Jueves, 26 de agosto de 2010


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San Antonio Maria ClaretDe San Antonio Mar?a Claret, gigante espiritual que llena todo el siglo XIX de la Iglesia espa?ola, nos cuentan sus bi?grafos infinidad de an?cdotas y sucesos relacionados con su ardent?sima devoci?n a la Virgen. No olvidemos que es uno de los mayores santos marianos que han existido. Desde ni?o destacaba ya por su amor y piedad para con la Virgen. Nos fijamos ahora en el siguiente relato recogido en una de sus documentadas biograf?as:Siendo todav?a joven seglar hubo de hacer un viaje en compa??a de un buen caballero, quien observ? los claros signos de devoci?n mariana de que, tanto en sus conversaciones como en su conducta, daba muestras el joven Claret.

El se?or Portellas ?as? se llamaba el acompa?ante- admirado de su piedad, le habl? de esta manera: - "Par?ceme, Antonio, que eres muy devoto de la Virgen".?
La respuesta fue contundente: "?C?mo no, si todo cuanto le pido me lo alcanza?"?
?"?Qu? me dices? Expl?came el modo de ped?rselo".?
Claret le contest?: "Le pido lo que deseo con amor y confianza. Y si veo que no me escucha, me acerco m?s a Ella. La cojo del manto y le digo: si no me lo alcanz?is, a fuerza de tiraros, rasgar? el manto. Y entonces ya me escucha". Hasta aqu? la an?cdota narrada por el diligente bi?grafo.

COMENTARIO BREVE. Aqu? tenemos una hermosa lecci?n sobre c?mo debemos orar y suplicar a Mar?a. Se nos ofrecen tres requisitos esenciales: amor, confianza y perseverancia. Esta ?ltima condici?n nos falla muy a menudo, pues cuando nos dirigimos a la Virgen queremos obtener un determinado favor o gracia con la mayor prontitud, y nos ponemos impacientes si no sucede as?. ?Y qu? decir del amor y la confianza, como clave del fruto de la oraci?n?

La Iglesia nos ense?a a ejercitar la oraci?n perseverante y se muestra insistentemente repetitiva en muchas de sus plegarias. Ha aprendido el aviso del Se?or en la par?bola del amigo importuno (Lc 11,5-8). El Padre nuestro, que es la oraci?n por antonomasia del cristiano, nos ense?a a orar y el orden que han de seguir nuestras peticiones. Jes?s nos ha recordado con encarecimiento: "Pedid y se os dar?. Buscad y hallar?is. Llamad y se os abrir?". Eso mismo nos susurra la Virgen. Ella nunca desoye nuestras s?plicas y las encauza hacia lo que verdaderamente nos conviene, si pedimos algo no conforme con los designios divinos.

Aprendamos de San Antonio Mar?a Claret a "tirar del manto" de Mar?a, hermosa met?fora que tanto nos dice a todos. Y sobre todo procuremos introducirnos en su Coraz?n Inmaculado para o?r ?si fuera posible- sus dulces latidos. Ninguna petici?n a la Virgen se perder? en el camino, aunque Ella se vea obligada a cambiar, con solicitud materna, el curso de nuestras plegarias. Supliquemos su amorosa y poderosa intercesi?n en todas nuestras necesidades espirituales, corporales y temporales. Mar?a se har? siempre presente con su auxilio oportuno. Pero no dejemos de insistirle, como hac?a con tanto amor y confianza el joven Claret, extraordinario y ejemplar devoto de Mar?a.


Publicado por mario.web @ 20:04
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