S?bado, 24 de julio de 2010

Todos agradecemos a la persona que es diligente, puntual a sus compromisos. Como que tiene un algo de especial. Demuestra una madurez poco com?n, y sobre todo, es una persona que transpira responsabilidad, equilibrio y alegr?a.?

Por eso, quiero hablar aqu? de esta virtud, la diligencia: qu? es, c?mo se consigue, qu? campos abarca, qu? frutos aporta en la vida.?

La palabra diligencia procede del verbo latino "diligere", que curiosamente significa amar. Pero no un amar en general, sino un amar con delicadeza, con cari?o. Es mucho m?s que el simple verbo, tambi?n latino, "amare", que es m?s general, y que abarca tambi?n amar cosas y animales. La diligencia se da para expresar este amor de dedicaci?n a las personas y s?lo a las personas. Es diligente el maestro que trae las pruebas de los alumnos corregidas y adem?s, y su materia bien preparada. Es diligente el m?dico, que atiende con amor a su paciente y no le hace esperar absurdamente o con displicencia. Es diligente ese padre o madre de familia que aprovecha cualquier oportunidad para formar y animar a sus hijos. Es diligente ese l?der o jefe que sabe adelantarse a las necesidades de sus subalternos y les ayuda a crecer. Es diligente ese entrenador de f?tbol que sabe cu?ndo entrenar, d?nde y c?mo, mirando el bien del equipo. Es diligente ese alumno que entrega a tiempo su trabajo, y bien. Es diligente ese hijo que obedece a sus padres en todo lo que respecta a sus compromisos de hijo. Es diligente ese obrero que llega puntual y hace su trabajo movido por el amor, y no s?lo por el jornal.?

Esta virtud humana formar?a parte de la virtud teologal de la caridad, por una parte, porque est? motivada por el amor. Por otra parte, est? emparentada con la virtud moral o cardinal de la fortaleza y de la prudencia. De la fortaleza, porque requiere de mucha voluntad para llevar adelante con perfecci?n los compromisos espirituales, intelectuales, profesionales y apost?licos, que uno tiene durante su vida. Y de la prudencia, porque esta virtud nos da la pauta para obrar, aqu? y ahora con acierto y sin demora.?

La diligencia se codea con otros valores que todo hombre o mujer debe alcanzar en su vida: coraje, valent?a, ?nimo y entusiasmo.?

Diligencia es el cuidado y el esmero en ejecutar algo. Es esa prontitud de ?nimo, esa agilidad interior y exterior, esa prisa apacible en hacer bien, en hacer con amor, en hacer con gozo lo que tengo que hacer en ese momento. Es esa laboriosidad a la hora de realizar las tareas y encomiendas.?

Lo contrario a diligencia es el descuido, el "ah? se va", el m?s o menos, la informalidad, la impuntualidad, la desidia, la desgana. Todo esto es s?ntoma de una persona que ama poco, que ama p?lidamente, que ama a cuentagotas. Que es inmadura, en pocas palabras, y enana en su estatura moral.?

?C?mo se consigue la diligencia??

La diligencia se consigue en gerundio, como se dice hoy d?a, es decir, poni?ndola en pr?ctica aqu? y ahora, en todas las circunstancias. En ese trabajo encomendado, en ese estudio, en ese compromiso.?

Esta diligencia abarca estos campos: con Dios, con los dem?s y consigo mismo.?

Diligencia con Dios significa cumplir bien y con amor mis compromisos con ?l: mi oraci?n de cada d?a, mi misa dominical, mis devociones, y las promesas que hemos hecho.?

Diligencia con los dem?s significa formalidad, atenci?n, delicadeza en las tareas que realizo con ellos o para ellos. Meter el alma en hacer las cosas. Poner entusiasmo en cuanto emprendo. Esforzarme siempre.?

Diligencia conmigo mismo significa ser un hombre ocupado, no inactivo y perezoso. Un hombre de metas, de superaci?n constante, de excelencia. Un hombre que tiene todo a tiempo y lo tiene bien.?

?Qu? frutos abarca??

A nivel personal: una gran madurez, seriedad, perfecci?n en todo cuanto realizo y emprendo.?

A nivel familiar: todo ir? a las mil maravillas en casa. Si hay amor ?y eso significa diligencia- habr? cari?o, respeto, ayuda mutua, compartir trabajos en casa.?


A nivel laboral y profesional: diligencia significa seriedad, puntualidad, perfecci?n.?

Debemos educarnos para la diligencia. Nadie nace diligente. Nos hacemos, a fuerza de voluntad, h?bitos y esfuerzo. El miedo paraliza la diligencia, como tambi?n la pereza, ese vicio, que nos rebaja como hombres y nos achica.?

Para vencer esa pereza debemos tener ideales nobles en nuestra vida, mirar modelos a quienes imitar y que nos lancen a conseguir esa diligencia. Pero se puede. Si uno quiere, se puede. Querer es poder, dec?an los cl?sicos.?

Atr?vete a cultivar esta virtud.?


Publicado por mario.web @ 20:00
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios