Mi?rcoles, 14 de julio de 2010


EL Papa Juan Pablo II ten?a una especial devoci?n a la Virgen Mar?a.
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"Totus Tuus"

Totus Tuus?Esta f?rmula no tiene solamente un car?cter piadoso, no es una simple expresi?n de devoci?n: es algo m?s. La orientaci?n hacia una devoci?n tal se afirm? en m? en el per?odo en que, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajaba de obrero en una f?brica. En un primer momento me hab?a parecido que deb?a alejarme un poco de la devoci?n mariana de la infancia, en beneficio de un cristianismo cristoc?ntrico. Gracias a san Luis Grignon de Montfort comprend? que la verdadera devoci?n a la Madre de Dios es, sin embargo, Cristoc?ntrica, m?s a?n, que est? profundamente radicada en el Misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnaci?n y la Redenci?n.

As? pues, redescubr? con conocimiento de causa la nueva piedad mariana, y esta forma madura de devoci?n a la Madre de Dios me ha seguido a trav?s de los a?os: sus frutos son la "Redemptoris Mater" y la "Mulieris dignitatem"

Respecto a la devoci?n mariana, cada uno de nosotros debe tener claro que no se trata s?lo de una necesidad del coraz?n, de una inclinaci?n sentimental, sino que corresponde tambi?n a la verdad objetiva sobre la Madre de Dios. Mar?a es la nueva Eva, que Dios pone ante el nuevo Ad?n-Cristo, comenzando por la Anunciaci?n, a trav?s de la noche del Nacimiento en Bel?n, el banquete de bodas en Can? de Galilea, la Cruz sobre el G?lgota, hasta el cen?culo del Pentecost?s: la Madre de Cristo Redentor es Madre de la Iglesia.

El Concilio Vaticano II da un paso de gigante tanto en la doctrina como en la devoci?n mariana. No es posible traer aqu? ahora todo el maravilloso Cap?tulo VIII de la Lumen Gentium, pero habr?a que hacerlo. Cuando particip? en el Concilio, me reconoci a m? mismo plenamente en este cap?tulo, en el que reencontr? todas mis pasadas experiencias desde los a?os de la adolescencia, y tambi?n aquel especial ligamen que me une a la Madre de Dios de forma siempre nueva.

La primera forma, la m?s antigua, est? ligada a las visitas durante la infancia a la imagen de Nuestra Se?ora del Perpetuo Socorro en la iglesia parroquial de Wadowice, est? ligada a la tradici?n del escapulario del Carmen, particularmente elocuente y rica en simbolismo, que conoc? desde la juventud por medio del convento de carmelitas que se halla ?sobre la colina? de mi ciudad natal. Est? ligada, adem?s, a la tradici?n de las peregrinaciones al santuario de Kalwaria Zebrzydowska, uno de esos lugares que atraen a multitudes de peregrinos, especialmente del sur de Polonia y de m?s all? de los C?rpatos. Este santuario regional tiene una particularidad, la de ser no solamente mariano, sino tambi?n profundamente cristoc?ntrico. Y los peregrinos que llegan all?, durante su primera jornada junto al santuario de Kalwaria practican antes que nada los ?senderos?, que son un Viacrucis en el que el hombre encuentra su sitio junto a Cristo por medio de Mar?a. La Crucifixi?n, que es tambi?n el punto topogr?ficamente m?s alto, domina los alrededores del santuario. La solemne procesi?n mariana, que tiene lugar antes de la fiesta de la Asunci?n, no es sino la expresi?n de la fe del pueblo cristiano en la especial participaci?n de la Madre de Dios en la Resurrecci?n y en la Gloria de su propio Hijo.

Desde los primer?simos a?os, mi devoci?n mariana estuvo relacionada estrechamente con la dimensi?n Cristol?gica. En esta direcci?n me iba educando el santuario de Kalwaria.

Un cap?tulo aparte es Jasna G?ra, con su icono de la Se?ora Negra.. La Virgen de Jasna G?ra es desde hace siglos venerada como Reina de Polonia. ?ste es el santuario de toda la naci?n. De su Se?ora y Reina la naci?n polaca ha buscado durante siglos, y contin?a buscando, el apoyo y la fuerza para el renacimiento espiritual. Jasna G?ra es lugar de especial evangelizaci? n. Los grandes acontecimientos de la vida de Polonia est?n siempre de alguna manera ligados a este sitio; sea la historia antigua de mi naci?n, sea la contempor?nea, tienen precisamente all? su punto de m?s intensa concentraci?n, sobre la colina de Jasna G?ra.


Escudo pontificio de Juan Pablo II?

Otro signo del amor filial del Santo Padre Juan Pablo II a Santa Mar?a es su escudo pontificio: sobre un fondo azul, una cruz amarilla, y bajo el madero horizontal derecho, una "M", tambi?n amarilla, representando a la Madre que estaba "al pie de la cruz", donde -a decir de San Pablo- en Cristo estaba Dios reconciliando el mundo consigo. En su sorprendente sencillez, su escudo es, pues, una clara expresi?n de la importancia que el Santo Padre le reconoce a Santa Mar?a como eminente cooperadora en la obra de la reconciliaci? n realizada por su Hijo.?

Su escudo se alza ante todos como una perenne y silente profesi?n de un amor tierno y filial hacia la Madre del Redentor, y a la vez, es una constante invitaci?n a todos los hijos de la Iglesia para que reconozcamos su papel de cooperadora en la obra de la reconciliaci? n, as? como su din?mica funci?n maternal para con cada uno de nosotros.?


Publicado por mario.web @ 23:28
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