S?bado, 14 de agosto de 2010

LOS FIELES LAICOS, IGLESIA PRESENTE Y ACTUANTE EN EL MUNDO
Excmo. y Rvdmo. Arzobispo de Pamplona y Tudela, D. Fernando Sebasti?n Aguilar.

Madrid, 12 de noviembre de 2004

Jes?s vino a nuestro mundo para dar testimonio de la verdad, para dar a conocer la sabidur?a y la gracia de Dios, para manifestarnos nuestra condici?n de hijos de Dios y herederos de la vida eterna.? ?Yo, la luz, he venido a este mundo para que todo el que crea en m? no siga en las tinieblas? (Jn 12,46). La Iglesia es heredera de Jes?s, continuadora de su vida y de su misi?n, de su testimonio y de sus obras de salvaci?n.

A la hora de pasar de este mundo al Padre, Jes?s encomend? a sus disc?pulos la continuidad de su misi?n, el mantenimiento y la expansi?n de este anuncio de salvaci?n. ?Yo los he enviado al mundo como T? me enviaste a m? (Jn 17, 18). ?Como el Padre me envi? a m?, as? os env?o yo a vosotros? (Jn 20, 21), ?Dios me ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. Id, pues, y haced disc?pulos entre los habitantes de todas las naciones, bautiz?ndolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo y ense??ndoles a cumplir lo que yo os he encomendado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los d?as hasta el fin del mundo? (Mt 28, 18-20). ?Id por todo el mundo y ense?ad a todos el mensaje de la salvaci?n. El que crea y sea bautizado se salvar?, el que no crea ser? condenado?. (Mc 16, 15); ?En su nombre se ha de anunciar a todas las naciones, comenzando por Jerusal?n, el mensaje de conversi?n y de perd?n de los pecados. Vosotros sois testigos de todas estas cosas? (Lc 24, 47-48). Por la expresa voluntad de Jes?s, los cristianos, sus disc?pulos, somos luz, levadura, la huella y el signo de su presencia.

Este mandato afecta primeramente a los ap?stoles, pero no cuesta ning?n trabajo darse cuenta de que este encargo de Jes?s queda en manos de todos sus disc?pulos. As? se lo dice a los que llama a la fe y al seguimiento, ?Deja que los muertos entierren a sus muertos. T? vete a anunciar el Reino de Dios? (Lc? 9, 60). Ser disc?pulo requiere, ante todo, arrepentirse de los pecados y vivir la vida nueva del Reino, la vida seg?n el Esp?ritu. Y enseguida continuar el testimonio de Jes?s anunciando el Reino. As? lo ense?? el concilio Vaticano II: ?La Iglesia recibi? de los Ap?stoles este solemne mandato de Cristo de anunciar la verdad que nos salva, para cumplirlo hasta los confines de la tierra (Cf Hch 1, 8)? Todos los disc?pulos de Cristo han recibido el encargo de extender la fe seg?n sus posibilidades... De esta manera, la Iglesia ora y trabaja al mismo tiempo para que la totalidad del mundo se transforme en Pueblo de Dios, Cuerpo del Se?or y Templo del Esp?ritu, y para que en Cristo, Cabeza de todos, se d? todo honor y toda gloria al Creador y Padre de todos?.

Cuando hablamos del apostolado de los laicos no debemos pensar en algo diferente de lo que Jes?s encomienda a sus disc?pulos en general, algo diferente de la misi?n general de la Iglesia. La Iglesia como comunidad est? constituida fundamentalmente por los laicos, los cristianos comunes que viven en el mundo sin ser del mundo.

Es preciso analizar un poco detenidamente la condici?n existencial del cristiano para descubrir las ra?ces de esta vocaci?n al apostolado inherente a la vocaci?n cristiana. La existencia cristiana queda configurada por el sacramento del bautismo. Como cristianos, somos lo que significa y produce el sacramento del bautismo en cada uno de nosotros. El Bautismo es el sacramento de toda la vida. Ahora bien, un bautizado es un hombre que, antes o despu?s de recibir el sacramento, ha o?do el anuncio de la salvaci?n de Dios, ha aceptado esta palabra y en consecuencia ha aceptado a Jesucristo como Hijo de Dios hecho hombre y Salvador del mundo, se ha arrepentido de sus pecados,? ha recibido el don del Esp?ritu Santo que le hace hijo de Dios,?? y vive el mandamiento del amor fraterno en la esperanza de la vida eterna.

El deber y el derecho de los laicos al apostolado derivan de su uni?n con Cristo Cabeza. Incorporados por el bautismo al Cuerpo m?stico de Cristo y fortalecidos con la fuerza del Esp?ritu Santo por medio de la confirmaci?n, son destinados al apostolado por el mismo Se?or.

De esta vida cristiana, nueva y diferente, nace espont?neamente la necesidad del apostolado. El cristiano que convive con los no cristianos se siente en la necesidad de explicar y justificar su vida, de dar raz?n de su esperanza, explicando a los amigos y vecinos cu?les son los motivos por los que ?l lleva una vida distinta de la que se presenta como vida normal, como vida humana corriente y leg?tima. Por pura lealtad con sus vecinos, el cristiano tiene que explicarles de d?nde le vienen a ?l la fortaleza y el gozo ante todos los acontecimientos de la vida, intentando ofrecerles el mismo don que ?l ha recibido para descubrir el valor de la vida humana en todas sus circunstancias, en la vida personal y en la familiar, en el trabajo y en el ocio, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte, en este mundo y en la esperanza de la vida eterna. Como Mar?a Magdalena, los cristianos, cuando nos encontramos espiritualmente con Cristo resucitado y salvador, recibimos el encargo misionero: ?no te entretengas, anda, ve a mis hermanos y diles que voy a mi Padre que es tambi?n su Padre, que voy a mi Dios que es tambi?n su Dios? (Jn 20, 17)

Naturalmente, para tener que explicar la propia vida, primero hay que vivirla. La conversi?n y el cambio de vida, personal, familiar y comunitario, es condici?n indispensable para que surja la acci?n apost?lica del cristiano. El anuncio del Evangelio no busca directamente ninguna eficacia de car?cter temporal, sino que busca directamente? el renacimiento de la persona a la vida de hijo de Dios, la iluminaci?n de la mente y la conversi?n del coraz?n, el cambio de vida, el arrepentimiento de los pecados y el nacimiento a una nueva vida, arraigada en el seguimiento de Cristo y alimentada por el Esp?ritu Santo. Esta nueva vida comienza por el reconocimiento de Dios, la gratitud y la alabanza, el amor de Dios sobre todas las cosas. Y se expresa en el cumplimiento del mandato del amor como norma suprema y universal de vida. Todo tiene que rehacerse desde el amor de Dios arraigado en nuestros corazones. Las dem?s cosas vendr?n por a?adidura. Los planes, los proyectos, las convocatorias, no valen de nada, si no arde en nuestros corazones el fuego del amor de Dios, si no vivimos del todo pose?dos por el amor y el Esp?ritu de Jes?s.

Desde esta consideraci?n b?sica del ser cristiano, es una cuesti?n secundaria el que dentro de la comunidad aparezcan vocaciones distintas y formas diferentes de vivir los elementos cristianos comunes para el buen servicio de la comunidad. Obispos, presb?teros, consagrados y cristianos seglares la inmensa mayor?a, todos tenemos los mismos elementos comunes de vida y todos compartimos la misi?n com?n de continuar la obra de Jes?s viviendo y anunciando los bienes del Reino. M?s importantes que los rasgos espec?ficos de las diferentes vocaciones cristianas, es el contenido com?n de descubrir y vivir la propia vida como respuesta a la llamada paternal de Dios, arraigados en el Hijo Jesucristo quien nos dice a todos: ?Deja lo que tienes, s?gueme y vete a anunciar el Reino de Dios?. Esta vocaci?n com?n tiene diferentes formas y se adapta a las circunstancias de cada persona, pero ninguna determinaci?n espec?fica o personal puede ocultar o desfigurar la riqueza de la vocaci?n com?n cristiana.

II.?????????????????CARACTER?STICAS DEL APOSTOLADO DE LOS FIELES LAICOS

En la segunda mitad del siglo pasado se escribi? mucho sobre la vocaci?n de los seglares como si se tratara de un extra?o descubrimiento. La gran novedad consist?a en decir que los seglares?tambi?n?formaban parte de la Iglesia,?tambi?n?estaban llamados a la santidad,?tambi?n?ten?an vocaci?n apost?lica, es decir, el gran descubrimiento consist?a en decir que los seglares?tambi?n eran Iglesia.

Hoy, sin ninguna preocupaci?n reivindicacionista, podemos decir no s?lo que los? seglares son Iglesia, sino que? de alguna manera, no excluyente, los seglares son la Iglesia y llevan sobre ellos la misi?n eclesial, la grande y bella misi?n de continuar la obra de Jes?s, esto es anunciar la presencia, la paternidad, la misericordia y los dones de Dios. Juan Pablo II, en?Christifideles laici?cita unas palabras de P?o XII que vale la pena recoger aqu?: ?Los fieles, y m?s precisamente los laicos, se encuentran en la l?nea m?s avanzada de la Iglesia; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad humana. Por tanto ellos especialmente deben tener conciencia, cada vez m?s clara, no s?lo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia; es decir, la comunidad de los fieles sobre la tierra, bajo la gu?a del Jefe com?n, el Papa, y de los Obispos, en comuni?n con ?l. Ellos son la Iglesia? (?P?o XII,?Discurso a los nuevos Cardenales,?20 de febrero de 1946, AAS, 38, 149).

??????????? Los fieles laicos, por el simple hecho de ser cristianos, independientemente de si viven en el mundo de una manera o de otra,? tienen la misi?n com?n de anunciar la presencia y la bondad del Dios invisible, como referencia necesaria para que el hombre se conozca a s? mismo y viva en la verdad de su humanidad.

?A los laicos se les presentan innumerables ocasiones para ejercer el apostolado de la evangelizaci?n y santificaci?n?Normalmente este apostolado se apoya en el testimonio de la vida de los mismos cristianos. Pero no termina en el testimonio. El verdadero ap?stol busca ocasiones para anunciar a Cristo con su palabra. Tanto a los no creyentes, para llevarlos a la fe, como a los fieles, para instruirlos, confirmarlos y estimularlos a una vida m?s fervorosa??

??????????? Los cristianos que viven en el mundo, tienen la misi?n que les corresponde por serlo, y las notas espec?ficas de su vivir en el mundo no pueden suprimir ni sobreponerse a su misi?n esencial y com?n como cristianos. Si viven en el mundo, siendo verdaderamente cristianos, es l?gico que ejerzan su misi?n com?n de anunciar el Reino de Dios en el contexto en que viven y por los procedimientos que tienen a su alcance. Pero su misi?n sigue siendo la misi?n primaria y fundamental de la Iglesia: anunciar a todos los? hombres el amor de Dios manifestado en Cristo y comunicado por el Esp?ritu Santo para la vida eterna.

??????????? Para decirlo de forma concreta. Los cristianos que viven en presencia de Dios envueltos en las riquezas de su amor que les sostiene y les da la vida, pueden y deben anunciar y extender el Reino de Dios. Sobre esta vocaci?n com?n crecen las vocaciones espec?ficas de los obispos, de los presb?teros, los misioneros o los religiosos y consagrados. Todos ellos tienen que sentirse llamados a anunciar lo mismo aunque lo hagan de diferente manera y con diferentes acentos. Precisamente en virtud de esta participaci?n com?n de todos los cristianos en la misi?n apost?lica de la Iglesia, pueden los laicos asumir y desempe?ar en el interior de la comunidad todas aquellas tareas apost?licas que no requieran un ministerio ordenado, como la educaci?n religiosa de ni?os y j?venes, el ejercicio de la catequesis, la animaci?n espiritual de personas o grupos, la atenci?n a los enfermos, etc.

??????????? Los seglares anuncian el Reino de Dios en primer lugar vivi?ndolo, la vida del cristiano es una vida edificada sobre el conocimiento y la aceptaci?n del amor de Dios como fundamento y norma suprema de la propia vida. El anuncio tienen que hacerlo en el contexto real de su vida, en su familia, entre sus amigos y vecinos, en el ejercicio de su profesi?n, en el ejercicio tambi?n de sus derechos y deberes ciudadanos.

??????????? Al hablar del apostolado de los laicos se insiste casi exclusivamente en las notas espec?ficas provenientes de situaci?n secular en la que los cristianos viven su vida. En esta perspectiva se suele decir que lo espec?fico del apostolado de los laicos consiste en la transformaci?n del mundo seg?n los designios de Dios. Esto es verdad, pero es una manera muy reductora de describir la vocaci?n y la misi?n del fiel cristiano.

La secularidad cristiana no es una secularidad cualquiera, ni es la secularidad original que todos los hombres poseemos por el hecho de ser criaturas terrestres y sociales. Los cristianos est?n en el mundo pero no son del mundo. Es m?s, el mundo de los cristianos, visto desde la fe y vivido en el Esp?ritu, no es igual que el mundo de los paganos. Es un mundo creado y presidido por Dios, no es el t?rmino de nuestras aspiraciones ni de nuestra vida, la valoraci?n y el modo de portarse con los dem?s no nace espont?neamente del mundo, sino que para el cristiano nace de la Palabra y del esp?ritu de Dios.

La Iglesia entera, como arraigada en el misterio de la Encarnaci?n del Verbo, es toda ella secular. As? lo dice bellamente Pablo VI y lo recoge Juan Pablo II en?Christifideles laici: ?La Iglesia tiene una dimensi?n secular inherente a su ?ntima naturaleza y a su misi?n, que hunde su ra?z en el misterio del Verbo encarnado, y se realiza de formas diversas en todos sus miembros? Pablo VI, (Discurso a los miembros de los Institutos seculares,?2 febrero 1972) Todos los cristianos participamos de esta secularidad de la Iglesia, aunque sea de manera diversa.

Con frecuencia hemos insistido demasiado en las diferencias entre las diversas vocaciones cristianas, descuidando el poner por delante los elementos comunes que son los m?s importantes. La unidad interior de la Iglesia y la unidad de la vocaci?n cristiana com?n es m?s fuerte que las diferencias existentes entre las diversas vocaciones cristianas. Cl?rigos o laicos, consagrados o seglares, todos somos cristianos, hijos de Dios, templos del Esp?ritu Santo y ciudadanos del cielo.

Hoy es m?s importante subrayar la diferencia entre cristianos y no cristianos, que las diferencias que pueda haber dentro de la Iglesia. La relaci?n entre cristianos y no cristianos, entre iglesia y mundo es la verdadera perspectiva de nuestra vocaci?n y responsabilidad apost?lica. No discutamos tanto de las diferencias entre nosotros, asom?monos a las carencias de los que no son cristianos, preocup?monos por ellos, anunci?mosles a ellos las grandezas de la vocaci?n cristiana com?n.

En esta perspectiva, hay que decir que el primer apostolado de los cristianos en el mundo consiste en presentar con su vida el esplendor de la vida humana redimida por Jesucristo, santificada por el Esp?ritu Santo y levantada a la condici?n de la filiaci?n divina. Mostrando una vida diferente, dignificada, pacificada, santificada por el don de Dios, los cristianos son verdaderos continuadores de la obra de Jes?s en el anuncio de la paternidad de Dios y la inminencia de su Reino en el mundo. A partir de este apostolado b?sico del testimonio, el cristiano puede y debe ayudar expresamente a sus vecinos a conocer a Cristo, a creer en El, y por El conocer y adorar al Dios de la salvaci?n. Toda la Iglesia es testimoniante, evangelizadora, signo de salvaci?n, difusora de la fe y servidora del anuncio y del crecimiento del Reino de Dios en el mundo. En la din?mica normal de la vida cristiana entra el anuncio de Jesucristo, la comunicaci?n de su palabra, la invitaci?n a conocer y aceptar los dones de la salvaci?n.

