Lunes, 05 de abril de 2010

EL CARDENAL VON GALEN, GRAN DEFENSOR DE LA VIDA ANTE EL NAZISMO.

 

Magaly Llaguno, OCDS

Directora Ejecutiva de VHI

 

Aunque este artículo lo hemos publicado anteriormente, creemos que es conveniente el volverlo a publicar en este boletín.

 

El programa nazi llamado “Aktion T4” para eliminar las “vidas que no merece la pena que continúen” comenzó con una orden de Hitler en octubre de 1939. Al principio se enfocó en los recién nacidos y los niños muy pequeños. A los médicos y parteras se les pedía que inscribieran en un cuestionario enviado por el Ministerio de Salud del gobierno nazi a los niños hasta los 3 años de edad, si mostraban síntomas de retraso mental, deformidad física o cualquier otro síntoma.

 

La decisión de si dejar vivir al niño o no la  tomaban tres “expertos” médicos basándose sólo en el cuestionario, sin explicación alguna y sin examinar su hoja clínica.

 

Cada experto marcaba con lápiz rojo o azul  el “tratamiento” que se le daría al paciente. Una marca en rojo señalaba la decisión de matar al niño y en azul a favor de dejarle continuar viviendo. Cuando los médicos ponían tres marcas rojas en la hoja del paciente, este era transferido al “Departamento Especializado para Niños”, para que le pusieran una inyección letal o lo mataran lentamente de hambre.

 

La decisión tenía que ser unánime o se mantenía al niño bajo observación y después se hacía otro intento de llegar a una decisión unánime.

 

El programa nazi de eutanasia pronto se extendió para incluir a otros niños minusválidos y a los adultos. Hitler les dio autoridad a ciertos médicos para practicar la eutanasia a sus pacientes incurables, después que diagnosticaran su enfermedad.

 

Se distribuyeron cuestionarios a instituciones mentales, hospitales y otros lugares donde se administraban cuidados a los enfermos crónicos. Un total de seis centros para matar fueron establecidos, además del hospital psiquiátrico Hadamar.  En Brandenburg, al edificio que se usaba como prisión, lo convirtieron en un centro de muerte y las matanzas se llevaban a cabo mediante gases letales escondidos en las duchas. Cada centro de matanzas tenía un crematorio donde se llevaban los cadáveres y a las familias se les decía que la causa de muerte había sido un ataque al corazón o una neumonía. La maquinaria de muerte creada para matar alemanes, fue después utilizada para matar millones de judíos que eran considerados una “raza inferior.”

 

Clemens August von Galen (1878-1946), siendo obispo de Münster, Alemania durante el período nazi, alzó su voz en defensa de los derechos de los pobres y los enfermos, protestando con fuerza contra la eutanasia, y contra la persecución de judíos o la expulsión de religiosos. Por su valiente actitud fue llamado “el león de Munster.”  Había escogido como lema al ser elegido obispo: “Ni por alabanzas ni por amenazas me desviaré de los caminos de Dios”. Y  vivió como había prometido.

 

Se enfrentó a los nazis valientemente, desenmascarando la ideología neopagana del nacionalsocialismo, defendiendo la libertad de la Iglesia y de las asociaciones católicas, así como la enseñanza de la religión.  Abiertamente  acusó al régimen nazi de discriminar a los cristianos, encarcelarlos y matarlos.  Condenó otros abusos del estado, reclamó el derecho a la vida, fustigó duramente el asesinato de los discapacitados físicos y mentales que eran considerados “improductivos.”

 

En su famoso discurso del 3 de agosto de 1941 dijo: “¡Ay de la humanidad, ay de la nación alemana si el Santo Mandamiento de Dios ‘No matarás’, proclamado por Él desde el Monte Sinaí…  grabado en la conciencia de la humanidad desde el principio, no sólo se rompe sino que se tolera esa trasgresión y no se castiga”.

 

El régimen nazi no se atrevió a encarcelarlo y a matarlo para no convertirlo en un mártir.  Pero le causó un terrible sufrimiento porque en su lugar llevó a campos de  concentración a 24 miembros del clero  secular y 18 del clero regular, de los cuales 10 perdieron la vida.

 

Fue beatificado por Benedicto XVI el 9 de octubre del 2005. Su Santidad lo alabó “por este gran testimonio de fe que ha hecho brillar la luz de la verdad en tiempos oscuros y que demostró el valor de la resistencia a la tiranía”. Benedicto XVI ha querido destacar el papel de la fe del beato Von Galen, de la que provenía su capacidad de análisis en un período en el que las personas inteligentes estaban cegadas; su resistencia en un momento en el que también las personas fuertes se mostraban débiles y bellacas. “Una fe –ha dicho el Pontífice- que le dio el valor de decir y hacer lo que los demás no osaban”. Pío XII, según se ha sabido por el proceso de beatificación, leía sus homilías y lo presentó como un héroe a sacerdotes alemanes de Westfalia.

 

El Cardenal Von Galen nos dio un ejemplo de valentía al denunciar terribles males en circunstancias en que podía haberle costado la vida hacerlo. Los que vivimos en esta época en que también se menosprecia el valor de la vida de los seres humanos, no debemos tener miedo de hacer lo mismo.

del Boletín de VHI 

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Tags: defensor, vida, nazismo

Publicado por mario.web @ 10:41
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