Mi?rcoles, 04 de agosto de 2010

Jes?s nos la entreg? por Madre desde la cruz, cuando nos dijo a cada uno en la persona de san Juan: Ah? tienes a tu madre (Jn 19, 27) Y Ella ha cumplido su misi?n y sigue cumpli?ndola hasta el fin del mundo. A pesar de los pecados de sus hijos, sigue esper?ndolos hasta el final. A veces, como en Siracusa (Italia) en 1953 o en Akita (Jap?n) en 1975 o en Civitavecchia (Italia) en 1995, llora hasta l?grimas de sangre para hacernos entender cu?nto sufre por los pecados de sus hijos, que van por el camino de la perdici?n eterna. ?
Mar?a es madre y lo seguir? siendo eternamente y, por m?s que la hayamos traicionado con nuestros pecados, sigue am?ndonos a pesar de todo. Lo importante es no desconfiar de su amor y acercarnos a Ella a pedirle perd?n. ?Qu? torpe fue Judas que no fue capaz de acercarse a Mar?a para pedirle perd?n y ayuda! Con toda seguridad, Ella lo hubiera llevado hasta la cruz y Jes?s le hubiera perdonado su traici?n, pero prefiri? ahorcarse, porque desconfi? del perd?n de Jes?s y no se atrevi? a acercarse a pedir ayuda a su Madre, que lo estaba esperando.
Un hombre le escribi? una carta a Monse?or Tihamer Toth, en la que le dec?a: La vida me ha zarandeando mucho. Me despoj? de mi padre y de mi madre y de mis hermanos. Todos murieron, y desde la edad de 14 a?os me qued? solo y hu?rfano, y echo de menos el amor de una madre.Sin embargo, no me siento hu?rfano, porque ya en mi tierna edad, amaba con delirio a la Virgen bendita y puedo afirmar con verdad que siempre me alent? su grand?simo amor maternal; he sentido sus caricias que quitaban de mi frente las arrugas de la tristeza y los surcos del pesar. La Madre Virgen me acompa?? hasta hoy por mi camino. Siempre ha estado a mi lado en lugar de mi madre. Por tanto, nunca he tenido motivo de quejarme, nunca me falt? el amor maternal. Siempre me sent? seguro entre los brazos de la Virgen Sant?sima y nunca he quedado defraudado, porque en todos mis males, en todos mis sufrimientos y dolores, siempre ha estado Ella junto a m? y nunca me ha dejado solo.
- Santa Angela de Foligno en su Libro de las admirables visiones y consolaciones, cuenta su visi?n de Mar?a. Dice: Un d?a, durante una procesi?n, se me apareci? la bienaventurada Virgen. Ella derramaba con amor dulc?simas y grandes bendiciones sobre sus hijos e hijas. Se inclinaba sobre ellos y los besaba uno a uno en el pecho; a unos por menos tiempo, pero a otros llegaba a besarlos, abraz?ndolos. ?Cu?nto nos ama nuestra Madre!
- Fray Le?n, compa?ero de san Francisco, tuvo una visi?n que se ha hecho famosa. Vio a toda la gente reunida en una llanura para el juicio final. Y apareci? una escalera roja y, en la parte superior, Jesucristo con rostro de juez airado. San Francisco invitaba a todos a subir por la escalera al cielo, pero las personas, cuando iban a mitad de los escalones, miraban hacia arriba y les entraba tanto miedo al juicio del Se?or que se ca?an. Entonces, apareci? una escalera blanca y, en su parte superior, la Sant?sima Virgen, sonriente y amable. La gente empez? a subir por la escalera y, al mirar hacia lo alto, se animaban al ver el rostro bondadoso de Mar?a. Incluso, Ella les alargaba el manto y les daba la mano para subir al cielo. Y as? entraban en el cielo sin mayor dificultad. Mar?a es como la escalera de Jacob, la escalera del cielo, el camino m?s f?cil, m?s r?pido y m?s seguro para llegar al cielo, donde Jes?s nos espera para hacernos felices por toda la eternidad.



Publicado por mario.web @ 13:40  | religion
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