Lunes, 30 de agosto de 2010

Si quisi?ramos sintetizar la figura de la Virgen hoy, podemos sugerir: "Nuestra Se?ora de la Fe Diligente", de la fe segura.Queremos apoyarnos en las mismas palabras de la Virgen, para entrarm?s profundamente en el misterio de la Encarnaci?n, de sumaternidad, de la maternidad espiritual de nuestra santa madre laIglesia.
[4] Nos dice el Evangelio c?mo la Virgen Mar?a, despu?s de haber recibido el anuncio del ?ngel, se fue a visitar a su primaIsabel. Y subraya el evangelista que la Virgen fue de prisa, con impaciencia; con una gran alegr?a que le mov?a a recorrer loscaminos de Nazaret a Ain Kar?n... con prisa. Y aqu? podemosexplorar por qu? "a prisa". Esta Virgen tiene el coraz?n rebosante, necesita comentar con alguien el misterio de la maternidad,esta revelaci?n inmensa que ha recibido del ?ngel. Y sabe que suprima Isabel est? un poco al corriente, porque el ?ngel le ha dado su maternidad como signo de la verdad de lo que le est? diciendo: "Tuprima Isabel ha concebido un hijo". Y se va a comentar con ella el gran acontecimiento que se est? operando en su seno.
No callar, como Mar?a
Y con ello nos da ya una gran lecci?n: la Iglesia, la comunidad cristiana, los cristianos, si de verdad vivimos la verdad de nuestra fe,no podemos callar, ocultar lo que estamos viviendo. Tenemos a Dios connosotros, tenemos a Jesucristo, el Hijo de Dios, la salvaci?n?nica y universal de la humanidad, en este mundo y en el otro. ?Yvamos a vivirlo con in-diferencia, con temor? Por eso quiero subrayar lo de la diligencia de la Virgen. Se lanza a los caminos para anunciar lagran noticia, la gran novedad: el Hijo de Dios se ha hecho hombre, seest? haciendo hombre en su seno, para reconstruir la humanidadentera; primero, en su propia humanidad; luego, por la Iglesia, en elmundo entero.
?No os parece que nuestra Iglesia, nosotros, nuestras parroquias,nuestras asociaciones, tantas y tantas familias cristianas, vivimosdemasiado tranquilos en nosotros mismos? No pensamos suficientemente quehay mucha gente buena que no conoce a Jes?s, que no se ha enterado deesta gran verdad, de que Dios ha puesto en el mundo a su Hijo para sernuestro salvador.Isabel puede significar muy bien todo el Antiguo Testamento, todos lospatriarcas, todos los profetas que han vivido esperando y deseando,pidiendo la venida de un salvador. Van a recibir hoy esta gran noticiade labios de la Virgen Mar?a, la portadora de Jes?s en el mundo.Pero no s?lo el pueblo de Israel; todos los pueblos, todas laspersonas que no conocen a Jes?s viven su Antiguo Testamento, sunecesidad de salvaci?n, su indigencia, su pobreza, su oscuridad, susincertidumbres, sus angustias; necesitan la claridad del Evangelio, laexperiencia de la bondad de Dios en su vida, la verdad de Dios queperdona, que sana, que nos hace buenos, a pesar de nuestros pecados.Todos necesitan conocer a Jes?s para recibir la paz y la esperanza desu salvaci?n.
?Y nosotros nos vamos a callar? Siempre podemos hacer algo;decir, no de manera impertinente, pero s? aprovechando lasoportunidades, con prudencia y gran amor. No se trata de discutir, laVirgen no fue a discutir con Santa Isabel. No se trata de presumir, setrata de mostrar la grandeza y la bondad de Dios. Qu? poco hablamoslos cristianos de Dios, incluso en las iglesias. Hablamos de mil cosas;pero, para llenar nuestro coraz?n de paz, de alegr?a, de buenosdeseos, tenemos que concentrarnos en la consideraci?n de la bondad deDios Padre, el Dios creador y de la providencia, el que ha puesto ennuestras manos este mundo tan hermoso, pero, sobre todo, -como dice laVirgen en el Magn?ficat-el Dios de la misericordia. Cu?nta misericordia, cu?nto perd?n, cu?nto consuelo, cu?ntacompasi?n ha derramado el Se?or - por Jesucristo, por la Iglesia,por los sacramentos, por la devoci?n a los santos- en el pueblo deDios y m?s all? del pueblo de Dios, en el coraz?n de todos losque le invocan con humildad y sinceridad.
Magn?ficat
Al Dios de la misericordia lo que verdaderamente lo identifica esser "santo". Y la santidad de Dios consiste en la bondad, en el amor, enla misericordia con sus hijos. Por eso, tenemos que llenar nuestrocoraz?n de gratitud y proclamar, sin miedo, sin respetos humanos, labondad de Dos.
Tenemos que decir, por desgracia, que los cristianos hemos callado demasiado. Nos hemos dejado ganar la calle y la cultura, y hoy pareceque lo que vale, lo que cuenta, lo moderno, lo verdadero, loaut?ntico es pasar de Dios; la religi?n ha perdido el cr?dito,el respeto, el inter?s, para la mayor parte de la gente en el campode la cultura, de los medios de comunicaci?n, de los comentarios dela gente joven; la religi?n ha quedado como si fuera un coche decaballos de otros tiempos que hoy no sirve para nada; lo m?s, parasatisfacer la curiosidad. Qu? triste pensar que Jes?s, el hombreperfecto, la imagen de Dios en carne humana, la exaltaci?n de labondad, de la perfecci?n, la fuerza que lleva adelante larealizaci?n de nuestra vida, sea tan desconocido y tan poco valoradopor mucha gente.
?Qu? podemos hacer? Proclamar la grandeza de Dios, no cansarnos, no desanimarnos. Dios ayuda a su pueblo Israel, ese pueblo,desde Abrah?n, que somos nosotros. La sabidur?a de Dios, el poderde Dios, - dice la Virgen: "el brazo de Dios"- la fuerza de Dios que esel Esp?ritu Santo, que es siempre su amor y su iluminaci?n, hacegrandes proezas, incluso ahora.Y hay que decirlo con claridad. ?Qu? es lo que hace Dios? Diosexalta a los humildes, a los pobres de coraz?n, a los que saben queson criaturas que dependen de la generosidad de Dios. Dios est? a favor de los humildes, de los pobres de coraz?n, y Dios deja enbrazos de sus propios errores a los soberbios; a los pobres los llena debienes y a los ricos, a los satisfechos de s? mismos, a los que creenque pueden construir un mundo nuevo y mejor sin Dios, sin mandamientos,sin moral, los despide vac?os; vac?os, porque no tienen m?s que a s? mismos, est?n hartos de mirarse a s? mismos, de gloriarsede s? mismos, y no son nada. Porque sin Dios no somos nada, pormuchos cargos, honores, dineros, ambiciones que se puedan tener en estemundo. En un momento, la grandeza de una ideolog?a, de un movimiento,nos puede parecer muy grande, pero Dios tiene mucha paciencia y sabedejar a cada cosa en su sitio, porque Dios no tiene prisa. Y no tieneprisa porque es misericordioso; a veces, nosotros nos impacientamos porque no somos tan buenos como Dios. Dios da tiempo a todos paradescubrir la va-ciedad de sus pretensiones, para arrepentirse.Cu?ntos hombres que, en su vida presumieron de su laicismo, de suagnosticismo, de su irreligi?n, en los ?ltimos a?os de su vidatuvieron que reconocer, con humildad, que se hab?an equivocado, al prescindir de Dios, de la religi?n, de su fe cristiana, Dios ha hechograndes maravillas y la maravilla central es su Hijo Jesucristo. Por suHijo Jes?s, cu?ntas maravillas de vidas renovadas, recuperadas,san-tas, admirables. Cu?ntas fidelidades, cu?ntas abnegaciones,cu?nta grandeza de coraz?n ha suscitado el Evangelio y la persona de Jes?s, a lo largo de los siglos, en todos sus disc?pulos. Nosconviene pensar esto, para animarnos, para sentir el santo orgullo de ser cristianos. Un obispo de Estados Unidos ha dicho: la mejor manera dedestruir una democracia es eliminar la fe y la moral de la vidap?blica. La democracia, si va a ser una manera de libertad y justicia, necesita verdad y moral. Justicia, no de los papeles sino lajusticia que nace del coraz?n, cuando nos ponemos delante de Dios,que es el ?nico que puede hacernos verdaderamente justos y garantizarque del ?rbol bueno salgan frutos buenos.
As? comenz?, as? vivi?, como un ap?stol intr?pido,el misterio de la Encarnaci?n la Virgen Mar?a. Vamos a pedirle quea nosotros tambi?n nos haga pregoneros intr?pidos, diligentes,alegres, convencidos de la grandeza de Jes?s. Que nos d? el gozo de aportar algo a esta batalla silenciosa de la fe, del re-conocimientode Dios, de Jesucristo, de la vocaci?n eterna de todos los hombres,de todas las razas, de todos los pueblos.

Fernando Sebasti?n, cmf (Resumi? para IRIS de Paz C. Bueno, cmf)


Publicado por mario.web @ 8:18
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