Domingo, 25 de julio de 2010

En Chile acaba de desatarse una nueva cruzada. La han denominado la Cruzada Blanca y creo que han acertado en el nombre. Cuando se habla de cruzada se piensa en combate militar, en reconquista de un territorio perdido. Pero esta nueva cruzada no es militar aunque s? invita al combate. No es una cruzada roja porque no se derrama sangre; ni verde porque no se busca proteger el ecosistema. Es una cruzada blanca porque se combate por la pureza, por la modestia. Su objetivo es recuperar nuestro lugar m?s santo, la propia dignidad, hoy por hoy amenazada por muchas modas, por la barata publicidad y por el desenfrenado mundo de la televisi?n.?



Un grupo de chicas de algunos colegios de Santiago, arm?ndose de valor, se han puesto al mando de la operaci?n. Quieren nadar contracorriente. Se han dado cuenta de que vale la pena proteger la propia dignidad, la propia intimidad, venciendo el ambiente de permisividad y ligereza. Por ello se han aunado en el triple compromiso de vivir la modestia y la pureza en sus pensamientos, en sus palabras y en sus obras. A las personas modestas se les tilda de inocentes, de ingenuas, de inexpertas. Pero el ingenuo es el que no conoce el valor de su dignidad y no la subasta a cualquier precio.?



Para ser modesto y puro hay que empezar por los pensamientos. Los pensamientos son como las semillas de nuestro obrar. Si sembramos lirios no florecer?n berzas y si sembramos berzas no florecer?n lirios. Quien se habit?a a cultivar buenos pensamientos ser? m?s modesto en su actuar. Quien s?lo piensa en impurezas no tendr? un actuar transparente. Y los pensamientos se desencadenan por lo que vemos y escuchamos. Por ello, no es indiferente lo que nos presenta el cine y la televisi?n, ni tampoco la m?sica que solemos o?r. No somos ?ngeles. No somos inmunes a la acci?n favorable o grotesca de los influjos externos.?



Las palabras son otro campo enorme para el combate de la modestia. A veces las conversaciones impropias generan actitudes permisivas. El respeto por el otro y por su intimidad no es un erario negociable. Por otra parte basta constatar con qu? facilidad recurrimos a las palabrotas en situaciones de tensi?n o de enojo. El dominio personal es una conquista que empieza por el dominio de la lengua.?



En estos ?ltimos a?os programas como Gran hermano han atra?do mucho la audiencia juvenil. Parecer?a que el esc?ndalo y el libertinaje fuesen lo m?s vendido y comprado. Pero son apariencias. Quien se da cuenta de lo que vale el pudor y el respeto de la propia intimidad no juega, no bromea con cosas tan preciosas. No es indiferente vestirse de una manera o de otra, comportarse en un modo o en otro, tratar a las personas de una forma o de otra.?



La modestia y el pudor siguen siendo la bandera disputada entre la dignidad y el libertinaje. El Catecismo de la Iglesia Cat?lica habla de combate por la pureza. En el n?mero 2521 afirma: "La pureza exige el pudor. ?ste es parte integrante de la templanza. El pudor preserva la intimidad de la persona. Designa el rechazo a mostrar lo que debe permanecer velado. Est? ordenado a la castidad, cuya delicadeza proclama. Ordena las miradas y los gestos en conformidad con la dignidad de las personas y con la relaci?n que existe entre ellas".?

Esperemos que a la cruzada que se ha desatado en Chile se adhieran m?s combatientes en todo el mundo. Muchos ya se han dado cuenta de aquello por lo que s? vale la pena luchar.?


Publicado por mario.web @ 12:50
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios