S?bado, 24 de julio de 2010

El toque salv?fico de Jes?s lo podemosprolongar con nuestras manos. Deben ser, como las de Cristo,serviciales, amistosas, generosas. Deben estar, como las de Cristo,dispuestas por amor a dejar clavarse. Deben abrirse, como las de Cristo, para repartir sin pedir nada a cambio Deben moverse, como las de Cristo,sin desesperar aunque parezcan no hacer nada. Deben regalar, como las de Cristo,ofreciendo el ciento por uno. Deben caminar, como las de Cristo,acogiendo y no juzgando. Deben abrazar, como las de Cristo,perdonando y no llevando cuentas de atr?s. Deben utilizarse, como las de Cristo,para acompa?ar y no para condenar. Deben emplearse, como las de Cristo,para sanar y no para guardarlas. Deben sacarse, como las de Cristo,para ense?ar y no para predicar. Deben levantarse, como las de Cristo,para bendecir y no para maldecir. Deben ofrecerse, como las de Cristo,para empujar hacia el cielo sin olvidarse de la tierra. Deben acariciar, como las de Cristo,para compartir sin esperar recompensa. Deben airearse, como las de Cristo,para levantar y no para humillar. Deben juntarse, como las de Cristo,para pregonar y no para ocultar. Deben desplegarse, como las de Cristo,para abrazar y no para odiar. En la Pascua de Resurrecci?nhay que hacer una firme promesa ante el Se?or: ?Aqu? tienes mis manos, mis pies y mi vozpara dar testimonio de tu Resurrecci?n!


Publicado por mario.web @ 8:10
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