

 

— No tengo quejas, solamente un deseo especial: que los días se mantengan secos, sin lluvia, con sol brillante, para que así los ladrillos sequen y endurezcan muy bien. 

 

El padre medito: si una desea lluvia, y la otra, tiempo seco, ¿a cual de las dos le adjunto mis deseos?

 

“No trates nunca de complacer y quedar bien con todo el mundo. Te será imposible”.

 

Tomado de las fábulas de Esopo.


Tags: padre, hijas

Publicado por mario.web @ 19:47
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