S?bado, 24 de julio de 2010

Pulula por el mundo de hoy, una forma de pensar seg?n la cual fe y raz?n son como dos enemigos irreconciliables. Se las ha encerrado a las pobres en un corro min?sculo (siempre los mismos temas, t?picos y pol?micas) como si fuesen gallos de pelea, esperando a ver cu?l acaba con cu?l. De esta pelea es evidente que ninguno puede salir bien parado.

Y sin embargo sigue habiendo "partidarios" de uno y de otro que se empe?an en que se sigan liando a porrazos. A mi, me gusta mucho m?s aquella imagen que nos regal? nuestro querido Juan Pablo II en la "Fides et Ratio": La fe y la raz?n son como las dos alas con las cuales el esp?ritu humano se eleva a la contemplaci?n de la verdad.

La comparaci?n adem?s de bella es equilibrada y muy acertada. Fruto de esta de certeza, que seguramente muchos comparten, es la maravillosa armon?a que la doctrina Cristiana tiene con todas las realidades que le rodean.

El cristiano que conoce su fe no tiene que hacer puzzles intelectuales extra?os para que el mundo le encaje.

Es como una persona atractiva, no requiere ni maquillaje ni intervenciones raras para realmente parecerlo. Estoy seguro de que esta sencilla belleza a conducido a muchos a descubrir o a redescubrir el camino a la fe cristiana y a la Iglesia Cat?lica. Sin embargo tengo la profunda intuici?n de que la honda fascinaci?n que despierta el Cristianismo no reside solamente ah?.

La armon?a entre fe y raz?n es bella, pero es una belleza demasiado fr?a que puede mover el intelecto, pero dif?cilmente el coraz?n. Por encima del deseo de comprender las cosas existe en el coraz?n humano una necesidad m?s fuerte. Un deseo por el que s? se puede dar la vida: amar y sentirse amado.

Es con la respuesta a este deseo con la cual el Cristianismo se hace m?s convincente. Adem?s no se trata de una respuesta et?rea e impersonal, sino concreta y comprometedora, porque el Verbo se hico carne y habit? entre nosotros. No se trata s?lo de una repuesta filos?fica, ?tica o racional.

La respuesta es ante todo una Persona, Jes?s de Nazaret. Es en Cristo donde aprendemos a amar y a sentirnos amados. Por eso ?l nos dijo que am?semos como el nos am? y para ponernos la medida, nos am? hasta el punto de hacerse peque?o y d?bil. En Navidad Cristo vuelve a nacer.

La voz que con un "h?gase" cre? el universo apenas podr? balbucear desde su pesebre. El Cristianismo seduce por su armon?a entre fe y raz?n, convence y fascina porque Dios se hace tambi?n Hermano y ense?a con su palabra su obra y su presencia a amar y ser amado.


Publicado por mario.web @ 19:13
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