Domingo, 25 de julio de 2010

Yo me abandono ?oh Dios! en tus manos.

Toma este barro y trab?jalo como arcilla

entre las manos del alfarero,

dale una forma y despu?s, r?mpela,

si quieres, como es despedazada

la vida de tantos hermanos.

?

Pide, ordena ?Qu? quieres que haga?

?Qu? quieres que no haga?

Ensalzado o humillado, perseguido,

incomprendido, calumniado, alegre o triste,

o in?til para todo, s?lo dir?,

a ejemplo de tu Madre:

?H?gase en m? seg?n tu palabra?.

?

Dame el amor por excelencia,

el amor de la cruz.

Pero no de las cruces heroicas

que podr?an nutrir mi vanidad,

sino de las cruces vulgares que,

sin embargo, llevo con repugnancia.

?

De esas que se encuentran cada d?a

en la contradicci?n, en el olvido,

en los juicios falsos, en la frialdad del alma,

en los desaires y desprecios de los dem?s;

en el malestar y defectos del cuerpo,

en la oscuridad de la mente

y en el silencio y aridez del coraz?n.

?

Entonces s?lo T? sabr?s que te amo,

aunque ni yo lo sepa, con eso me basta.

?


Publicado por mario.web @ 19:57
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