En este anuncio del Reino y en este servicio de la fe, las notas espec?ficas del apostolado del cristiano no consisten como tantas veces se dice, de manera un poco presuntuosa, en la?transformaci?n del mundo?sino en anunciar los bienes del Reino, sin ninguna autoridad a?adida, apoyada simplemente en la fuerza elocuente y significativa de su propia vida, sin representar al conjunto de la comunidad, y utilizando como principal instrumento las relaciones normales y comunes de la convivencia ordinaria y com?n de la vida social como p.e. la familia, el trabajo, la amistad, etc.

En tiempos de evangelizaci?n, es importante subrayar esta capacidad y obligaci?n de los fieles cristianos de anunciar expresamente el Reino de Dios, el amor y la salvaci?n de Dios que se nos ha descubierto y ofrecido en la vida, muerte y resurrecci?n de N.S. Jesucristo. Toda la Iglesia, todos los cristianos tenemos que sentirnos invitados y obligados a ayudar a nuestros hermanos a conocer a Jesucristo, a creer en El, a descubrir la Iglesia como Cuerpo y Signo de Cristo, a conocer y adorar al Dios de la salvaci?n y vivir seg?n su voluntad. Este es el primer apostolado de los fieles laicos, su aportaci?n m?s importante a la misi?n de la Iglesia y la aceleraci?n del Reino de Dios en el mundo.

??????????? A partir de una vida cristiana intensa y coherente, el cristiano crea un mundo diferente, purificado, humanizado y? santificado por la acci?n del Esp?ritu Santo en el coraz?n de los fieles. La novedad y la humanidad del mundo construido por los cristianos, es la expresi?n y el reflejo de la justicia interior que Dios infunde en los corazones de sus fieles, y en definitiva expresi?n y manifestaci?n de la sabidur?a y de la bondad de Dios que inspiran y dirigen las actividades de sus fieles. Desde el esplendor y el gozo de su vida redimida y enriquecida por los dones de Dios, el cristiano puede y debe hablar de lo que ha recibido, del Se?or Jesucristo y del amor del Padre celestial que son el origen y la riqueza de su vida.?

Es f?cil de comprender que toda la fuerza apost?lica del cristiano descansa en la mediaci?n esencial y necesaria la CONVERSI?N PERSONAL. Las dem?s instituciones, las dem?s actuaciones pretenden transformar la realidad humana mediante la t?cnica, las leyes, el conocimiento, la organizaci?n, siempre de fuera hacia dentro, generalmente sin contar con la realidad profunda de la libertad personal, de las convicciones, motivaciones y deseos de la persona. El Evangelio, la gracia de Dios, la acci?n de Cristo y de su Esp?ritu act?an siempre de dentro afuera, contando ante todo con la intimidad de la persona, sus actitudes de fondo, la orientaci?n b?sica de su voluntad y de sus aspiraciones, las ideas, criterios, amores y aspiraciones de cada uno.

??????????? Digamos claramente que la primera transformaci?n de la realidad que los cristianos debemos procurar es la transformaci?n de nuestra propia vida, de nuestra visi?n del mundo, nuestras actitudes, nuestros deseos y aspiraciones. Una antropolog?a y sociolog?a cristianas tienen que considerar la vida personal como la realidad m?s real y m?s verdadera. Las estructuras, las relaciones, las actividades de los hombres, toda la realidad social es proyecci?n y expansi?n de esta realidad propia del ser personal de cada uno.

