Domingo, 04 de abril de 2010

Autor: Adhemar Cuellar

“Y tanto los que iban delante  como los que seguían a Jesús gritaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Ahí viene el bendito reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas! (Marcos 11,9-10)

 

 

 

Alabanzas, elogios, cánticos, gritos de júbilo, y las palmas indican que ha llegado el domingo de ramos

 

Una vez cada año celebramos y recordamos, el día que  El Señor entro en Jerusalén,  y los que lo acompañaban   gritaban  ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! volvían a gritar y seguían gritando y alabando su nombre.

 

Ha notado usted, que el domingo de ramos la afluencia a la iglesia es demasiada elevada,  pero lo curioso de este incremento masivo solo es por este domingo. ¿Por qué?   ¿Porque solo proclamamos, alabamos y glorificamos al Rey de Reyes solo el domingo de ramos?  Para la mayoría de los creyentes esta celebración se ha vuelto una  eventual  celebración anual.

 

El 21 de febrero de este año, una Surcoreana  Kim Sun-Ok, un ama de casa de 54 años batió el record mundial en cantar sin interrupción por  más de 75 horas, en este tiempo llego a cantar 1283 canciones.

 

En la iglesia, en el karaoke espiritual de su vida ¿cuantas canciones  le canta al Señor?

 

Solamente lo alaba y lo proclama un domingo de ramos, o está dispuesto a sacrificarse y emplear más tiempo en alabar y proclamar su nombre no solo por semana santa, sino que su cántico, continuara el resto del año y el resto de su vida.

 

Al leer el capítulo 3 del libro de Daniel, encontramos que tres hombres: Sidrac, Misac y Abdenago, fueron echados al horno ardiente. Ellos no claudicaron en la oración y alabaron a Dios, a pesar de estar en el horno ardiente,  como consecuencia de ello Dios envió un ángel, el cual aparto la llama del horno, el ángel hizo que soplara una suave brisa en el horno, lo suficiente para que el fuego no los tocara ni les causara dolor ni sufrimiento. (Daniel 3,49). 

 

Luego de este milagro  Sidrac, Misac, y Abdenago los tres juntos como un solo corazón se pusieron a cantar, a glorificar y a bendecir a Dios desde el fondo del horno diciendo: ¡Bendito seas Señor, Dios de nuestros padres, alabado y ensalzado eternamente! ¡Bendito sea tu nombre santo y glorioso cantado y ensalzado eternamente! (Daniel 3,52).   Este cántico de alabanza y gloria a Dios se repite curiosamente 40 veces  desde  los versículos 52 al versículo 90.   

 

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

 

Esto quiere decir que el número 40 en la Biblia significa toda  nuestra vida.  En otras palabras, estos versículos nos están diciendo que nuestra vida de alabanza y gloria a Dios,  no solo tiene que ser un día al año el domingo de ramos, el cántico de ¡hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! No tiene que terminar este domingo, por el contrario estamos invitados a alabar y proclamar el nombre de Jesucristo todos los días,  Que nuestros cánticos de alabanza al Rey de Reyes, continúen por un año,  Nuestra gloria para el Señor tiene que continuar 2 años 4 años,  40 años y todo el resto de nuestra vida.

 

 ALABADO SEA POR SIEMPRE JESUCRISTO REY del UNIVERSO y REY DE MI VIDA

 

         GLORIFICADO SEA ETERNAMENTE, JESUCRISTO SEÑOR DEL MUNDO, y SEÑOR DE MI VIDA.


Tags: alabanza, eterna

Publicado por mario.web @ 18:28
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