Domingo, 11 de abril de 2010

--Un día un viejo campesino fue a ver a Dios y le dijo:

 

"Mira, tu puedes ser muy Dios y puedes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte:

No eres un campesino, no conoces ni siquiera el principio de la agricultura. Tienes algo que aprender".Dios dijo: ¿Cual es tu consejo?

 

El granjero le respondió: "Dame un ano y déjame que las cosas se hagan como yo quiero y veamos que pasa.

La pobreza no existirá más. Dios acepto y le concedió al campesino un ano.

Naturalmente este pidió lo mejor y solo lo mejor... ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano.

Todo confortable y cómodo... y el era muy feliz. El trigo crecía altísimo.

Cuando quería sol... había sol; cuando quería lluvia... había tanta lluvia como hiciera falta.

Ese ano todo fue perfecto, ¡matemáticamente perfecto!

 

El trigo crecía tan alto que el granjero fue a ver a Dios y le dijo: "¡Mira!, esta vez tendremos tanto grano que si la gente no trabaja en 10 anos, aun así tendremos comida suficiente".

 

Pero hubo un problema... cuando se recogieron los granos todos estaban vacíos. El granjero se sorprendió y le pregunto a Dios: "¿Que paso?, ¿que error hubo?

 

Ante tal inquietud Dios le respondió: "Como no hubo desafió, no hubo conflicto, ni fricción, como tu evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos, los relámpagos, son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo".

 

La noche es tan necesaria como el día y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad. A esto se le llama lucha y esfuerzo.

 

Entendiendo este secreto descubrirás cuan grande es la belleza de la vida, cuanta riqueza llueve sobre ti en todo momento, dejando de sentirte miserable porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.


Tags: granjero, Dios

Publicado por mario.web @ 1:10
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