Mi?rcoles, 04 de agosto de 2010

- Cuenta santa Br?gida en su libro Revelaciones que un d?a el Se?or le rog? que pidiera a un sacerdote que fuera a visitar a cierto enfermo para que se confesara. El sacerdote lo visit?, pero el enfermo le dijo que no necesitaba confesarse. El Se?or le insisti? a santa Br?gida que le dijera al sacerdote que fuera m?s veces a visitarlo para que se confesara. Al final de muchas visitas, acept? confesarse y le dijo al sacerdote que hac?a 60 a?os que no se confesaba y hab?a decidido no confesarse m?s. Pero que aquellos d?as hab?a sentido un gran deseo de confesarse. A los pocos d?as, mor?a santamente.

El Se?or le habl? a santa Br?gida y le dijo en una visi?n: Mi madre me suplic? mucho por este pecador, porque, a pesar de ser tan d?bil, sin embargo, se encomendaba a ella cada d?a. Por eso, le concedi? la gracia de la conversi?n, pero reza por ?l, porque su pena en el purgatorio es grande.

- Sebasti?n Elcano, el primer hombre que dio la vuelta al mundo, era muy devoto de la Virgen Mar?a. Antes de salir la expedici?n, durante muchos d?as, iba ante el altar de Nuestra Se?ora del Coral en Sevilla para orar por el ?xito de la empresa. Sali? el 27 de setiembre de 1519 con 236 marineros. Despu?s de tres a?os de grandes peligros y aventuras, llegaron a Sevilla solamente 18. Y Elcano fue a ofrecer ante el mismo altar de la Virgen una ofrenda de flores, conchas y caracoles de todos los pa?ses visitados, en su recorrido alrededor del mundo. Y dec?a: Con Mar?a todo es posible. Mar?a ha sido una madre para m? en los momentos dif?ciles. Atribuia el ?xito del viaje a la protecci?n de Mar?a.

- Se cuenta del libertador Sim?n Bol?var que, en 1828, viajaba de Bucaramanga a Bogot? (Colombia) muy entristecido por los agravios que le hab?an hecho sus enemigos pol?ticos en la Convenci?n de Oca?a. Adem?s, estaba enfermo de tuberculosis. En todo el viaje no hab?a hablado ni una palabra. Iba triste y taciturno por aquellos dif?ciles caminos. Al fin, llegaron a Chiquinquir? donde est? el famoso templo de la Virgen Mar?a, patrona de Colombia, y pidi? permiso para quedarse a rezar junto al famoso cuadro de la Virgen.

Se puso de rodillas y se tap? la cara con las manos, para que nadie le viera llorar. Hab?a ido a contarle sus problemas a Mar?a. Y cuentan sus compa?eros que, al salir, estaba lleno de alegr?a y que el resto del viaje estuvo muy risue?o y alegre. Hab?a confiado sus penas a Mar?a y Ella hab?a cambiado su tristeza en alegr?a. En recuerdo de este hecho, hay una l?pida en la entrada del santuario de Chiquinquir?.

- En el diario franc?s La Croix del 12 de setiembre de 1915, sal?a la siguiente noticia: En el campo de batalla yac?a gravemente herido un soldado franc?s y, junto a ?l, tambi?n gravemente herido un soldado alem?n. El franc?s sac?, con mucho esfuerzo, un crucifijo de su bolsillo, lo bes? y empez? a rezar el avemar?a en lat?n. El alem?n tambi?n se uni? y rez? el avemar?a con ?l. Despu?s, el franc?s le tendi? el crucifijo, el alem?n lo bes?, se dieron la mano y as? unidos y rezando el avemar?a murieron. El amor a Mar?a hab?a unido en la muerte a dos enemigos, que murieron como hermanos, hijos de la misma madre.

- En la ciudad de Chota (Per?) hab?a un ladr?n de ganado, que era el terror de la comarca por ser tambi?n un asesino. En una oportunidad, fue emboscado por un grupo de campesinos, que lo dejaron medio muerto. Su mujer lo llev? como pudo al hospital de Chota, pero los m?dicos no le daban muchas esperanzas de vida. Entonces, su madre, que era una buena mujer y muy devota de Mar?a y que siempre lo hab?a encomendado a la Virgen, corri? a la parroquia a buscar a un sacerdote. El padre Severiano de C?ceres, a quien conozco, acudi? al hospital a ver al moribundo. Y se qued? admirado al reconocer a aquel famoso delincuente, que le dec?a arrepentido: Padre, confi?seme, porque quiero cambiar de vida. Se confes? y, al poco rato, muri?. En este caso, las oraciones de la madre hab?an obtenido al hijo el arrepentimiento y la conversi?n en los ?ltimos momentos.?
MAR?A? ES? NUESTRA? MADRE

Jes?s nos la entreg? por Madre desde la cruz, cuando nos dijo a cada uno en la persona de san Juan: Ah? tienes a tu madre (Jn 19, 27) Y Ella ha cumplido su misi?n y sigue cumpli?ndola hasta el fin del mundo. A pesar de los pecados de sus hijos, sigue esper?ndolos hasta el final. A veces, como en Siracusa (Italia) en 1953 o en Akita (Jap?n) en 1975 o en Civitavecchia (Italia) en 1995, llora hasta l?grimas de sangre para hacernos entender cu?nto sufre por los pecados de sus hijos, que van por el camino de la perdici?n eterna.??

Mar?a es madre y lo seguir? siendo eternamente y, por m?s que la hayamos traicionado con nuestros pecados, sigue am?ndonos a pesar de todo. Lo importante es no desconfiar de su amor y acercarnos a Ella a pedirle perd?n. ?Qu? torpe fue Judas que no fue capaz de acercarse a Mar?a para pedirle perd?n y ayuda! Con toda seguridad, Ella lo hubiera llevado hasta la cruz y Jes?s le hubiera perdonado su traici?n, pero prefiri? ahorcarse, porque desconfi? del perd?n de Jes?s y no se atrevi? a acercarse a pedir ayuda a su Madre, que lo estaba esperando.

Un hombre le escribi? una carta a Monse?or Tihamer Toth, en la que le dec?a: La vida me ha zarandeando mucho. Me despoj? de mi padre y de mi madre y de mis hermanos. Todos murieron, y desde la edad de 14 a?os me qued? solo y hu?rfano, y echo de menos el amor de una madre.

Sin embargo, no me siento hu?rfano, porque ya en mi tierna edad, amaba con delirio a la Virgen bendita y puedo afirmar con verdad que siempre me alent? su grand?simo amor maternal; he sentido sus caricias que quitaban de mi frente las arrugas de la tristeza y los surcos del pesar. La Madre Virgen me acompa?? hasta hoy por mi camino. Siempre ha estado a mi lado en lugar de mi madre. Por tanto, nunca he tenido motivo de quejarme, nunca me falt? el amor maternal. Siempre me sent? seguro entre los brazos de la Virgen Sant?sima y nunca he quedado defraudado, porque en todos mis males, en todos mis sufrimientos y dolores, siempre ha estado Ella junto a m? y nunca me ha dejado solo.

- Santa Angela de Foligno en su Libro de las admirables visiones y consolaciones, cuenta su visi?n de Mar?a. Dice: Un d?a, durante una procesi?n, se me apareci? la bienaventurada Virgen. Ella derramaba con amor dulc?simas y grandes bendiciones sobre sus hijos e hijas. Se inclinaba sobre ellos y los besaba uno a uno en el pecho; a unos por menos tiempo, pero a otros llegaba a besarlos, abraz?ndolos. ?Cu?nto nos ama nuestra Madre!

- Fray Le?n, compa?ero de san Francisco, tuvo una visi?n que se ha hecho famosa. Vio a toda la gente reunida en una llanura para el juicio final. Y apareci? una escalera roja y, en la parte superior, Jesucristo con rostro de juez airado. San Francisco invitaba a todos a subir por la escalera al cielo, pero las personas, cuando iban a mitad de los escalones, miraban hacia arriba y les entraba tanto miedo al juicio del Se?or que se ca?an. Entonces, apareci? una escalera blanca y, en su parte superior, la Sant?sima Virgen, sonriente y amable. La gente empez? a subir por la escalera y, al mirar hacia lo alto, se animaban al ver el rostro bondadoso de Mar?a. Incluso, Ella les alargaba el manto y les daba la mano para subir al cielo. Y as? entraban en el cielo sin mayor dificultad. Mar?a es como la escalera de Jacob, la escalera del cielo, el camino m?s f?cil, m?s r?pido y m?s seguro para llegar al cielo, donde Jes?s nos espera para hacernos felices por toda la eternidad. (continuar?)

Un saludo cordial en Jes?s Eucarist?a y en Mar?a, Madre nuestra.
Jos? Luis Elizalde


Publicado por mario.web @ 13:34  | religion
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