S?bado, 28 de agosto de 2010

El Esp?ritu Santo, la tercera persona de la Sant?sima Trinidad, es Dios. Verdadero Dios como lo son el Padre y el Hijo. Es el Amor del Padre y el Hijo.
Cristo prometi? que este Esp?ritu de Verdad iba a venir y morar?a dentro de nosotros. "Yo rogar? al Padre y les dar? otro Intercesor que permanecer? siempre con ustedes. Este es el Esp?ritu de Verdad que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes saben que ?l permanece con ustedes, y estar? en ustedes" (Jn 14, 16-17)
El Esp?ritu Santo vino el d?a de Pentecost?s y nunca se ausentar?. Cincuenta d?as despu?s de la Pascua, el Domingo de Pentecost?s, los Ap?stoles fueron transformados de hombres d?biles y t?midos en valientes proclamadores de la fe; los necesitaba Cristo para difundir su Evangelio por el mundo.
El Esp?ritu Santo est? presente de modo especial en la Iglesia, comunidad de quienes creen en Cristo como el Se?or. Ayuda a su iglesia a que contin?e la obra de Cristo en el mundo. Su presencia da gracia a los fieles para unirse m?s a Dios y entre s? en amor sincero, cumpliendo sus deberes con Dios y los dem?s. La gracia y vida divina que prodiga hacen a la Iglesia ser mucho m?s grata a Dios; la hace crecer con el poder del Evangelio; la renueva con sus dones y la lleva a uni?n perfecta con Jes?s.
El Esp?ritu Santo gu?a al Papa, a los obispos y a los presb?teros de la Iglesia en su tarea de ense?ar la doctrina cristiana, dirigir almas y dar al pueblo la gracia de Dios por medio de los Sacramentos. Orienta toda la obra de Cristo en la Iglesia: solicitud por los enfermos, ense?ar a los ni?os, preparaci?n de la juventud, consolar a los afligidos, socorrer a los necesitados.
Es nuestro deber honrar al Esp?ritu Santo am?ndole por ser nuestro Dios y dejarnos d?cilmente guiar por ?l en nuestras vidas. San Pablo nos lo recuerda diciendo: "?No saben ustedes que son templo de Dios y que el Esp?ritu de Dios habita en ustedes?"(1 Cor 3, 16).
Conscientes de que el Esp?ritu Santo esta siempre con nosotros, mientras vivamos en estado de gracia santificante, debemos pedirle con frecuencia la luz y fortaleza necesarias para llevar una vida santa y salvar nuestra alma.


Publicado por mario.web @ 14:33
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