Jueves, 26 de agosto de 2010

A tu cielo, cuando bien s?,?

que T? me quieres mirando a la tierra.

Sin descuidar la vi?a que has plantado,

esa vi?a que es vigorosa

y, de la cual, T? eres su amo

y yo, en la medida de mis fuerzas, simple siervo.

Que no me quede mirando, Se?or

c?mo te marchas de nosotros,

y s? pensando qu? puedo hacer por tu Reino.

En d?nde y c?mo proclamar tu mensaje,

de qu? forma ser un heraldo del Evangelio.

?

S?, Se?or; te confieso que miro demasiado

a las nubes y olvido que, es en la tierra,

donde he de sembrar y llevar tu santo nombre.

Que es en los hombres, y no en los ?ngeles,

donde he de poner mi pensamientos y mis afanes.

Que no me quede mirando, Se?or,

la luz que destellan las estrellas,

cuando bien lo s?, que T? me necesitas

como antorcha viva en medio de tu pueblo.

Que no me quede mirando, Se?or, hacia lo alto,

para buscar justificaciones y alejarme

de las dificultades del duro asfalto.

?

Pero, una cosa te pido, Se?or:

T?, s?gueme mirando.

Sigue de cerca la pista de mi camino,

para que, mi lenguaje, sea el amor.

Para que, tantas serpientes que acechan,

las pueda aniquilar con la fuerza de la fe,

con el tim?n de la esperanza,

con el auxilio de tu Palabra.

Aunque, al cielo te vayas, Se?or,

cond?ceme con la fuerza de tu Esp?ritu

para que, en un mundo ruidoso,

pueda gritar que eres la salvaci?n,

la vida, la alegr?a el horizonte del ma?ana.

Haz, oh Se?or, que tu ascenso al cielo

sea raz?n y fuerza para seguir trabajando

por tu Reino aqu? y hoy en la tierra.

Am?n.


?


Publicado por mario.web @ 19:42
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