??????????? Desde este punto de vista podemos se?alar una serie de ?mbitos conc?ntricos y sucesivos en los cuales el cristiano renueva el mundo.

a)??????La primera renovaci?n es la de su propia vida, su visi?n del mundo, sus objetivos, deseos, modelos de comportamiento, relaciones, actividades, objetivos y aspiraciones, de cada uno, de cada persona. Este es el primer fruto de la conversi?n personal, sin el cual toda actuaci?n apost?lica del cristiano queda comprometida y bloqueada.

b)??????El segundo ?mbito de este mundo renovado es la familia. Cuando las personas se ven cristianamente a s? mismas y viven su vida en conformidad con la Palabra de Dios, las relaciones entre hombre y mujer alcanzan unas caracter?sticas que hacen que la sexualidad y la vida matrimonial respondan adecuadamente a la naturaleza personal del hombre y de la mujer, de los padres y de los hijos. La familia cristiana es humanidad redimida, liberaci?n y dignificaci?n del ser personal y de la realidad social fundamental y b?sica.

c)??????El tercer ?mbito de transformaci?n es el de las relaciones entre familias cercanas, entre parientes, vecinos y amigos, mediante el desarrollo de las mil variaciones de la caridad fraterna en la convivencia de cada d?a. As? por ejemplo, justicia, veracidad, generosidad, hospitalidad, y tantas otras caracter?sticas clarificadas, fortalecidas y reclamadas por la nueva existencia en el Esp?ritu.

d)??????Un cuarto ?mbito de la existencia humana renovada es el mundo de las actividades y las relaciones profesionales, el mundo de la econom?a y del trabajo. Los cristianos pueden ejercer y de hecho ejercen todas o casi todas las profesiones leg?timas, pero es evidente que no todos los modos de ejercer una misma profesi?n son igualmente propios de los cristianos. La responsabilidad y el ejercicio de la justicia y de la generosidad tienen que ser caracter?sticas del ejercicio profesional de un cristiano en cualquier profesi?n o actividad laboral y econ?mica. Las amplitudes legales, los usos, las preferencias m?s habituales no pueden ser el criterio definitivo del comportamiento de los cristianos. S?lo actuando de manera conforme con la caridad sobrenatural los cristianos seglares transforman de verdad el mundo de acuerdo con los designios de Dios y facilitan el advenimiento de su Reino.

e)??????En ?ltimo lugar, la acci?n transformadora de los cristianos convertidos alcanza los ?mbitos de la vida social y p?blica, mediante el ejercicio de sus deberes y derechos pol?ticos, tanto en el ejercicio del voto como en la actuaci?n personal y asociada de aquellos cristianos que se dedican a la acci?n social y p?blica, en el campo de la informaci?n, de la opini?n, o del gobierno en cualquier nivel y con cualquier sigla o color. Aceptando la libertad y el pluralismo de nuestra sociedad, y precisamente en ejercicio de esa misma libertad y del pluralismo real, los cristianos pueden y deben tener en cuenta los principios de la moral social cristiana para actuar en pol?tica, ya sea en el ejercicio del voto o en la actuaci?n directamente pol?tica en los diferentes partidos y en las actividades legislativas, desde el ejercicio del gobierno o desde la oposici?n. Con frecuencia la fe cristiana es desautorizada como inductora de intolerancias e imposiciones. La actuaci?n de los pol?ticos cristianos tendr?a que manifestar ostensiblemente que la fe cristiana y el reconocimiento del Dios salvador, es fuente de una actuaci?n pol?tica verdaderamente justa y servicial, principio de una sociedad libre, justa, pac?fica y fraternal.

Cuando los cristianos trabajan para construir un mundo ordenado al bien del hombre ?participan en el ejercicio de aquel poder por el que Jesucristo resucitado atrae hacia si todas las cosas y las somete, consigo mismo, al Padre de manera que Dios sea todo en todos (Cf Jn 12, 32; I Cor 15, 28).?

Todo esto lo podemos entender como comentario de las luminosas palabras de San Pablo, los que viven en Cristo son una realidad nueva, lo viejo est? superado, aqu? est? ya la nueva creaci?n?



Publicado por mario.web @ 10:30
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