S?bado, 24 de julio de 2010


Basta con poner alguna palabra que se refiera a "globalizaci?n" para que uno crea que est? actualizado. Lo cierto es que hay temas de siempre que valen para todos, y que, en ese sentido, son "globales".?


Uno de esos temas es el de la amistad. Los griegos dec?an que el amigo era un como un duplicado de uno mismo. "El amigo es otro yo". ?Se trata de un ser clonado? ?Se trata de una copia m?s o menos genuina??

Resulta claro que el amigo es siempre alguien distinto. Y, sin embargo, somos amigos porque tenemos mucho en com?n. Somos amigos, ante todo, porque coincidimos en una serie de elecciones, valores y gustos que nos hacen vibrar por lo mismo. Es por eso que pasamos mucho tiempo juntos, porque existe una "sinfon?a" de corazones que es la base de la amistad. Por eso dec?an tambi?n los antiguos griegos que para ser amigos hab?a que comer juntos una buena cantidad de sal (o, si actualizamos la frase, hay que comer juntos una buena cantidad de tacos...).?

Pero tambi?n somos amigos cuando compartimos los momentos de dolor y de sufrimiento. La prueba muestra qui?n es verdadero amigo. Ante el dolor todos sentimos un impulso de rechazo, de huida. Tampoco nos gusta ver sufrir a los dem?s. Por eso, quiz? instintivamente, giramos los ojos al ver una herida, al ver a un pobre tirado en la calle. Pero cuando el que sufre es un amigo, la cosa cambia. Si le queremos de verdad, su dolor no nos alejar? de ?l, sino que nos obligar?, con lazos m?s fuertes que los de la ley, a acompa?arlo, a darle una mano, a ser para ?l un compa?ero de fatigas. Ese es el significado original de "compasi?n": dolerse con el otro, especialmente con ese otro al que amamos.?

?Y cu?l es el camino para tener amigos? Ser? un hombre de pocos amigos quien quiera conservar la m?xima autonom?a, la capacidad de decidir en cada momento lo que hay que hacer, cu?ndo, c?mo y por qu?. Cerrarse es la gran tentaci?n del ego?sta (palabra que encierra todo lo negativo que se esconde en cada uno de nosotros), mientras que abrirse implica el riesgo de tener que dejar algo para que el otro (el que puede empezar a ser amigo) gane mi tiempo, mis gustos, mi trabajo, mi entrega.?

La amistad se construye cuando nos dejamos a nosotros mismos y nos encontramos en el otro, cuando rompemos los l?mites de lo conocido y empezamos a compartir, a darnos. Y ello nunca ser? f?cil. Primero, porque no podemos darnos a cualquiera. Quien ha cre?do iniciar una amistad y se ha visto "usado" o traicionado por "el amigo" sabe lo doloroso que es esto. Hay que buscar al que de verdad merece ser mi amigo. Pero, y aqu? nace la segunda dificultad, tambi?n yo debo merecer el poder convertirme en amigo de los dem?s... No podr? ser amigo de nadie si veo s?lo lo que los otros me puedan dar, o lo que puedo ganar con tal o cual relaci?n.?

En la verdadera amistad s?lo debe interesar una cosa: que los dos sintonicemos plenamente en un ideal com?n, y que experimentemos esa extra?a alegr?a del estar juntos, y del volcarnos sobre el otro, simplemente "porque es mi amigo", sin m?s.?

La amistad es un reto para todos, especialmente para los adolescentes, pero tambi?n para los adultos, que querr?amos poder contar con m?s de alg?n amigo de verdad. Es un reto de modo especial para un mundo cada vez m?s "globalizado", donde quiz? se aumentan mucho los contactos, pero falta la intimidad. Arist?teles dec?a que solamente es posible tener pocos amigos, pues no hay tiempo suficiente para conquistar la amistad con muchos. Quiz? las prisas nos han quitado ese estupendo "perder el tiempo" que crea, si el tiempo est? "bien perdido", amistades para siempre. Habr? que empezar, por lo tanto, a dejar m?s huecos en la agenda para, simplemente, "ganar amigos". Una inversi?n de la que nunca nos arrepentiremos.?

Fuente: Virtudes y valores?
Autor: P. Fernando Pascual, L.C.?


Publicado por mario.web @ 19:32
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