Mi?rcoles, 28 de julio de 2010

Autor: P. Marcelino de Andr?s LC | Fuente: Catholic.net

Madre de Dios y tambi?n Madre de todos los hombres. Ojal?, que los hombres valoren qu? Madre les he regalado y la traten como se merece, a ejemplo de mi Hijo.





All? por el principio de todos los tiempos, un ?ngel particularmente avispado y vivaracho merodeaba curioso muy cerca de donde la Sant?sima Trinidad estaba reunida en consejo. Se detuvo aguzando sus "sentidos" y qued? enganchado por la curiosidad ante lo que all? se estaba planeando.

El Padre, el Hijo y el Esp?ritu Santo, con encendida ilusi?n y haciendo pleno uso de su infinita sabidur?a, omnipotencia y amor, se daban a la tarea de idear el proyecto creatural m?s sublime y excelso que iba a salir de sus manos divinas.

Tendr? una mirada limpia e intuitiva como la de los ?ngeles, pues su alma ser? tan pura como ellos; y sus ojos ser?n verdaderas ventanas al cielo, porque cielo ser? toda su alma.

Su sonrisa lucir? irresistiblemente contagiosa, como trasparencia de una felicidad interior plena y aut?ntica.

Su voz ha de ser clara y agradable, casi m?gica, pues a trav?s de ella inducir? a un sue?o tranquilo a los ni?os, infundir? consuelo, paz y confianza en los corazones atribulados y orientar? hacia el bien muchos pasos vacilantes.

Sus dos hermosas manos ser?n capaces de multiplicarse en mil por lo hacendosas y sol?citas ante sus quehaceres y las necesidades de los dem?s.

El ?ngel, mientras escuchaba, daba rienda suelta a su vivaz imaginaci?n embelesado ante la imagen de esa creatura; y su arrebato crec?a a medida que iban a?adi?ndose detalles.

Su cuerpo, adem?s de una perfecci?n y belleza sin par, tendr? que ser de una resistencia extrema para soportar constantes desvelos, para mantenerse en actividad de sol a sol, para comer muchas veces a deshoras y otras tantas ni siquiera comer o comer s?lo a base de sobras?

Su coraz?n rebosar? de un amor inmenso, el amor m?s semejante y cercano al nuestro que jam?s haya existido ni existir?; y su capacidad de sacrificio igualar? a su capacidad de amar.


Cuando el ?ngel oy? la palabra "sacrificio" , no pudo evitar encogerse de alas y arquear las cejas en se?al de incomprensi?n y admiraci?n.


La bondad ser? el sello distintivo de todos sus gestos, palabras, actitudes y pensamientos. Su paciencia no habr? de tener l?mites ya que vendr? puesta a prueba muchas veces, d?a y noche. Su generosidad tampoco tendr? medida, puesto que quienes se beneficiar?n de ella ser?n innumerables.

De pronto, Dios Padre, que desde el primer momento se hab?a percatado del atrevimiento del ?ngel, se volvi? a ?l para interpelarlo. Pero ?ste, con su agilidad y espontaneidad caracter?sticas, se le adelant? con una pregunta:

-?De qui?n se trata, Se?or? ?D?mero, por favor!
Dios Padre, desarmado ante la expresi?n de inocencia e inter?s de aquella creatura ang?lica, respondi? sin poder disimular su entusiasmo:

-Se llamar? Mar?a y ser? Madre de mi Hijo cuando se haga hombre; y ser?, por tanto, Madre de Dios y tambi?n Madre de todos los hombres. Por eso, en su honor, cada mujer y madre que exista en la tierra ser? creada a su imagen y semejanza.

Quiero, adem?s, que mi Hijo pase con ella la inmensa mayor?a del tiempo que dure su vida terrena -30 de sus 33 a?os- por dos motivos: primero, para que en su progresivo aprender humano sea precisamente de ella de quien aprenda todas las virtudes; y segundo, para que Ella reciba de ?l, durante el mayor tiempo posible, el cari?o del mejor de los hijos. Ojal?, que de este modo, los hombres valoren qu? Madre les he regalado y la traten como se merece, a ejemplo de mi Hijo.

Dicho esto, Dios Padre mir? fijamente al ?ngel y tras un gesto entre admirativo e interrogativo, esboz? una sonrisa y le dijo:

-Vaya, al ver tu reacci?n, acabo de percatarme de que en los ?ngeles tambi?n puede darse la "envidia"? pero es de la buena. Haz que ese sentimiento te lleve a ti y a tus dem?s compa?eros ?ngeles custodios, a ayudar a todos los hombres a ser dignos hijos de tal Madre.


Publicado por mario.web @ 1:46
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios