Mi?rcoles, 07 de abril de 2010

Pocas palabras del diccionario tan usadas y manoseadas como ella. Por su causa viven, luchan y mueren -antes, ahora y siempre- millones de seres humanos, en el mundo entero. Es el don mas preciado. Muy pocos han gozado de ella en plenitud. La desean tanto pobres como ricos, sabios como incultos, hombres como mujeres, pueblos como naciones. De ella hacen bandera, iglesias y sectas, sistemas políticos y filosóficos, estados e individuos Se muestra, casi siempre, esquiva e inasible. Abarca al hombre entero (materia y espíritu) y a todos los hombres .Es casi una meta inalcanzable. ¿Será, acaso, un sueño, una ilusión, una utopía? ¿Donde están las personas verdaderamente libres? La Humanidad entera, se mire por donde se mire, esta presa y cautiva de mil cadenas y condicionantes que malogran la verdadera libertad. Pocos lo confiesan, pero el hecho es que todos, de algún modo, en mayor o menor grado, carecemos de plena libertad.

 

Somos la generalidad de los humanos, esclavos, dependientes, cautivos del mal, de la corrupción, de la violencia, del pecado, de los prejuicios, de las pasiones, del dinero, del lujo, del sexo, de la droga, del juego, del alcohol, del tabaco, de la moda, del que dirán los demás, de ideologías etc....

 

El apóstol Pablo en su carta a los Romanos escribe:”La creación entera espera anhelante ser liberada de la servidumbre de la corrupción, para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Rom.8,21). Y en su carta a los Galatas:”Cristo nos libero para que fuésemos realmente libres... Ahora, manteneos firmes para que no caigáis de nuevo bajo el yugo de la esclavitud”. Conclusión: Sin Cristo, el hombre nunca será verdaderamente libre.


Tags: libertad, verdadera

Publicado por mario.web @ 9:29
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