Jueves, 26 de agosto de 2010

Cuenta una antigua leyenda Noruega, acerca de un hombre llamado Haakon, quien, cuidaba una Ermita. A ella acud?a la gente a orar con mucha devoci?n.?

En esta ermita hab?a una cruz muy antigua. Muchos acud?an ah? para pedirle a Cristo alg?n milagro. Un d?a el ermita?o Haakon quiso pedirle un favor.?

Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodillo ante la cruz y dijo: "Se?or, quiero padecer por ti. D?jame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en la cruz". Y se qued? fijo con la mirada puesta en la efigie, como esperando la respuesta. El Se?or abri? sus labios y habl?.?

Sus palabras cayeron de lo alto. Susurrantes y amonestadoras: "Siervo m?o, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condici?n" - ?Cu?l, Se?or?, - pregunt? con acento suplicante Haakon. - ?Es una condici?n dif?cil? - ?Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Se?or!, - respondi? el viejo ermita?o. ? Escucha: "suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardarte en silencio siempre". Haakon contesto: "Os, lo prometo, Se?or!" Y se efectu? el cambio.?

Nadie advirti? el trueque. Nadie reconoci? al ermita?o, colgado con los clavos en la Cruz. El Se?or ocupaba el puesto de Haakon. Y ?ste por largo tiempo cumpli? el compromiso. A nadie dijo nada. Pero un d?a, lleg? un rico, despu?s de haber orado, dejo all? olvidada su cartera. Haakon lo vio y call?. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas despu?s, se apropio de la cartera del rico. Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postro ante el poco despu?s para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.?

Pero en ese momento volvi? a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla, pens? que el muchacho se la hab?a apropiado. El rico se volvi? al joven y le dijo iracundo: -?Dame la bolsa que me has robado!. El joven sorprendido replic?: - ?No he robado ninguna bolsa!.- ?No mientas, devu?lvemela enseguida!. - ?Le repito que no he cogido ninguna bolsa! Afirm? el muchacho. El rico arremeti?, furioso contra ?l.?

Son? entonces una voz fuerte: -?Detente! El rico mir? hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, grit?, defendi? al joven, increpo al rico por la falsa acusaci?n. Este qued? anonadado, y sali? de la Ermita. El joven sali? tambi?n porque ten?a prisa para emprender su viaje.

Cuando la Ermita quedo a solas, Cristo se dirigi? a su siervo y le dijo: - "Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio" ? "Se?or, - dijo Haakon - ?C?mo iba a permitir esa injusticia?". Se cambiaron los oficios. Jes?s ocup? la Cruz de nuevo y el ermita?o se qued? ante la Cruz.?

El Se?or, sigui? hablando: - "Tu no sabias que conven?a que el rico perdiera la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, ten?a necesidad de ese dinero e hizo bien en llev?rselo, en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para ?l resultar?a fatal. Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y ?l ha perdido la vida. T? no sab?as nada. Yo si. Por eso Callo. Y el Se?or nuevamente guard? silencio".?

Muchas veces no preguntamos ?Por qu? raz?n Dios no nos contesta?.? ?Por qu? raz?n se queda callado Dios? Muchos de nosotros quisi?ramos que el nos respondiera lo que deseamos o?r?. Pero, Dios no es as?. Dios nos responde a?n con el silencio. Debemos aprender a escucharlo. Su Divino Silencio, son palabras destinadas a convencernos de que, El sabe lo que esta haciendo. En su silencio nos dice con amor:?

?CONF?A EN M?, QUE SE BIEN LO QUE DEBO HACER!?


Publicado por mario.web @ 19:51
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios